ISAÍAS 24-27
¿Qué característica de la Traducción del Nuevo Mundo vemos en este texto?
Isaías 24:2:
A todos les pasará lo mismo: al del pueblo y al sacerdote, al siervo y a su amo, a la sierva y a su ama, al comprador y al vendedor, al que presta y al que pide prestado, al acreedor y al deudor.
Respuesta:
En este texto de Isaías 24:2, y con la nueva traducción, podemos ver con más claridad los contrastes y paralelos del texto original y le aporta al versículo mayor intensidad, significado y sentido.
Isaías 24
Cuando Jehová “pone bocabajo” la tierra, nadie queda fuera del espejo.
El texto dice que la justicia de Dios alcanza a todos por igual: pueblo, sacerdote, siervo, amo, comprador, vendedor… Eso me recuerda que Jehová no se deja impresionar por títulos.
Isaías 24:1-2
Lo que contaminó la tierra fue romper los principios bíblicos.
Aquí se habla de evadir leyes, cambiar la norma y romper un pacto. Es fuerte, porque conecta conducta y consecuencias. A mí me invita a revisar si estoy justificando cosas que sé que están mal, porque eso puede que nos esté alejando de Dios sin ni siquiera saberlo nosotros mismos.
Isaías 24:5-6
Aunque quede poco, Jehová siempre conserva un “resto” que le da gloria.
La imagen del olivo vareado y la rebusca de uvas me encanta: parece que no queda nada, pero aún hay fruto. A veces te sientes sin fuerzas, pero si mantienes la fe, todavía puedes alabar y sostener a otros.
Isaías 24:13-16
El pecado pesa, y al final lo que pesa demasiado se cae.
La tierra se tambalea “como un borracho” y dice que su pecado pesa mucho sobre ella. Eso me hace pensar en cargas morales que uno arrastra y quizás normalizamos… hasta que nos pueden derrumbar la vida y alejarnos de Dios. Por eso es mejor soltar a tiempo, buscar la ayuda oportuna en la congregación y en la Biblia, y no alejarnos de Jehová.
Isaías 24:19-20
Isaías 25
Adorar también es recordar que “has hecho cosas maravillosas” desde tiempos antiguos.
Isaías no solo mira el presente; mira la fidelidad de Jehová a largo plazo. Eso me ayuda cuando estoy impaciente por que se cumplan las promesas de Dios. Tenemos que ser conscientes de que Jehová trabaja con perspectiva, y lo que hoy parece lento, es parte de su plan para que las personas le conozcan y puedan ser también salvos.
Isaías 25:1
Jehová no es indiferente al desfavorecido: se presenta como fortaleza y refugio.
Aquí Jehová aparece como sombra contra el calor y refugio contra la tormenta. Para quien está pasando ansiedad, pobreza o también, opresión: es una promesa de cuidado real.
Isaías 25:4-5
Una de las promesas que más ilusión y ganas tenemos que se cumpla: “eliminará la muerte para siempre”.
Y sabemos que no se queda ahí: secará lágrimas y quitará la deshonra. Esto pone esperanza donde más duele. Cuando la muerte o el dolor te tocan cerca, Jehová nos promete un futuro en el que no recordaremos nada de este dolor.
Isaías 25:8
La salvación se vive con voz alta: “Este es Jehová… en él hemos puesto nuestra esperanza”.
No es fe tímida, es confianza que se dice y no escondemos. Estamos orgullosos de ser su pueblo. Y para nosotros, cuando Jehová me sostiene, ¿lo reconozco? ¿hablamos a otros abiertamente de esta infinita ayuda?. La gratitud también fortalece la fe.
Isaías 25:9
Isaías 26
La ciudad fuerte no se define por muros, sino por salvación.
El canto dice que la salvación es como murallas. Eso me recuerda que la seguridad real no siempre es “controlar todo”, sino vivir bajo la protección de Jehová y sus principios.
Isaías 26:1-2
La paz constante tiene una clave: apoyarse por completo en Jehová.
No dice “paz para los perfectos”, sino para los que confían. Cuando mi mente se acelera, la pregunta no es solo “¿qué haré?”, sino “¿en quién me apoyo?”. Ahí cambia todo.
Isaías 26:3-4
Buscar a Jehová de noche dice mucho del corazón.
“En la noche te anhelo… mi espíritu sigue buscándote.” Hay oraciones que salen cuando se apaga el ruido y te quedas contigo mismo. Y a veces esa búsqueda nocturna es la señal de que nuestra fe está viva.
Isaías 26:8-9
La disciplina puede llevarnos a orar “en un susurro”.
Me impacta esa imagen: en la angustia, acuden a Jehová y derraman su oración. Hay momentos en que no tienes fuerzas para largas oraciones, no es necesario, solo basta un susurro… y Jehová sabrá a la perfección cómo nos sentimos y cómo ayudarnos.
Isaías 26:16
Esperanza que rompe el suelo: “Tus muertos vivirán”.
El texto llama a despertar y gritar de alegría, como si la muerte no fuera el final. Esa promesa no borra el dolor de hoy, pero lo coloca en un marco más grande. Jehová no se olvida de los que duermen en el polvo.
Isaías 26:19
Isaías 27
Jehová no solo corrige: también elimina amenazas que parecen monstruos.
Habla de Leviatán como un enemigo enorme, y Jehová lo enfrenta con su espada fuerte. A veces nuestros “monstruos” son adicciones, miedo, orgullo, culpa… No siempre se van con fuerza humana; sino con fe en Jehová y dejando que sus principios bíblicos moldeen nuestra vida.
Isaías 27:1
Qué imagen tan tierna: “Yo, Jehová, la protejo… día y noche.”
La viña no se cuida sola. Jehová dice que la riega y la protege constantemente. Eso me recuerda que no soy un proyecto abandonado; si me dejo cuidar —con oración, estudiando la Biblia y siendo obedientes a Dios— daremos un buen fruto a pesar de nuestra imperfección.
Isaías 27:2-3
Jehová prefiere paz antes que conflicto: “Que haga la paz conmigo.”
No suena a un Dios buscando pelea, sino reconciliación. Si yo me he enfriado o me he desviado, el texto no me empuja al miedo, me empuja a volver y hacer la paz con Jehová y su pueblo.
Isaías 27:4-5
El arrepentimiento real se nota cuando se derriban ídolos.
Dice que el pecado se quita cuando las piedras del altar quedan pulverizadas y no quedan postes sagrados. En mi vida, eso significa cortar con lo que compite con Jehová: hábitos, orgullo, conductas que no sean propias para un cristiano. Todo ello, tenemos que eliminarlo de nuestras vidas para ser cristianos putos y siervos leales a Jehová.
Isaías 27:9
Jehová no solo dispersa: también recoge “uno tras otro”.
Me encanta esa precisión: no habla de una masa anónima, sino de personas contadas. Y termina con un cuerno grande que llama a venir y adorar. Jehová sabe encontrar a los suyos, incluso si están lejos o “agonizando”.
Isaías 27:12-13







