Lección 60: El Reino que durará para siempre – 10 comentarios
- El sueño de Nabucodonosor muestra algo interesante: hasta los reyes más poderosos pueden sentirse vulnerables. La enseñanza es que el poder humano no da control real sobre el futuro; Jehová sí puede revelarlo y dirigirlo.
- La exigencia del rey es imposible para los sabios: “díganme lo que soñé”. Esto enseña el límite de la sabiduría humana. Hay momentos en que ni la inteligencia, ni la experiencia, y, por supuesto, la religión falsa, no pueden responder.
- La reacción del rey es peligrosa: ordena matar a todos los sabios, incluyendo a Daniel y sus compañeros. La enseñanza es que cuando el poder se mezcla con orgullo y miedo, se vuelve injusto y arrastra a inocentes.
- Daniel actúa con calma y pide tiempo. La enseñanza es que la fe no reacciona con pánico; busca margen para hacer lo más importante: acudir a Jehová. La serenidad de Daniel contrasta con la furia del rey.
- Daniel y sus amigos oran juntos. Aquí se enseña el valor de la unidad espiritual: cuando la presión es grande, no se aísla uno; se busca apoyo y se ora con otros, confiando en que Jehová escucha y nos ayudará.
- Jehová responde de forma clara: le revela el sueño y su significado a Daniel. La enseñanza es que Jehová tiene información que nadie más posee. Cuando Jehová habla, lo imposible para los humanos se vuelve posible.
- Daniel se presenta con humildad: no presume, deja claro que es Dios quien revela el futuro. La enseñanza es que el siervo fiel no se roba la gloria. La credibilidad del mensaje crece cuando el mensajero se mantiene en su lugar.
- La estatua representa una secuencia de reinos: oro, plata, cobre, hierro, y finalmente una mezcla frágil de hierro y barro. La enseñanza central es que los gobiernos humanos se suceden, cambian y se debilitan; ninguno es permanente.
- La piedra que golpea los pies y se convierte en una gran montaña es el foco del relato: el Reino de Dios. La enseñanza es que el Reino no es “uno más”; es el gobierno que reemplaza a todos los demás y llena toda la Tierra.
- El resultado final confirma el punto: Nabucodonosor reconoce la superioridad de Jehová y la oración de Daniel es contestada. La enseñanza es doble: Jehová puede salvar a sus siervos en una crisis inmediata, y también garantiza el desenlace a largo plazo: su Reino durará para siempre.
Preguntas finales
1) ¿Cómo supo Daniel lo que significaba el sueño de Nabucodonosor?
Respuesta A:
Lo supo porque Jehová se lo reveló. Daniel y sus amigos oraron, y Jehová le mostró el sueño en una visión junto con su significado. No fue adivinación; fue revelación divina.
Respuesta B:
Lo supo porque Jehová contestó una petición hecha con fe y unidad. Daniel no confió en talento humano: pidió tiempo, oró con sus compañeros y Jehová le dio la respuesta que nadie podía obtener por medios humanos.
2) ¿Qué significaba el sueño?
Respuesta A:
La estatua simbolizaba una sucesión de imperios: Babilonia como cabeza de oro, luego otros reinos representados por plata, cobre e hierro, y finalmente una etapa dividida y frágil como hierro mezclado con barro.
Respuesta B:
El sueño enseñaba que los gobiernos humanos no son eternos. Por fuertes que parezcan, llegan, dominan un tiempo y después son reemplazados, hasta que aparece el Reino de Dios para poner fin a todos.
Respuesta C:
La piedra que derriba la estatua representa el Reino de Dios. Ese Reino destruye a los demás reinos y se convierte en una “montaña” que llena la Tierra, mostrando que el gobierno de Jehová es el único que durará para siempre.
Lección 61: No se inclinan delante de la estatua
- La lección empieza con una ironía: después del sueño profético de una estatua, Nabucodonosor hace una estatua real de oro y exige adoración. La enseñanza es que el orgullo humano intenta convertir poder en culto, pero la adoración solo le pertenece a Jehová.
- El escenario está diseñado para presionar: llanura, autoridades reunidas, música, orden pública y castigo ejemplar. La enseñanza es que la idolatría suele venir con propaganda y amenaza, buscando que todos “entren en fila”.
- Cuando suena la música, todos se inclinan… menos tres. La enseñanza es que la fidelidad se ve en el momento en que la mayoría cede. La presión de grupo puede ser enorme, pero la conciencia educada por Jehová puede mantenerse firme.
- La acusación llega rápido: “esos tres hebreos no adoran tu estatua”. La enseñanza es que quien se mantiene diferente puede ser señalado. La neutralidad fiel muchas veces provoca hostilidad porque deja en evidencia la sumisión de otros.
- Nabucodonosor ofrece “otra oportunidad” y añade una frase típica del desafío: “ningún dios podrá salvarlos”. La enseñanza es que el poder humano suele hablar en absoluto, como si fuera invencible. Jehová permite que esa arrogancia se exhiba para luego desmentirla.
- La respuesta de ellos es una joya de fe madura: Jehová puede salvarnos, y aunque no lo haga, no adoraremos. La enseñanza es que la lealtad no depende del resultado. Obedecer a Jehová no es un trato condicionado; es una convicción.
- Nabucodonosor ve una cuarta persona, “como un ángel”, caminando con ellos. La enseñanza es que Jehová no solo rescata al final; a veces acompaña dentro de la prueba. No siempre nos saca del fuego; a veces nos sostiene durante toda la prueba, y luego no nos deja, nos sigue acompañando de cerca.
- El desenlace es contundente: ni quemaduras ni olor a humo, y el rey reconoce a Jehová. La enseñanza final es que la fidelidad vindica el nombre de Jehová. Mateo 4:10 resume el principio: adorar solo a Jehová vale más que cualquier amenaza.
Preguntas finales
1) ¿Qué fue lo que no hicieron Sadrac, Mesac y Abednego?
Respuesta A:
No se inclinaron ni adoraron la estatua de oro, aunque era una orden del rey y todos los demás lo hicieron. Se negaron a participar en idolatría.
Respuesta B:
No obedecieron una instrucción que chocaba con su lealtad a Jehová. Rechazaron dar adoración a una imagen, aunque eso significara enfrentar el castigo público.
Respuesta C:
No cedieron a la presión del momento: ni la música, ni la multitud, ni la amenaza del horno los hizo comprometer su adoración. Mantuvieron su conciencia limpia delante de Jehová.
2) ¿Qué hizo Jehová para salvarlos?
Respuesta A:
Jehová envió a su ángel para estar con ellos en el horno y protegerlos, de modo que el fuego no les causó daño y pudieron salir ilesos.
Respuesta B:
Jehová anuló el poder del horno: no se quemaron, no se chamuscó su ropa y ni siquiera olían a humo. Fue una salvación total y evidente para todos.
Respuesta C:
Jehová convirtió la prueba en testimonio: protegió a los tres, dejó claro que estaba con ellos y llevó al propio Nabucodonosor a reconocer que no hay otro dios como Jehová.







