Lección 54: Jehová es paciente con Jonás – 8 comentarios
- La historia empieza con una misión clara y una reacción sorprendente: Jonás no duda de que Jehová exista y de la misión que le encomendó, pero huye de lo que Jehová le manda. La gente de Nínive era muy muy mala. La enseñanza es que se puede creer en Jehová y aun así no querer realizar la asignación que nos dice.
- Nínive era conocida por su maldad, y eso explica el conflicto interno de Jonás. Jehová ve a una ciudad que puede cambiar; Jonás ve a una ciudad que merece castigo. La enseñanza es que Jehová mira el potencial de arrepentimiento, no solo el historial de las personas.
- Los marineros muestran humanidad: no quieren tirar a Jonás al mar. La enseñanza es que Jehová puede sacar cualidades buenas incluso de gente que no lo conoce bien, y puede usar una situación para que otros aprendan respeto por él.
- Jonás reconoce su culpa y se responsabiliza. Eso enseña que admitir el error es el primer paso para enderezar el rumbo. Jehová no está buscando excusas bonitas; busca en nosotros humildad y sinceridad.
- El pez grande es una muestra de misericordia práctica. Jehová no “rescata” a Jonás de la responsabilidad; lo rescata para darle otra oportunidad. La enseñanza es que la disciplina de Jehová no consiste en castigar; a veces es una corrección que salva, disciplinar.
- Jehová le repite la comisión, y ahora Jonás va. Aquí se aprende algo precioso: Jehová no se rinde con su siervo. Si corrige y vuelve a confiar, es porque quiere que el siervo crezca y sea recto a los ojos de Dios y recto a su justicia”.
- La reacción de Nínive es impactante: se arrepienten, cambian y hasta el rey impulsa al pueblo a suplicar. La enseñanza es que nunca debemos subestimar el poder del mensaje de Jehová; un aviso puede despertar conciencia incluso en un lugar muy malo.
- El gran conflicto final es el corazón de la lección: Jonás se enfada por la misericordia de Jehová y se apega a una planta más que a vidas humanas. Jehová le enseña prioridades: las personas importan más que la comodidad. Y 2 Pedro 3:9 remata el punto: Jehová es paciente porque quiere que el mayor número de sus hijos se salven.
Preguntas finales
1) ¿Qué lecciones le enseñó Jehová a Jonás?
Respuesta A:
Le enseñó a obedecer aunque la asignación no le gustara, a aceptar que Jehová tiene derecho a mostrar misericordia, y a valorar a las personas por encima de la comodidad personal, como se ve con el contraste entre la planta y los ninivitas.
Respuesta B:
Le enseñó a alinear su corazón con el de Jehová: no alegrarse solo con la justicia, sino también con la misericordia. Jehová quería que Jonás aprendiera compasión, prioridades correctas y visión amplia.
2) ¿Qué aprendemos de lo que le pasó a Jonás?
Respuesta A:
Aprendemos que Jehová es paciente con sus siervos: corrige, salva y vuelve a dar oportunidades. Pero también aprendemos que desobedecer puede afectar a otros, y que lo sabio es rectificar pronto.
Respuesta B:
Aprendemos que Jehová puede usar crisis para enseñarnos. La tormenta, el pez y la segunda comisión muestran que Jehová no solo quiere que hagamos algo, quiere que seamos mejores por dentro.
Respuesta C:
Aprendemos a no limitar a quién puede arrepentirse. Si Jehová vio potencial en Nínive, nosotros también debemos evitar prejuicios y recordar que Jehová “no desea que nadie sea destruido”, sino que la gente cambie.
Lección 55: El ángel de Jehová protege a Ezequías – 10 comentarios
- El contexto es impresionante: Asiria ya había barrido al reino de diez tribus, y ahora el objetivo era Judá. La enseñanza es que a veces la amenaza parece “imparable” por historial y poder, pero el pasado del enemigo no limita lo que Jehová puede hacer.
- Senaquerib toma ciudades una por una y fija su mirada en Jerusalén. Aquí se aprende que el enemigo suele avanzar por etapas, creando presión progresiva. Jehová, en cambio, no se impresiona por el avance gradual; él ve el cuadro completo y puede detenerlo cuando quiera.
- Ezequías paga dinero para evitar el ataque, pero el enemigo rompe su palabra. La enseñanza es que confiar en acuerdos con opositores puede fallar; la seguridad real no está en concesiones humanas, sino en Jehová, que no engaña.
- La reacción del pueblo es miedo, y Ezequías responde con un mensaje de fe: “Jehová nos hará más fuertes”. La enseñanza es que un buen líder no niega el peligro, pero dirige la atención al poder superior, porque el ánimo colectivo se sostiene con confianza espiritual.
- El rabsaqué usa burla y propaganda: “Jehová no puede ayudarlos”. Esto enseña que el ataque no siempre es físico; también es psicológico. El enemigo busca romper la fe con palabras, comparando a Jehová con dioses falsos y sembrando la duda.
- La clave del relato es que Ezequías no responde con orgullo ni con gritos; consulta a Jehová. La enseñanza es que, cuando la presión sube, la mejor respuesta no es reaccionar, sino buscar dirección, porque la calma espiritual es parte de la protección.
- Las cartas de Senaquerib intensifican la intimidación: “ríndanse”. Aquí se aprende que la amenaza suele insistir y repetirse para desgastar. Jehová, en cambio, responde con claridad: “no va a entrar”; la palabra de Jehová corta la incertidumbre.
- La oración de Ezequías es ejemplar: pide salvación con un motivo superior, que todos sepan quién es Jehová. La enseñanza es que Jehová se complace cuando su nombre y su reputación están en el centro, no solo nuestra comodidad.
- Jehová promete proteger su ciudad, y lo hace con una acción contundente: un ángel derrota al ejército. La enseñanza es que Jehová no siempre actúa de inmediato, pero cuando actúa, puede ser decisivo y total; un solo mensajero suyo cambia el destino.
- El final deja una huella: Senaquerib vuelve derrotado, y Jerusalén queda a salvo. El Salmo 34:7 encaja a la perfección: Jehová “acampa” alrededor de los que le temen. La enseñanza es que la protección divina es el resultado de una relación basada en temor reverente y confianza.
Preguntas finales
1) ¿Cómo protegió Jehová a Jerusalén?
Respuesta A:
Jehová protegió a Jerusalén cumpliendo su promesa: impidió que el rey asirio entrara en la ciudad y envió a su ángel al campamento enemigo, eliminando la amenaza de manera definitiva.
Respuesta B:
Jehová protegió a Jerusalén de dos maneras: fortaleciendo la fe del pueblo con su palabra para que no se rindieran por miedo, y luego actuando directamente contra el ejército asirio fuera de la ciudad.
Respuesta C:
Jehová la protegió demostrando que el poder asirio no era absoluto: neutralizó la campaña en una sola noche, dejó al enemigo sin sus hombres más fuertes y obligó a Senaquerib a retirarse derrotado.
2) ¿Crees que Jehová te protegerá a ti también?
Respuesta A:
Sí, porque el principio del Salmo 34:7 es claro: Jehová está cerca de los que le temen y los rescata. Su protección puede no ser como esperamos, pero siempre es real y oportuna.
Respuesta B:
Sí, y a veces esa protección se ve en fortaleza interior y guía para tomar buenas decisiones, no solo en “milagros visibles”. Jehová puede protegernos del miedo, de la presión y de errores que nos harían daño.
Respuesta C:
Sí, cuando buscamos a Jehová como hizo Ezequías: consultándolo, orando y poniendo su nombre en primer lugar. Jehová puede cerrar puertas al peligro, frenar oposiciones y sostener a sus siervos, incluso cuando el enemigo parece superior.







