DISCURSO DEL 9 AL 15 DE FEBRERO DE 2026

DISCURSO – LA BIBLIA NOS ENSEÑA A ORAR

Jehová nos ha dado muchos regalos hasta que cumpla su promesa de convertir La Tierra en un paraíso perfecto sin todo el sufrimiento, dolor, maldad, enfermedades, guerras y muerte que existe hoy día.

Uno de esos regalos es muy importante, es la oración. Es el gran medio que Dios nos ha dado para hablar con Él, para comunicarnos con nuestro Padre celestial y poder arrojar sobre Él: nuestras cargas, nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestras preocupaciones, nuestra felicidad.

¡Qué bonito regalo nos ha hecho Jehová! Él quiere que le hablemos, que nos abramos y le contemos todo lo malo, y, también todo lo bueno. ¿Cómo debemos hacerlo? Jesús ya nos enseñó una serie de cosas que debemos pedir en la oración del “Padre nuestro”.

Pero la Biblia nos enseña también cómo debemos usar la oración. Porque sí, Jehová es nuestro Padre celestial y Creador, Todopoderoso por encima de todo pero, también, es nuestro más fiel e íntimo amigo.

¿Cuántas veces hablamos con nuestro mejor amigo? ¿Quizás con nuestra pareja? ¿O nuestros hijos o padres? ¿Y cuántas con Dios? ¿Qué es lo que le contamos a Jehová?

Sí, Él es nuestra roca fuerte, y en Él debemos buscar consuelo. No obstante, a nuestros seres queridos no solamente le contamos lo que nos preocupas, sino que son los primeros en recibir ese WhatsApp con la feliz noticia que hemos recibido. ¿Se la contamos también a Dios?

Podemos pensar que Jehová ya lo sabe todo, y si quisiera, sabe todo lo que nos pasará a cada uno de nosotros en el futuro. Puede que también seamos muy conscientes que “todo eso bueno” es porque Jehová ha movido los hilos y nos ha ayudado. Sin embargo, Él quiere compartir también nuestra felicidad, aunque nos esté viendo.

En la primera parte de Mateo 6:7 se habla de esto mismo que hemos mencionado, acompáñenme a leerlo, dice: “Cuando ores, no repitas lo mismo una y otra vez, como hace la gente de las naciones, que cree que será escuchada por usar muchas palabras”.

Es posible que también pensemos que Dios está muy ocupado para esa tontería que le queremos contar. El pasaje de Mateo que acabamos de leer nos dice que no importa el motivo, las muchas palabras que se usen, o que siempre digamos lo mismo.

Otro motivo es que sintamos temor a Dios, un temor sano. Lo cual es normal y lógico, los discípulos de Jesús le pidieron que les enseña a orar, a lo que Jesús les respondió y vamos a leer en Lucas 11:2-4: “Cuando oren, digan: Padre, que tu nombre sea santificado. Que venga tu Reino. Danos nuestro pan cada día según nuestras necesidades diarias. Perdónanos nuestros pecados, porque nosotros mismos también perdonamos a todo el que está en deuda con nosotros. Y no nos dejes caer en la tentación”.

Sin duda alguna, la oración, es el medio que Jehová nos ha regalado para poder comunicarnos directamente con Él. ¿Hablamos diariamente con el ser más poderoso de La Tierra y Los Cielos? Seguro que sí, forma parte de nuestra adoración pura.

No descuidemos. El frenesí del día a día puede hacer que caigamos en la rutina de solo orar 2 o 3 veces al día, y que coincida, con el momento de dar gracias por los alimentos que vamos a tomar. Y que esos momentos, oremos en compañía de nuestra familia o seres queridos.

Es tan importante esas oraciones, como nuestras conversaciones íntimas con Dios. Sean oraciones largas o cortas. Sea cual sea el contenido del mismo. Algo trivial, algo que nos atemoriza, algo que nos preocupa, un problema grave, un gran logro personal, etcétera.

Anteriormente, en Mateo, hemos leído que no por usar muchas palabras es mejor oración que otra. ¡Cuántos hermanos y hermanas sufren o tienen sentimientos que no pueden ni definir! ¿Cómo podemos expresar con palabras algo que no se pueden? Esta es otra situación que se puede dar, y aunque no digamos nada, o solo unas pocas palabras… el simple hecho, el simple acto, de dedicar tiempo para abrir nuestro corazón a Jehová es más que suficiente… aunque no nos salgan las palabras, Dios está con nosotros en ese momento de intimidad, y comparte nuestro dolor.

Recordad hermanos que no es necesario expresar con palabras lo que el corazón transmite con fe. Marcos 11:24: “Por eso les digo: todas las cosas que pidan en sus oraciones, pídanlas con fe y denlas por recibidas, y las tendrán”.

Jehová nos ha regalado la oración para que hablamos con Él, como nuestro mejor y más íntimo amigo, aprovechemos diariamente este gran regalo.

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