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Toda la tierra seguía teniendo un mismo idioma

Una vez concluido el diluvio y con Noé, su familia y los animales en tierra firme. Jehová le encomendó un propósito. En Génesis 9:1, podemos leer: “Dios pasó a bendecir a Noé y a sus hijos, y les dijo: “Tengan muchos hijos, multiplíquense y llenen la tierra””. Notamos el deseo de Jehová, que a su vez, es su deseo original con nuestros primeros padres. El ser humano se tenía que reproducir y llenar toda la tierra que había creado, toda ella es bella y estaba hecha exclusivamente para el disfrute del ser humano.

Sin embargo, a medida que la población crecía, un grupo de personas decidió no expandirse sobre toda la tierra descubriendo sus bellezas. Sino construirlas ellos mismos, ser grandes arquitectos y desafiar el diseño de lo que había hecho nuestro Creador con edificaciones humanas.

Empezaron a construir la antigua Babilonia en las llanuras de Sinar, una gran ciudad con la construcción de una gran torre. Esta torre serviría como referencia sobre la extensión de esas tierras para que toda persona pudiera verla y guiarse hacia esa ciudad, de la que esperaban hacerse un lujo, sus diseñadores y arquitectos antiguos buscaban reconocimiento y beneficio personal. El objetivo de la ciudad y de la Torre no era alabar a su creador, sino desafiarlo y alabar a sus constructores imperfectos.

La torre serviría como guía para concentrar a todas las personas -ya que hablaban el mismo idioma, solo había uno- que habitaban la tierra hacia esa gran ciudad que sería un gran centro urbano de adoración falsa, donde dicha torre sería el elemento cúspide, la principal herramienta de esta adoración a dioses falsos.

¿Cómo reaccionó nuestro Dios Jehová?

Génesis 11:6-8. Y Jehová dijo: “Como son un solo pueblo y hablan un solo idioma, mira lo que han empezado a hacer. Ahora lograrán hacer cualquier cosa que se propongan. ¡Vamos! Bajemos allí y confundamos su idioma para que no se entiendan entre ellos”. Así que desde allí Jehová los dispersó por toda la tierra, y poco a poco dejaron de construir la ciudad.

Esta reacción de Jehová no es malintencionada, ni mucho menos. Al “confundir” el idioma, es decir, con la aparición de nuevos lenguajes, nuevas palabras… logró dividir ese esfuerzo conjunto que las personas estaban haciendo para fines no limpios. El fruto del conocimiento acumulado de los hombres fue orientándose hacia un mal uso de él, buscando la adoración hacia dioses falsos, buscando el reconocimiento personal y egoísta en sociedad, buscando obtener beneficios propios. Esta confusión sobre la Torre de Babel y el habla que generó Jehová benefició a la humanidad, retrasó las metas peligrosas y objetivos dañinos de los hombres.

Las personas se dispersaron y abandonaron la construcción que estaban realizando para desafiar a Dios. Estos grupos de gente fueron concentrándose a lo largo de la tierra, llenándola como quería Jehová. Cada grupo de personas en sus determinadas regiones empezaron a desarrollarse y crecer. Jehová logró frenar el desafío abierto que suponía contra su autoridad la construcción de la antigua Babilonia y la Torre de Babel. Sin embargo, como preveía Dios, estor retrasó el mal camino de muchas personas pero no lo impediría. A medida que estas personas se agrupaban en sus pueblos, comenzaron a desarrollar sus propias culturas, arte, costumbres, características y claro está, también religiones y diversas deidades míticas y dioses falsos. Cada pueblo tuvo su propia manera de hacer las cosas.

Jehová dispersó a los desobedientes para poner fin a este desafió público de todas estas personas hacia su autoridad y Palabra. Con el tiempo, ciertas personas volvieron a sus sendas maliciosas violando principios divinos. Es por eso, que hoy día Jehová está reuniendo a un gran rebaño, una gran muchedumbre en torno, nuevamente, a un solo idioma. Pero en este caso, a un idioma puro.

Este idioma puro es la verdad, su Palabra la Biblia. Que permite a todos los que la hablan invocar el nombre de Jehová y servirle con lealtad y fe genuina. Al igual que con un idioma no basta aprender sus palabras sino sus costumbres, hábitos, cultura, etc., igual pasa con este lenguaje puro, que nos obliga a transformar y amoldar nuestra mente a una nueva personalidad limpia y pura, y esto solo se puede lograr por medio de un proceso continuo, en el que se muestra la unidad del pueblo de Jehová.

Hermanos hablando el idioma puro de Jehová en unidad
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