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Tesoros de la Biblia | Semana del 8 al 14 de Marzo 2021

Discurso preparado de demostración para los tesoros de la Biblia de esta semana del 8 al 14 de Marzo de 2021 con el tema:

Cómo dirige Jehová a su pueblo

https://youtu.be/u0bzw6rLGZI
Vídeo

Jehová siempre ha estado con su pueblo y lo ha dirigido como ninguna otra guía podría hacer. Ha sido siempre una gran dirección y una buena guía porque proviene de nuestro amoroso creador que sabe en todo momento qué es lo mejor para su pueblo. Lo demostró con los israelitas y lo demuestra hoy día. ¡Qué gran demostración de amor y orden! Vamos a leer un texto precioso, Números 9:17,18:

“Cada vez que la nube se elevaba por encima de la tienda, los israelitas se trasladaban de inmediato, y, en el lugar donde la nube se detenía, allí acampaban los israelitas. Por orden de Jehová se trasladaban los israelitas y por orden de Jehová acampaban. Mientras la nube permanecía encima del tabernáculo, ellos se quedaban acampados.”

Números 9:17,18

Es un maravilloso texto que nos refleja muchas cosas, a destacar dos de ellas: el amor y el orden. ¿Por qué decimos esto? Tal como una ave arropa a sus polluelos bajo su ala, Jehová arropaba y daba cobijo a su pueblo poniendo su nube encima de sus tiendas y ahí permanecía hasta que decidiera que era momento de moverse. ¡Qué gran muestra de amor! Siempre está con su pueblo protegiéndolo, dándole cobijo, guiándolo por el buen camino que conduce a salvación.

La segunda palabra a destacar es el orden. Jehová decidía adónde debía ir su pueblo y cuándo, y cuánto tiempo tenía que permanecer allí. La nube de Jehová podía permanecer en un mismo lugar un día, unos días, un mes… lo que considerara oportuno Jehová. Por lo que el campamento se podía encontrar constantemente en movimiento, teniendo que trasladarse ya sea de noche o de día y solo por un par de días.

¿Esto qué implica? No estamos hablando de que es levantar una tienda de acampada y volver a montarla, hay tiendas de acampada modernas que en unos segundos la montas y la recoges. Esto no existía en aquella época y no estamos hablando de unas pocas personas. Sabemos de forma aproximada la inmensa magnitud en tamaño y volumen del campamento y difícilmente podemos imaginarnos o hacernos una imagen mental de un campamento así trasladándose en completo orden, pero así era, por la guía, las instrucciones… el orden que establecía Jehová.

Todos hemos sufrido un atasco en la carretera, en autopistas o en sitios equivalentes. Y el volumen de personas que provocan estos atascos ni se acerca a todas las personas que formaban el campamento, y cuando se traslada -que en Números 33 podemos leer que este enorme campamento se trasladó en 40 ocasiones-, no se generaban atascos, todo estaba perfectamente organizado, una maravillosa demostración de organización.

Cuando la nube de Jehová permanecía encima del tabernáculo, el campamento descansaba en ese lugar, y cuando se movía todo el campamento lo hacía con ella y en la dirección que marcaba. Jehová marcaba los tiempos y el camino. El campamento obedecía las instrucciones que mostraba Jehová por medio de su nube y dos trompetas de plata hechas de labor de martillo por medio de dos toques especiales fluctuantes comunicaban estas órdenes para que todos fueran conscientes de que se trasladaban y actuaran de acuerdo con las instrucciones que tenían.

La primera vez fue en el año 1512 a. E.C. en el segundo año, en el segundo mes, en el día veinte del mes. Y la forma en la que se hacía era con el arca del pacto a la vanguardia, es decir, al frente de este pelotón de miles de personas con la primera división tres tribus encabezada por Judá y seguida por Isacar y Zabulón. Luego le seguían los guersonitas y los meraritas con las porciones del tabernáculo que tenían asignadas a trasladar. Luego la división de tres tribus encabezada por Rubén y seguida por Simeón y Gad. Luego los qohatitas con el santuario. Le seguía la división de tres tribus encabezada por Efraín y seguida por Manasés y Benjamín. Y por último, en la retaguardia, la división de tribus encabezada por Dan y seguida por Aser y Neftalí.

Todos se ponían en movimiento, todos se ponían manos a la obra de forma inmediata y comenzaban el traslado. No había nada más importante, se dejaba de hacer todo lo que se estuviera haciendo para empezar con el traslado, que es lo único importante en ese momento, así lo establecía la nube de Jehová. Números 9:21,22:

“Otras veces la nube se detenía solo desde la noche hasta la mañana y, cuando la nube se elevaba por la mañana, ellos se trasladaban. Cuando la nube se elevaba, fuera de día o de noche, ellos se trasladaban. Mientras la nube permaneciera encima del tabernáculo —fueran dos días, un mes o más—, los israelitas se quedaban acampados y no se trasladaban. Pero, si se elevaba, ellos se trasladaban.”

Números 9:21,22

Se dejaba todo lo que estuvieran haciendo y se comenzaba con el traslado. La nube de Jehová se podía desplazar en cualquier momento, los israelitas no lo sabían como tampoco sabían cuánto tiempo podían permanecer en un determinado lugar. Este hecho tiene que ser un poco frustrante, ¿no?. No saber dónde vas a vivir ni por cuánto tiempo, quizás una zona de acampada le podía gustar más a muchas personas del campamento y solo permanecían unos pocos días para luego irse a otro lugar que no gusta tanto y permanecer un mes allí. No siempre tuvo que ser fácil, recordemos que no iban de acampada a lugares exóticos, sino que estamos hablando del desierto y todo lo que ello implica.

Si nunca hemos estado en un desierto, no es lo mismo caminar por un paseo debidamente asfaltado que caminar por la arena de una playa y menos si vamos cargados con mucha carga como tenían que hacer los israelitas. En definitiva, necesitaban mucha confianza y obediencia a Jehová y a que siempre hace lo mejor por ellos. Siempre que se movía su nube era para su bienestar y no solo por hacerlos trasladarse. Los israelitas hacían suyas las palabras de Hebreos 13:17: “Sean obedientes a los que llevan la delantera entre ustedes, y sean sumisos”.

¿Lo hacemos nosotros hoy día? No tenemos que trasladarnos por un desierto con mucho peso pero sí tenemos instrucciones que seguir que nos aporta nuestra organización terrestre, siempre velando por nuestro bienestar, por el bienestar del pueblo de Dios. ¿Somos obedientes y sumisos como los israelitas? ¿Cuándo se nos da una instrucción, la seguimos inmediatamente o esperamos a ver qué pasa?

Los israelitas podían estar acampados desde 1 día a meses. Podemos imaginarlos pensando si deshacer el equipaje o no, ya que no sabemos si estaremos mucho tiempo, y sacarlo todo para después volverlo a meter y así sucesivamente les debe cansar, ¿no?. Los israelitas cumplían con las instrucciones de Jehová de forma inmediata. Si se tenían que trasladar en medio de la noche, lo hacían… como si era a primera hora de la mañana. La guía y organización le pertenece a Jehová, no a ellos mismos, y saben que esta guía es correcta y para su propio beneficio.

De igual forma tenemos que seguir las instrucciones que se nos den por parte de la organización de forma inmediata y acatarlas siempre. Aunque hoy sean unas y mañana sean otras. Tenemos que estar al día de las últimas instrucciones que se nos dan. Como por ejemplo, estamos al día con las últimas instrucciones sobre cómo dirigir los estudios bíblicos, la predicación con personas extranjeras, nuestra adoración en familia, la conducta que debemos tener en las asambleas y nuestra colaboración con los comités de Enlace con los Hospitales y nuestra posición respecto a posibles operaciones.

Todas estas instrucciones suponen una guía que obedecer y tener sumisión a estos consejos que se nos dan es una forma de agradecer la dirección divina, porque todas ellas, al igual que la nube de Jehová, es para el refugio y bienestar de su pueblo. Si cuando tomamos decisiones importantes confiamos y acudimos a Jehová y su organización será muy beneficioso y mostramos obediencia y amor a Dios en lugar de que si confiáramos en nuestras propias decisiones.

Tal como un niño corre a sus padres cuando azota una tormenta, buscamos la seguridad que ofrece la congregación y su correcta organización cuando azotan los problemas de este mundo. El mundo engloba muchos peligros y la mayoría los desconocemos, y en parte porque estamos enfocados en otras cosas, en nuestro servicio a Dios, en nuestra familia y en nuestro trabajo seglar.

No tenemos tiempo para dedicar a analizar los riesgos que existen hoy día. Hay personas que su trabajo es este, todos los días del año. Por lo que nosotros, que tenemos muchas cosas más que hacer como poner el primer lugar el Reino de Jehová, no podríamos tomar decisiones completamente correctas porque necesitamos tiempo y conocimiento para estudiar todos los posibles riesgos.

Jehová usa a su pueblo, a su organización, a personas imperfectas para dirigir a su pueblo dando instrucciones y protegiéndolo de todos estos peligros. Hermanos que su trabajo es velar por la seguridad de todos los demás, obedecer y poner inmediatamente las instrucciones que se nos dan es demostrar nuestro amor cristiano por su trabajo y hacia Jehová que lo utiliza para este cometido, que utiliza a su organización terrestre para guiar a su pueblo como hacían estos hombres que tocaban la trompeta para avisar, Números 10:5-8:

“Cuando suene una serie de toques cortos de trompeta, deben trasladarse los campamentos de los que están al este. Cuando suene una serie de toques cortos de trompeta por segunda vez, deben trasladarse los campamentos de los que están al sur. Hay que hacer sonar los toques de trompeta de esta manera cada vez que una de las divisiones se traslade. ”Para convocar a la congregación, deben tocar las trompetas, pero no con series de toques cortos. Los hijos de Aarón, los sacerdotes, deben tocar las trompetas; esto será un estatuto permanente para ustedes generación tras generación.”

Números 10:5-8

Se nos dio un toque de trompeta no hace mucho y fue la suspensión de todas nuestras actividades espirituales públicas (la predicación y las reuniones), una alerta que llegó antes que las medidas que fueron implantando los gobiernos para contener esta pandemia. De forma inmediata e indefinida en todo el mundo. Cuando la situación parecía que mejoraba, los gobiernos empezaron a quitar restricciones al confinamiento total que tuvimos hasta que tuvieron que volver a implantarlas… la instrucción de nuestra organización siguió siendo la misma: “suspensión indefinida”. ¡Y cuántas vidas de nuestros hermanos ha salvado esta firme y temprana instrucción!

Cuando obedecemos inmediatamente a quienes nos dirigen, en realidad estamos obedeciendo a Jehová quién nos está cuidando y velando por nuestras vidas.

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