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Tesoros de la Biblia | Semana del 22 al 28 de Febrero 2021

Discurso preparado de demostración de los tesoros de la biblia de esta semana con el tema:

¿Cómo podemos imitar a los nazareos?

https://youtu.be/c45OYJJ_aqM
Vídeo

Los nazareos tenían que hacer grandes sacrificios en su vida para mantenerse limpios e incontaminados como señal de la dedicación de su vida a Jehová, realizaban un voto muy especial, distinto al de cualquier hombre de forma que reflejaban la abnegación total a sus propios deseos, afectos o intereses en beneficio de los de Jehová, disponían de una sumisión completa a la voluntad de Jehová.

La palabra “nazareo” significa eso, “separado” del mundo, de aquello que quiere, de sus intereses personales y “dedicado” a la voluntad de Jehová. Habían dos clases de nazareos, aquellos que hacían su voto de forma voluntaria y aquellos a los que Dios nombraba. Tanto un hombre como una mujer podían hacer voluntariamente este voto especial a Jehová para vivir como nazareos, separados de lo que conocen y dedicados a la voluntad de Dios durante un periodo de tiempo.

Estos nazareos voluntarios que se apartaban para Dios, dedicaban este periodo de su vida para él, exclusivamente para él, no para que otros hombres los aplaudieran como motivo a una exhibición ostentosa de ascetismo. Es por ello, que dejaban atrás su forma de pensar material de uno mismo y de sus intereses para poner sus vidas a disposición de Jehová, de su voluntad, de su servicio a él durante este periodo voluntario. Durante todos sus días como dice Números 6:8: “Todos los días de su nazareo él es santo a Jehová”.

Esta dedicación plena a Jehová implicaba hacer un voto especial a él y que tenía principalmente tres importantes restricciones para aquella época que los diferenciaba del resto de habitantes. Por lo que, el ser nazareo implicaba hacer grandes sacrificios, y no por un interés personal, sino por el interés de la voluntad de Jehová. Los nazareos hacían grandes sacrificios para servir a Dios y son un ejemplo digno a imitar para nosotros hoy día como cristianos suyos para realizar una dedicación limpia, plena e incontaminada a Jehová.

El primero de los requisitos en este voto especial que hacían los nazareos es lo que encontramos en Números 6:2-4, que leemos:

“Habla con los israelitas y diles: ‘Si un hombre o una mujer hace el voto especial de vivir como nazareo para Jehová, debe abstenerse de vino y otras bebidas alcohólicas. No debe beber vinagre de vino ni vinagre de otras bebidas alcohólicas. No debe beber ninguna bebida hecha con uvas ni comer uvas frescas ni pasas. Mientras dure su nazareato, no debe comer nada que se saque de la vid, ni siquiera las uvas verdes ni las pieles.”

Números 6:2-4

Esta es una gran restricción para aquella época, recordemos que los refrescos aún no existían, por lo que el vino o bebidas embriagantes estaban muy expandidas en todos los habitantes. Recordamos que al sumo sacerdote y a los sacerdotes que realizaban sus funciones en la casa de Jehová también se les restringía el uso de este tipo de bebidas cuando desempeñaban sus deberes sagrados a Jehová debido a la responsabilidad de sus cargos y de sus tareas, que tenían que realizarse con el máximo respeto y pureza posible. En el caso de los nazareos, esta prohibición de este tipo de bebidas se extiende durante todo su periodo como dedicado, separado para Jehová.

Así lo hacían los nazareos, en todo momento desde su voto especial cumplían todos los días durante este periodo de las restricciones que tenían. Hemos visto la primera, y la segunda es la que leemos en Números 6:5:

“Mientras dure su voto de nazareato, no debe pasar navaja sobre su cabeza. Tiene que permanecer santo dejándose crecer el pelo de la cabeza hasta que se cumplan los días que debe estar separado para Jehová.”

Números 6:5

Esta era la segunda restricción que les mandaba Jehová y que los nazareos hacían tal y como se les había dicho. El que se dejaran crecer el cabello era una señal distintiva para que todos pudieran reconocer rápidamente su nazareo santo. El sumo sacerdote también llevaba un distintivo inscripto en la lámina de oro que estaba en la parte frontal de su turbante con la frase: “la santidad pertenece a Jehová”.

El hombre nazareo llevaba el cabello largo por esta restricción y era distintivo de su sumisión plena a Jehová, esto es así y representa esta sumisión a Dios tal como explica Pablo con el caso de las mujeres y la congregación cristiana, en ella la mujer no se tapa la cabeza con una cobertura sino su propio cabello largo constituye un recordatorio natural que su posición es diferente a la del hombre y que ha de tener presente su posición de sumisión dispuesta por Dios.

De igual forma, para el hombre nazareo, el cabello sin cortar que no es natural en él, y la abstinencia total al vino junto a la necesidad de ser limpio e incontaminado al no tocar ningún cadáver, ni siquiera el de los parientes más cercanos, como padre, madre, hermano o hermana… esto es el tercer requisito que leeremos ahora en Números 6:6,7… representaban e inculcaban en el nazareo dedicado la importancia de la abnegación y sumisión completa a la voluntad de Jehová.

Este tercer requisito del voto especial que acabamos de leer también aplicaba en el caso del sumo sacerdote que debido a su cargo y al ejercicio de sus funciones santas no se le permitía tocar ningún cadáver, ni siquiera el de sus parientes más cercanos. Este tercer requisito lo leemos como dijimos en Números 6:6,7; donde dice:

“No debe acercarse a un muerto mientras esté separado para Jehová. Aun si muriera su padre, su madre, su hermano o su hermana, él no debe contaminarse, ya que tiene sobre la cabeza la señal de su nazareato para su Dios.”

Números 6:6,7

De esta forma, cumpliendo con estos tres requisitos de su voto especial de dedicación a Jehová, los nazareos se mantenían puros, ya que hacían todo tal como Jehová les mandó, lo que suponían grandes sacrificios para ellos respecto a su forma de vida anterior a este periodo voluntario.

Los cristianos del actual pueblo de Dios también hemos hecho un voto voluntario de dedicación a Jehová que implicó grandes cambios respecto a nuestra vida anterior para dedicarla a Jehová. Hemos hecho muchos sacrificios para dedicar nuestras vidas a Dios y aún seguimos haciendo cambios, adaptándonos a este sistema cambiante de cosas poniendo en primer lugar siempre la Palabra de Dios y sus principios bíblicos para mantenernos puros, limpios e incontaminados en la voluntad y obra de Jehová.

Muchos de nuestros hermanos, que se dedican al servicio de tiempo completo y a otras facetas de la obra de Dios por toda la Tierra han tenido que hacer también un voto muy especial como estos nazareos que ha implicado e implica muchos sacrificios, cambios y restricciones respecto a su vida como cristiano para disponer de sus medios, fuerzas, energía y tiempo para dedicar sus vidas a Jehová, dejando a un lado sus propios intereses y poniendo en primer lugar los del Reino de Dios. Estos hermanos hacen un esfuerzo extra, grandes sacrificios para hacer todo lo que Jehová les pide.

El ejemplo de los nazareos es un magnifico ejemplo para todos nosotros sobre cómo podemos dar más de cada uno a la voluntad de Jehová, aunque implique muchos sacrificios porque, por delante de todo ello, queremos mantenernos limpios, puros e incontaminados sirviendo a Jehová en lo máximo que podemos dar y que nos pide.

El ejemplo de los nazareos es muy importante para todo cristiano y aprendemos mucho sobre cómo debemos imitar este ejemplo de esfuerzo desinteresado por lo que viene de Dios. Ya de por sí, al ser cristianos realizamos muchos sacrificios, hemos hecho muchos cambios y los seguimos haciendo, vivimos de una forma muy diferente al resto de personas. No obstante, siempre es posible y podemos ir un paso más allá, aunque esto, evidentemente, va a implicar sacrificios mayores o más sacrificios a los que ya hacemos como podemos ver en estas imágenes, irnos a un país lejano o predicar en territorios apartados o donde existe necesidad o a parte de nuestros trabajos seglares y nuestro ministerio, encontrar y dedicar tiempo en la ayuda a la construcción como de salones del Reino. Sin duda, si imitamos el ejemplo de los nazareos y los ponemos en nuestra mente, nos ayudará e impulsará a hacer los sacrificios que sean oportunos para dedicarnos aún más, dando lo máximo de nosotros al servicio a Jehová.

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