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Tesoros de la Biblia | Semana del 18 al 24 de Enero 2021

Discurso preparado de demostración para los Tesoros de la Biblia de esta semana con el siguiente tema:

¿Qué significan para nosotros las fiestas de Israel?

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Los israelitas a parte de La Pascua tenían que celebrar tres fiestas a Jehová, estas son la Fiesta de los Panes sin levadura o también conocida como la de las Tortas No Fermentadas, la Fiesta de las Semanas o la de Pentecóstes y la Fiesta de las Cabañas.

Empezando por la Fiesta de los Panes sin Levadura, ésta se celebraba al día siguiente de La Pascua y debían comer pan sin levadura durante los siguientes siete días.

“En el primer mes, el día 14 del mes, al anochecer, es la Pascua para Jehová.  ”’El día 15 de ese mes es la Fiesta de los Panes Sin Levadura para Jehová. Deben comer pan sin levadura durante siete días.”

Levítico 23:5,6

Este día 15 era considerado como sabático, no se podía hacer trabajo de ningún tipo y todos los varones tenían que estar presentes en esta asamblea solemne. Al día siguiente de la apertura de esta fiesta, de esta asamblea, el sumo sacerdote mecía la gavilla de grano procedente de las primicias de los frutos de la tierra para Jehová mientras se ofrecía como ofrenda un carnero sano en su primer año como ofrenda quemada, junto a una ofrenda de grano mojado ligeramente con aceite y una libación.

Esta primera de las tres grandes fiestas anuales de los israelitas tiene un importante significado. El mandato de no comer en los próximos siete días tortas no fermentadas ni panes cuya masa estuviese fermentada simboliza la apresurada salida de los israelitas de Egipto, tan rápida y precipitada que no dio tiempo a que las masas fermentaran. Esta fiesta es un recordatorio anual que durante siete días se está cumpliendo con el mandato de Dios de Éxodo 12:19: “Por siete días no ha de hallarse masa fermentada en sus casas”.

Los israelitas estaba recordando la aflicción que estaban sufriendo en la tierra de Egipto y la esclavitud a la que estaban sometidos. Esta fiesta y el cumplimiento de este mandato reconocían tener conciencia de su libertad nacional por parte de Jehová, su Libertador, el único que hizo posible que la vida de los israelitas cambiara y la obediencia a este mandato es su muestra de gratitud, respeto y reconocimiento por todo lo que Dios hizo por ellos en esta huída precipitada de Egipto.

La segunda de las fiestas anuales que tenían que celebrar es la Fiesta de las Semanas o del Pentecostés, Levítico 23:15,16:

“Tienen que contar siete sábados desde el día después del sábado, desde el día en que lleven la gavilla de la ofrenda mecida. Deben ser semanas completas.  Contarán 50 días, hasta el día después del séptimo sábado, y entonces tienen que presentar una ofrenda de grano nuevo para Jehová”

Levítico 23:15,16

Esta Fiesta de las Semanas también se denomina como de Pentecostés, y eso es así por lo sucedido en este año 33 E.C, donde Jesucristo derramó espíritu santo sobre unos 120 discípulos reunidos en este cuarto superior de Jerusalén -recordemos que Jesús había sido resucitado el 16 de Nisán durante la Fiesta de las Tortas No Fermentadas-. En el Pentecostés, Jesús pudo presentar a Jehová los nuevos hijos espirituales que eran sus fieles seguidores seleccionados de toda la humanidad pecaminosa. Este derramamiento de espíritu santo sobre este grupo y la capacidad que les dio Jehová para hablar en lenguas muestra la aceptación de Dios sobre estos nuevos hijos espirituales humanos, a los que se unirían posteriormente un grupo mayor.

Esta es la razón por la que en esta fiesta se presentaban dos panes, estos panes eran habituales y cotidianos y no solo, expresamente, para fines sagrados. Junto a estos panes se ofrecían ofrendas quemadas, por la culpa y ofrenda de comunión. El que se presentaran dos panes de las primicias de grano indica que habría más de una persona implicada en este cumplimiento, también puede indicar que los futuros seguidores de Jesús por espíritu santo pueden proceder de dos grupos terrestres: el primero, los judíos naturales circuncisos y luego, gentiles de todas las demás naciones.

Estas primicias de grano no significaban lo mismo si eran de cebada o de trigo. Los seguidores de Jesús fueron las primicias de trigo, una segunda cosecha, ciertas primicias de Dios. Así lo leemos en 1 Corintios 15:23: “Pero cada uno en su debido orden: Cristo como primicias, y después los que le pertenecen al Cristo durante su presencia”.

Estos seguidores de Jesús son la nueva nación de Dios, una raza escogida, una nación santa, un pueblo para posesión especial como se dice en 1 de Pedro 2:9. Otra importante fiesta para dar gracias y alabanza a Jehová y todo lo que les provee. La tercera gran fiesta es la Fiesta de las Cabañas.

“Diles a los israelitas: ‘El día 15 de este séptimo mes comienza la Fiesta de las Cabañas para Jehová, y durará siete días”

Levítico 23:34

Esta Fiesta de las Cabañas también era conocida como la fiesta de la recolección o de los tabernáculos. Esta fiesta como hemos leído en levítico transcurría entre los días 15 y 21 de Etanim y tenía lugar una asamblea solemne el día 22. Esta fiesta celebraba la recolección de los frutos del suelo, el grano, el aceite y el vino, para los israelitas era el fin de la parte principal del año agrícola.

Se les daba las gracias a Jehová por todo el fruto de las cosechas que les ha dado a su pueblo, los israelitas estaban alegres y agradecidos por el alimento que les proporcionaba.

Hemos visto que toda fiesta que celebraban los israelitas tenían un sentido y significado sagrado hacia Dios, en todas se daba un agradecimiento por todo lo que Jehová les ha proveído y en cómo los consideraba como su pueblo escogido de entre las demás naciones. Todo lo que se presentaba por medio de los sacerdotes se hacía de forma solemne, con la rigurosidad y respeto que merecían, y todo de forma ordenada y siguiendo unas pautas bien claras cumpliendo con todos los mandamientos que Jehová había dado.

Esto nos enseña mucho sobre el comportamiento de los israelitas y a estar siempre agradecidos por todo lo que Jehová nos provee. Hemos de valorar el privilegio que supone pertenecer a este pueblo de Dios y las maneras por medio de las cuáles le mostramos que estamos agradecidos por todas las bendiciones que tenemos como pueblo.

Hoy día, se celebran muchas fiestas mundanas, y en todas ellas hay un espíritu comercial y están fomentados por el marketing y el consumismo. Además, la mayoría de las fiestas que celebra hoy el mundo es simplemente para la satisfacción personal, para pasarlo bien y para colmar sus deseos carnales e incluso sexuales. Las fiestas de este sistema no tienen ningún significado sagrado y solo se hacen por diversión. Otras fiestas están impulsadas por gobiernos y empresas simplemente para fomentar el consumo de bienes y posesiones materiales, el dinero es lo que impera en ellas. Y hay otras muchas fiestas paganas, que dicen tener un significado importante y que sirven a “ciertos dioses” o para celebrar ciertos actos de parte de Dios pero que realmente no tienen ninguna base bíblica y que están impregnadas de este espíritu del mundo orientado al marketing, al consumismo, al capitalismo como puede ser la Navidad.

El pueblo de Dios se distancia y se diferencia mucho en este aspecto y así nos han enseñado las fiestas de los israelitas. La solemnidad que en ellas existe está muy lejos al libertinaje de las fiestas actuales. El significado santo de cada fiesta israelita se diferencia mucho a las fiestas actuales que solo buscan las personas que participan en ellas, pasarlo bien. Nos distanciamos de las fiestas de este sistema, no necesitamos de una fiesta con fines materiales para pasarlo bien o divertirnos, ya lo hacemos con nuestras fiestas espirituales en forma de reuniones, asambleas o ministerio con nuestros hermanos o los ratitos que pasamos con ellos compartiendo los mismos principios bíblicos, y mucho menos, participamos de fiestas paganas.

La Palabra de Dios es clara, y su pueblo escogido la obedece al pie de la letra, como con la Conmemoración de la muerte de Jesús. Imitamos la solemnidad de las fiestas israelitas y mostramos el profundo respeto y agradecimiento por el significado y las grandes consecuencias positivas que tuvo este acto de amor de Jehová y de Jesús. Pero no solo mostramos agradecimiento y alabanza a Jehová en esta fecha anual, lo hacemos con toda nuestra vida y servicio a Dios, en nuestra vida cotidiana, nuestras acciones y nuestro comportamiento y en nuestras actividades espirituales, participando de forma activa, incitándonos al amor unos con otros y a las obras excelentes, sin abandonar el reunirnos y más ahora que el día se acerca como se dice en Hechos 10:24,25. Ya que nos sentimos muy felices cuando pensamos en lo que significan las fiestas del antiguo Israel y en lo que Jehová hará para cumplir sus promesas.

“Durante siete días celebrarás la fiesta para Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escoja, porque Jehová tu Dios te bendecirá en toda tu producción y en todo lo que hagas, y tú estarás muy alegre”

Deuterononomio 16:15

Este mismo alimento nos lo proporciona a nosotros hoy día por medio de nuestras actividades espirituales, cuando asistimos a las reuniones o las asambleas, con nuestro ministerio, etc., al igual que los israelitas, estamos alegres, contentos y agradecidos por todo el alimento espiritual que se no da al tiempo oportuno y que contribuye de forma muy importante al fortalecimiento de nuestra fe y a nuestra salud espiritual y felicidad, de nuestras vidas personales y dentro del pueblo de Dios. Es por ello que debemos aprovechar al máximo cada fruto que nos provee Dios por medio de su organización terrestre.

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