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Tesoros de la Biblia | Semana del 15 al 21 de Marzo 2021

Discurso preparado de demostración para los Tesoros de la Biblia de esta semana del 15 al 21 de Marzo de 2021 con el siguiente tema:

¿Por qué no debemos ser quejumbrosos?

https://youtu.be/oJzBaHqseLc
Vídeo

Como pueblo de Dios que somos debemos de reflejar una serie de cualidades que permita la unidad y amor de nuestra congregación y claro, con ello, se nos diferencia del mundo. Recordemos que somos un pueblo aparte del mundo, vivimos en él pero no somos parte de él.

¿Cómo se distingue el pueblo de Dios de los demás? Por medio de cada uno de nosotros. Como Testigos dedicados a Jehová juramos que nuestra vida estaría a su servicio y eso implica vestirnos de la nueva personalidad cristiana.

Esto implica, como bien sabemos imitar las cualidades de Jehová y de Jesús que nos sirve de ejemplo a imitar en todos los aspectos de nuestra vida.

Si no lo hiciéramos así, ¿qué sería lo que realmente nos diferencia de los demás? No solo decimos que somos Testigos de Jehová sino que tenemos que demostrarlo, no solo a las personas de este sistema, sino también a Dios. ¿Qué pasó en la antigüedad? Leamos Números 11:1.

“Ahora bien, el pueblo comenzó a quejarse con amargura delante de Jehová. Cuando Jehová los oyó, se enfureció, y un fuego de Jehová empezó a arder entre ellos y a consumir a algunos en las afueras del campamento”.

Números 11:1

Notemos que estas personas fueron consumidas no por quejarse en alguna ocasión. Todos nosotros nos quejamos de vez en cuando como humanos imperfectos que somos. En muchas ocasiones estamos sometidos a grandes presiones y esto nos lleva a quejarnos injustificadamente.

Leemos en el versículo que dice que el pueblo empezó a quejarse con amargura. Alguna que otra vez hemos sido injustos, hemos visto solo lo que nosotros queríamos ver y nos hemos quejado sin causa alguna. También habremos pedido perdón después por nuestro comportamiento cuando estuviéramos más tranquilos.

Pero la queja con amargura nos puede convertir en personas quejumbrosas, personas que cansan a Jehová y que pueden terminar en ser destruidas.

¿Qué significa esta palabra: “quejumbroso”? Si buscamos su significado veremos que se dice de la persona que se queja con frecuencia, lo hace por costumbre y sin una causa importante.

Pablo nos advirtió y nos aconsejó sobre ello en 1 a los Corintios 10:9,10 donde nos dice que no pongamos a Jehová a prueba. Muchos israelitas lo hicieron y terminaron muy mal, perecieron por las serpientes. Pablo nos dice que no seamos murmuradores, muchos lo fueron y perecieron.

Los cristianos de hoy día luchamos contra muchas tentaciones, son muchos los estímulos externos que nos intentan conducir a conductas de inmoralidad sexual y fornicación. No obstante, estamos alertas y la gran mayoría de cristianos no sucumben a estas tentaciones, en este pecado de gran gravedad.

Ser personas quejumbrosas tiene la misma gravedad que este pecado, ser una persona murmuradora nos conlleva al mismo camino, a la desaprobación de Dios.

Los israelitas, que habían sido liberados de una vida totalitaria en esclavitud, no vieron lo bueno que tenían, lo bueno de cómo había cambiado su situación y empezaron pronto a quejarse por todo lo demás, por el desierto, por los cananeos, por el maná que le proporcionaba Dios.

Se convirtieron en personas quejumbrosas, y tal como si tuvieran una conducta sucia inmoral, ¿cuál fue la reacción?. En Números 21:6 dice que muchos murieron mordidos por serpientes. En el capítulo 16:49 se aniquilaron en otra ocasión a 14.700 criticones rebeldes.

¿Podemos nosotros llegar alguna vez a ser un poco criticones? ¿Incluso de forma inconsciente? ¿Nos quejamos en exceso viendo solo lo que queremos?

“Y la multitud de extranjeros que había entre ellos expresó sus deseos egoístas. Y los israelitas también se pusieron a llorar de nuevo y a decir: “¿Quién nos dará carne para comer?¡Cuánto echamos de menos el pescado que comíamos gratis en Egipto, y los pepinos, las sandías, los puerros, las cebollas y los ajos! Pero ahora nos estamos quedando sin fuerzas. Lo único que vemos es este maná”

Números 11:4-6

Si creemos que alguna vez nos hemos pasado un poco de la raya, cuidado, porque estamos cayendo en esta tentación, en este pecado. Tal como nos mantenemos limpios de la inmoralidad sexual, debemos mantenernos limpios de la crítica, de la queja, de los deseos egoístas carnales de este sistema.

¿Recordamos el día más importante de nuestra vida, no? Cuando nos dedicamos y bautizamos. Recordamos, quizás, cuando metimos el primer pie en la fría agua de esa piscina. Y luego el segundo. Como fuimos poco a poco, bajando los escalones de esa escalera y cómo cada vez estaba más fría y nuestro cuerpo lo sentía. Pero nada importaba, porque estábamos llenos de gratitud por dar nuestras vidas a Jehová.

Una gratitud similar tenían los israelitas al principio cuando Jehová los liberó de Egipto y cruzaron el mar Rojo, incluso, esta gratitud los llevó a cantar alabanzas a Dios.

Pero empezaron a caminar y caminar, a caminar por un desierto lleno de incomodidad y miedos a que fueran atacados y poco a poco esta gratitud empezó a desaparecer y también estas alabanzas, y fueron sustituidas por el descontento.

Cuando salimos de la piscina, cuando finalmente nos hemos bautizado, sentimos muchas cosas, estamos profundamente agradecidos, damos alabanza a Jehová, nos aplauden, nos abrazan y nosotros hacemos lo mismo. Es el día más feliz de nuestra vida, todos los hermanos nos felicitan y nos quieren y nosotros mostramos el mismo amor y gratitud.

Somos Testigos de Jehová, y ahora, en este momento más que en ninguno, sentimos unas fuerzas especiales para dar lo mejor de nosotros. Estamos contentos y felices, y también preparados para dar el 100% de nosotros.

No obstante, a medida que empezamos a dar pasos, uno tras otro, puede que esa energía, ese 100% empiece a ir decayendo un poco. E inconscientemente, empezamos a desarrollar deseos egoístas como hemos leído en Números 11:4-6. Quizás queremos la misma atención por parte de nuestros hermanos que tuvimos al principio, quizás empezamos a querer más responsabilidades o que se nos considere más importantes para ciertas tareas.

Quizás empezamos a compararnos con otros hermanos hasta el punto que podemos caer en el gran error de ponernos en contra de ellos como hicieron muchos israelitas cuando se pusieron en contra de Moisés y Aarón, en contra de Jehová. Quizás estamos empezando a murmurar contra otros hermanos y la congregación en general por nuestros deseos egoístas.

Los israelitas demostraron por medio de sus murmuraciones que no agradecían como era debido lo que Jehová les estaba dando. Si caemos en el mismo error que estos israelitas, estaríamos cayendo en la misma trampa, en el mismo pecado.

No estaríamos agradeciendo como es debido el gran privilegio que nos dio Jehová ese día que nos permitió sumergirnos en agua y convertirnos en sus Testigos.

Si nos hemos dado cuenta que nuestra actitud no siempre ha sido la mejor y de hecho, nos quejamos en exceso por causas sin justificación y motivadas por egoísmo, tenemos que preguntarnos durante cuánto tiempo más tendremos esta actitud. Porque esta es la pregunta que se hace Jehová, que nos está viendo, y está viendo como tratamos a nuestra congregación.

La pregunta que hizo Jehová en Números 14:27 y en la traducción con referencias es: ¿Hasta cuándo tendrá esta mala asamblea esta murmuración que está llevando a cabo contra mí?

Hemos de reflexionar y si vemos indicios de que estamos siendo quejumbrosos, nos tenemos que preguntar: ¿Hasta cuándo tendremos nosotros esta actitud?

Leamos el pasaje de Números 11:10-15 para ver cómo se sintió Moisés al ver como el pueblo se quejaba de esa forma.

“Pues bien, Moisés oyó que el pueblo lloraba, una familia tras otra, cada persona a la entrada de su tienda de campaña. Y Jehová se enojó mucho, y Moisés también estaba muy disgustado.  Entonces Moisés le dijo a Jehová: “¿Por qué haces sufrir a tu siervo? ¿Qué he hecho yo para no contar con tu favor y que me obligues a cargar con todo este pueblo?  ¿Acaso concebí yo a todo este pueblo? ¿Fui yo quien los dio a luz, para que tú me digas ‘Llévalos en tu seno como hace el siervo que carga a un niño de pecho’ y que yo tenga que llevarlos a la tierra que juraste darles a sus antepasados?  ¿Dónde conseguiré yo carne para dársela a todo este pueblo? Porque siguen llorando delante de mí y diciendo ‘¡Danos carne para comer!’.  Yo solo no soy capaz de soportar a todo este pueblo. Es demasiado para mí.  Si así es como me vas a tratar, por favor, mátame de inmediato. Si cuento con tu favor, no me hagas ver más calamidad”

Números 11:10-15

Una actitud quejumbrosa, criticona… hace mucho daño a nuestros hermanos, corrompe y contamina a la congregación y las destruye.

Hermanos y hermanas, no seamos cristianos quejumbrosos. Si tenemos la expresión facial de nuestra hermana de la imagen, cambiémosla inmediatamente porque tenemos mucho que agradecer como los israelitas aunque estemos pasando por momentos difíciles. El ser quejumbroso no agrada para nada a Dios y es motivo de destrucción, nos hace personas egoístas y desagradecidas y hace mucho daño a los demás.

Meditemos en las bendiciones que nos da Jehová, de esta forma, viendo todo lo bueno que tenemos, hará que no caigamos en ser quejumbrosos.

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