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Tesoros de la Biblia | Semana del 15 al 21 de Febrero 2021

Discurso preparado de demostración para esta semana del 15 al 21 de Febrero de aproximadamente 10 minutos sobre el siguiente tema:

Lo que hacían los levitas

https://youtu.be/c4PFdJbjIMI
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Los israelitas estuvieron durante mucho tiempo bajo la esclavitud de un faraón perverso en Egipto que suprimía su libertad y su adoración al Dios verdadero. Los israelitas eran esclavos en Egipto hasta que Jehová los liberó de esta esclavitud destruyendo a los primogénitos de Egipto en la décima plaga tras las muchas advertencias que recibió el faraón de Egipto.

Posterior a la liberalización de Egipto de los israelitas, los primogénitos pertenecían a Jehová y solo podían utilizarse para servir a Dios de algún modo especial según él diría. Antes estaban bajo la soberanía de un gobernante malvado, ahora están bajo la guía de Dios, de su Libertador. Jehová podía haber cogido a todos los primogénitos que le pertenecen por lo que ha hecho por ellos para su adoración o para ejercer las tareas que él mandara.

No obstante, no designó a todos los varones primogénitos como sacerdotes o cuidadores de su santuario sino decidió que fuera la tribu de Leví, sus varones, quien ejercerían las labores santas.

Jehová permitió a la nación de Israel que se ofreciera a los varones primogénitos de la tribu de Leví a cambio de los varones primogénitos de las doce tribus restantes. Como los varones de las doce tribus restantes eran en número muy superior a los varones de la tribu de Leví, en este acuerdo se pagó también un precio de rescate de cinco siclos por cada uno de los 273 varones que habían de más en las demás tribus y este dinero iría para Aarón y sus hijos. Estos varones de la familia de Aarón de la tribu de Leví ya habían sido apartados para que ejercieran las labores de sacerdocio en Israel antes de llegar a esta transacción.

Esta decisión de Jehová la leemos en Números 3:11-13:

“Jehová también le dijo a Moisés: “¡Mira! Yo, por mi parte, tomo a los levitas de entre los israelitas en vez de a todos los primogénitos de los israelitas. Los levitas serán míos. Porque todos los primogénitos son míos. El día en el que maté a todos los primogénitos que había en la tierra de Egipto, santifiqué para mí a todos los primogénitos de Israel, tanto hombres como animales. Ellos serán míos. Yo soy Jehová”.

Números 3:11-13

Estos levitas que fueron de Jehová tuvieron un gran privilegio y desempeñaron tareas muy especiales. Realizaban un trabajo sagrado para Jehová, y conocían y sabían la importancia de la misma reflejado en el esfuerzo y rigurosidad en la que efectuaban su servicio a Dios, para ellos, se trata de toda una bendición. Al igual que en la actualidad, en nuestras reuniones de congregación, hay una serie de hermanos asignados que desempeñan labores y tareas muy importantes para Dios y que asumen una gran responsabilidad por el resto de la congregación, por el pueblo de Dios, así lo hacían los levitas. Leamos primeramente, Números 3:25,26 y no cerremos nuestras biblias:

“La responsabilidad de los hijos de Guersón en la tienda de reunión era cuidar del tabernáculo y la tienda, su cubierta, la cortina de la entrada de la tienda de reunión, las cortinas del patio, la cortina de la entrada del patio que rodea el tabernáculo y el altar, sus cuerdas y todo lo relacionado con este servicio.”

Números 3:25,26

Los levitas se componían de tres familias procedente de los hijos de Leví, esto es: Guersón, Qohat y Merarí. A cada familia se le asignó un lugar en el desierto cerca del tabernáculo. Lo que tenía que ver con el tabernáculo en lo referente a su montaje o desmontaje le correspondía como trabajo a todos los levitas y cada uno de ellos tenía una responsabilidad de forma que todo se hiciera de forma ordenada como Dios quiere.

La primera familia, la de Guersón, le correspondía las tareas que acabamos de leer en este pasaje de Números. Mientras que a la segunda familia, la de Qohat, sus responsabilidades las leemos en el versículo 31:

“Su responsabilidad era cuidar del Arca, la mesa, el candelabro, los altares, los utensilios que se usaban para servir en el lugar santo, la cortina de separación y todo lo relacionado con este servicio.”

Números 3:31

Y en último lugar, la familia Merarí también tenía tareas muy especiales como leemos en los versículos 36 y 37:

“Los hijos de Merarí tenían la responsabilidad de supervisar los armazones del tabernáculo, sus barras, sus columnas, sus bases, todos sus utensilios y todo lo relacionado con este servicio, así como las columnas que estaban alrededor del patio y sus bases, sus estacas y sus cuerdas.”

Números 3:36,37

Todos los levitas tenían unas tareas asignadas y asumían todos sus responsabilidades a partir de los 30 años de edad y su servicio terminaba a los 50. Estas responsabilidades eran muy variadas como hemos leído y también muy importantes y especiales con un gran y enorme valor para Jehová, entre estas incluían llevar el tabernáculo y sus utensilios cuando se trasladaba. Vamos a leerlo en la Biblia en Números 4:46-48:

“Moisés, Aarón y los jefes de Israel registraron a todos estos levitas según sus familias y según sus casas paternas;  ellos tenían de 30 a 50 años de edad y a todos se les dio la responsabilidad de servir y de llevar las cargas de la tienda de reunión. El total de los varones registrados fue de 8.580.”

Números 4:46-48

No obstante, algunas responsabilidades que no tenían que ver con el traslado del tabernáculo podían ejercerse a partir de los 25 años. Este rango de edad se disminuyó durante el reinado de David a los 20 años con la razón de que las funciones que se ejercían en el tabernáculo pronto se harían en el templo y ya no sería necesario estar trasladándolo, manteniendo igual la edad máxima hasta los cincuenta años de este servicio obligatorio que hacían los levitas para Dios. Pasados estos cincuenta años, ya no tendrían tareas asignadas pero podían ofrecer voluntariamente su ayuda a los levitas que tuvieran tareas asignadas.

Estos límites de edad no aplicaban al sumo sacerdote aarónico. Aarón tenía que servir en su oficio sagrado hasta la muerte, si su salud se lo permitía y así lo hizo durante casi cuatro décadas después de ser nombrado como primer sumo sacerdote de Israel cuando tenía más de ochenta años.

Los varones de la familia de Aarón realizaban laborales sacerdotes en la tienda de reunión y posteriormente en el templo. Mientras que el resto de levitas los ayudaban a estos. El campamento israelita estaba perfectamente organizado ya que Jehová organiza a su pueblo, lo vimos la semana pasada, y como no podría ser de otra forma, la adoración que daban los israelitas a Dios también estaba perfectamente organizada y seguían cada una de las instrucciones que Jehová proporcionó sobre como se le debía adorar correctamente y con el orden que estableció.

Los levitas, escogidos por Dios de entre los primogénitos de las otras doce tribus de Israel, recibieron una importante labor y cometido sagrado que era el ejercicio de las funciones santas en la tienda de reunión, inicialmente. Los levitas se preparaban para ello, sus acciones, comportamiento, todo lo que hacían era para Dios y tenían la responsabilidad de alabar y honrar su nombre, y estar al servicio del pueblo.

La organización que se sigue hoy día es similar en todas las congregaciones del mundo y en toda nuestra organización terrestre. Las congregaciones tienen a la cabeza hermanos de experiencia que se han preparado para llevar tareas y labores muy importantes y de mucho peso. Los levitas se instruían, ya que se les pedía que leyeran la ley de Dios en público y la enseñaran al pueblo, y para que eso fuera posible tenían que saber y estar versados en la Ley, tenían que tener conocimiento y ser ejemplos de ello para poder instruir al pueblo y ayudarlo en su fe.

De igual forma, nuestros hermanos que llevan la delantera en la congregación se prepararan y se versan en la Ley de Dios para que esto les permita servir de ejemplo y guía cuando sus hermanos lo necesiten, para ayudar a todos los hermanos y estar al servicio de ellos, y para que puedan desempeñar las funciones que tienen asignadas, las cuales, todas, son muy especiales y esenciales para que el pueblo de Dios y la congregación siga unida y tenga siempre todo el alimento espiritual que necesita y así se mantenga limpia, pura y alejada del mundo de Satanás, dando la alabanza y honra que merece Jehová.

Tal y como los levitas, aunque ahora no exista este rango de edad, los hermanos ayudan a la congregación en las funciones que le son asignadas, algunas tareas más sencillas que otras, pero todas de igual importancia, porque todas dan alabanza a Dios. Los hermanos con menos experiencia que se dedican a estas tareas más sencillas o rutinarias a priori, se encuentran en un entrenamiento constante para seguir versándose en la palabra de Dios y seguir adquiriendo experiencia que le permita, ejercer funciones que otros hermanos con más experiencia llevan a cabo por su mayor peso y que en algún momento, tendrán que desempeñar para seguir ayudando y contribuyendo al bienestar de la congregación.

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