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Tesoros de la Biblia | Semana del 14 al 20 de diciembre

tesoros

Discurso de demostración para los tesoros de la biblia y su análisis en esta semana del 14 al 20 de diciembre de 2020. Vídeo disponible en nuestro canal de YouTube. Comparte si te ha gustado, gracias!

“¿Qué aprendemos en la Ley mosaica sobre la lepra?”

https://youtu.be/F2EC_4XPw7k

La lepra es una temible enfermedad que afecta a muchos nervios y a la piel, donde se ve principalmente esta enfermedad. Puede provocar efectos muy devastadores como la desfiguración, la deformidad e incluso la discapacidad que puede ser neurológica o también puede provocar ceguera. Esta enfermedad tiene un gran problema, y es que se trata de una enfermedad infecciosa.

Las precauciones que se tienen que tomar con la lepra como con cualquier enfermedad infecciosa deben ser firmes para evitar que se convierta en una epidemia o en algo mucho peor, mucho más extendido como lo pandemia que estamos sufriendo hoy día. Tal es así, que la Biblia declara de forma firme, clara y concisa cómo se había de actuar en una situación así para proteger la salud de todos y que no se expandiera a demás personas. Leamos Levítico 13:4,5.

“Pero, si la roncha en la piel es blanca y no se ve más profunda que la piel ni su pelo se ha puesto blanco, el sacerdote pondrá al infectado en cuarentena por siete días. Al séptimo día, el sacerdote lo examinará. Si parece que la infección se ha detenido y no se ha extendido por la piel, el sacerdote lo pondrá en cuarentena por otros siete días.

Levítico 13:4,5

La Biblia actúa no cuando se produce la enfermedad, sino mucho antes. Cuando ya pueden haber indicios de que se trate de lepra, y esto es muy importante. Equivale a la expresión moderna de: “mejor prevenir que curar”. La Biblia se adelanta a situaciones que pueden suponer un riesgo potencial para sus siervos y para las personas, y por ello, leemos en este texto que desde que hayan dudas en la forma de la roncha que pueda indicar que se trate de una enfermedad importante, como la lepra, se pondrá a la persona en cuarentena durante siete días. “Si la roncha en la piel es blanca y no se ve más profunda que la piel ni su pelo se ha puesto blanco”. Esto se trata de una medida de prevención.

Pero, posteriormente, no se deja lugar a duda, podemos leer en la segunda parte del texto, “si parece que la infección se ha detenido” entonces terminará esa cuarentena, ¿no?. No, no dice eso, al contrario, si parece que la persona se recupera de esa roncha y no ha desarrollado esta temible enfermedad, se le seguirá manteniendo en cuarentena otros siete días más, y el sacerdote volverá a examinar al paciente. Una vez pasen estos otros siete días, si ya ha parado la infección, es cuando se le daría el alta.

Por tanto, esta persona ha pasado 14 días de cuarentena, pero no porque haya desarrollada la enfermedad, es posible que fuera cualquier otra cosa. No obstante, ha pasado aislado igualmente este tiempo, por prevención, tanto para su salud como para la salud de los demás. ¿Cabe alguna duda que la Biblia no se preocupe por la salud de las personas? ¿O que no dé buenos consejos para estar física y mentalmente saludables? Esta medida para tratar la lepra o para prevenir posibles contagios, aún es útil hoy día, siempre fue útil. Y aún así, en las etapas históricas donde esta enfermedad estuvo en auge no se le hizo caso, se obvio esta prevención que dijo Jehová a Moisés y Aarón y por ello, ocurrieron todas las epidemias por lepra que relata nuestra historia no tan lejana, en la Edad Media. Se tuvieron que optar estas medidas contenidas en la Biblia cuando la lepra ya era una epidemia en muchos territorios.

Hemos hablado de la Edad Media, pero tenemos casos muy recientes, como en la España de 1909 donde se proclamó la exclusión y aislamiento de los leprosos. ¿Existen casos más recientes? Sí, la OMS cifra para el año 2004 un total de 407.791 personas infectadas con lepra. No se trata de una enfermedad antigua o extinta, y la Biblia, escrita hace miles de años y por instrucción directa de Jehová ha expuesto de forma clara cómo prevenir esta enfermedad.

La ciencia ha avanzando, pero lo que la Biblia dice se mantiene. Los enfermos de lepra son aislados para evitar su contagio a las demás personas. Los judíos de la antigüedad temían esta enfermedad por las consecuencias que podría producir y hemos citado al comienzo, y porque no se conocía ninguna cura, hoy si existe un tratamiento para la lepra, aún así, el tiempo de recuperación y de administración del tratamiento debe prolongarse entre 6 meses a dos años y se ha de evitar el contacto física con la persona contagiada para prevenir nuevos contagios.

“Y el leproso que tiene esta enfermedad debe llevar la ropa rasgada y el cabello descuidado. Además, tiene que cubrirse la boca y gritar: ‘¡Impuro, impuro!’.  Será impuro todo el tiempo que tenga la enfermedad. Como es impuro, tiene que vivir aislado. Vivirá fuera del campamento.”

Levítico 13:45,46

Es asombroso ver cómo se cumplen las palabras de la Biblia, la Palabra de Dios, cómo nos cuida en todo tipo de ámbitos y cómo se mantiene lo que se ha escrito hace miles de años aún en la actualidad, con una gran utilidad, tan grande que nos lleva a vivir vidas felices dándole importancia a lo que realmente la tiene. Este aislamiento no era lo único que había que hacer. Recordemos las instrucciones que hemos visto hasta ahora:

Primero, antes de nada, se tenía que prevenir cualquier tipo de roncha o hinchazón que pudiera ser desconocido o generara dudas, en Levítico 13:4,5, con el mensaje que transmitió Jehová a Moisés y Aarón fue una ayuda, un conocimiento, un descubrimiento médico sobre cómo diagnosticar esta posible enfermedad… cuáles pueden ser los síntomas por medio del que se manifieste la lepra. Entonces, primero: prevención con cuarentena de 14 días, 7 días de prevención y 7 días más para asegurar. Segundo, en caso de que la persona esté infectada por lepra se tiene que aislar, vivir aislado fuera del campamento, y además, tenía que comunicar e identificarse de forma clara al resto de personas que tiene la enfermedad para que nadie se acerque a él y pueda ser contagiado.

Lo tercero que se tenía que hacer lo encontramos en Levítico 13:52 y 57:

“Él tiene que quemar la prenda de vestir, la urdimbre o la trama de la lana o del lino, o cualquier objeto de piel en que ha aparecido la enfermedad, porque es lepra maligna. Debe quemarse en el fuego”

“Sin embargo, si de todos modos la mancha sigue apareciendo en otra parte de la prenda de vestir, en la urdimbre, en la trama o en cualquier objeto de piel, se está extendiendo. Debes quemar cualquier objeto contaminado en el fuego.”

Levítico 13:52, 57

¿Qué es lo tercero? Si se trata de lepra maligna, confirmada por el sacerdote, se tenía que quemar absolutamente todo laque había tocado el leproso, todo lo que estaba infectado, y todo aquello en lo que se vieran manchas verdes amarillentas o rojizas. Ya que estaba contaminado de lepra. Es tanta la importancia, que incluso, si estas manchas aparecían en un muro de una casa en forma de moho, ésta procedía a ser demolida y purificada según la Ley.

¿Qué aprendemos de la Ley mosaica sobre la lepra? Pues como hemos visto a lo largo del discurso. Aprendemos muchas cosas:

  1. Toda palabra escrita en la Biblia sigue siendo útil hoy día y nos ayuda.
  2. Jehová se preocupa muy enserio por la salud de sus siervos, y con la misma seriedad y rigurosidad tenemos que tratar nuestras vidas, siguiendo los principios bíblicos.
  3. Las medidas para tratar a la lepra escritas en la Biblia y su diagnóstico sigue aplicándose y siendo útil hoy día para combatir esta enfermedad en territorios aislados donde aún se da.
  4. Al igual que ocurre con la lepra, nuestros ancianos son los sacerdotes de la antigüedad. Gracias a la guía espiritual de su estudio de la Biblia, identifican y diagnostican posibles enfermedades que puede afectar a su congregación, intentando tomando las medidas oportunas para prevenir males mayores y que la congregación y nuestros hermanos terminen pecando, incurriendo en conductas inmorales y haciéndose impuros ante Dios. Los ancianos previenen estas situaciones malignas y con esta prevención también ayudan a la no propagación de lo impuro dentro de la congregación.
  5. Esta enfermedad es muy infecciosa y lo contamina todo. De igual forma, no podemos dejar que nada extienda o corrompa nuestro entorno y nos lleve a pecar contra Dios, a ser inmorales, a infectarnos con el espíritu de este mundo de Satanás, es por ello, que todo lo que nos rodea y pueda suponer una pieza de tropiezo, nos desprenderemos de ello, lo quemaremos por completo, ya sean hábitos insanos, compañías o diversiones no propias de un cristiano.
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