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Tesoros de la Biblia | Semana del 1 al 7 de Marzo 2021

Discurso preparado de demostración para los tesoros de la biblia de esta semana del 1 al 7 de Marzo de 2021 con el siguiente tema:

Lecciones del campamento de Israel

https://youtu.be/7BE5mbaKkF0
Vídeo

El campamento de Israel nos enseña muchas cosas y refleja que Jehová es un Dios de orden. No hay lugar a ningún tipo de caos ni desorden, las instrucciones divinas en todo lo referente a la organización del campamento estaba y eran claras, precisas, coherentes y muy útiles.

Hemos dicho, que aunque no sabemos precisamente el número de personas que vivía en ese campamento, las estimaciones dan un resultado de unas 3 millones de personas en un espacio delimitado. Este hecho, ya de por si solo, supone un ejemplo para todas las civilizaciones actuales.

Esta estructura organizativa era posible por las instrucciones de Jehová, llenas de sabiduría. El campamento era dirigido según las instrucciones de Dios por una serie de hombres, no solo por Moisés quién no podía por él mismo llevar toda la carga del pueblo, sino que por ello se designaron una serie de personas para que guiasen, dirigiesen y estuvieran a la cabeza de la organización del campamento.

De esta forma, se podían hacer todas las cosas que había que hacer dentro del campamento de forma ordenada. Las actividades de todos sus habitantes se realizarían en orden y no existiría ningún tipo de caos. Se sabía que hacer en todo momento, ya sea de paz o si se diese el caso de que fuera atacado. Se sabía exactamente como mover el campamento en los casos que hubiera que trasladarse, quiénes tenían que dirigirlo y las funciones de cada uno, de forma que nada ni nadie quedara atrás y se hiciera todo en orden, sin lamentar ningún tipo de tragedia.

Todo esto conlleva un trabajo muy arduo y organizado. Sin organización ni cooperación no hubiera sido posible. ¿Quién coordinaba toda esta organización y hacían posible esta cooperación entre cada uno de los habitantes del campamento? Los hombres asignados por Dios para ello. Leamos Números 7:10:

“Los jefes hicieron su ofrenda para la inauguración del altar el día en el que este fue ungido. Cuando los jefes presentaron su ofrenda delante del altar”.

Números 7:10

En Israel, siguiendo las instrucciones dadas, fueron los principales de las tribus los que actuaban en representación de todo el pueblo, así ocurrió en sus presentaciones cuando se erigió el tabernáculo. A estos representantes de cada tribu se le suma los sacerdotes, levitas y los cabezas del pueblo que actuaron también como representantes de todos cuando se autenticó por el sello del arreglo fidedigno en los días de Nehemías.

Un campamento de esas dimensiones, un pueblo como el de Dios requiere mucho trabajo y esfuerzo, mucho tiempo para que todo salga bien y refleja el orden que quiere nuestro Creador en todo y en todos momentos. Es por ello que se necesita de personas que lleven la delantera y hagan posible este gran trabajo. Por tanto, estos hombres o principales de las tribus más los sacerdotes, levitas y cabezas del pueblo tenían una serie de funciones y responsabilidades para que este trabajo fuera posible.

Moisés no podía él solo con toda esta carga de trabajo, de hecho, durante el viaje de los israelitas por el desierto, doscientos cincuenta hombres de los principales de la asamblea, hombres de fama, se congregaron con Coré, Datán, Abiram y On para ir en contra de Moisés y Aarón recriminándole que porqué es él quién tenía que estar por encima de la congregación de Jehová. Entonces Moisés cayó rostro a tierra y dijo que Jehová dará instrucciones.

Así fue, y les recordó que todo lo que él hacia no es por su propia iniciativa sino por la voluntad de Dios, en Números 16:28 dice: Entonces Moisés dijo: “Así todos ustedes sabrán que Jehová me ha enviado a hacer todas estas cosas, que no las hago por mi propia iniciativa”.

La congregación cristiana actual es muy numerosa y se encuentra repartida por todo el mundo. ¿Cómo es posible que nos coordinemos todos por el mismo propósito de hacer la voluntad de Jehová? Si cada uno hiciéramos como pensáramos que habría que hacer, sería un caos total. Por ello, la organización terrestre se organiza por medio de hombres nombrados de la congregación que ponen el ejemplo para adorar a Dios y dan instrucciones para guiar al pueblo de Dios.

Tras estos acontecimientos que le ocurrieron a Moisés y Aarón. Moisés seleccionó a 70 ancianos de Israel para que le ayudaran a llevar la carga del pueblo, que como hemos dicho, era demasiado para él. En Levítico 4:15 se habla de los ancianos de la asamblea, que serían ancianos de la nación, sus cabezas, sus jueces y sus oficiales eran los representantes del pueblo.

De esta forma, una serie de hombre se encargaban de dirigir a la congregación cristiana tal y como ocurre hoy día en todo el mundo, cada uno con sus respectivas tareas, con sus respectivas funciones, con una parte de la carga de todo el trabajo que exige la organización y orden del pueblo de Dios. Números 7:11:

“Jehová le dijo a Moisés: “Cada día, uno de los jefes presentará su ofrenda para la inauguración del altar”.

Números 7:11

Además de sus respectivas tareas y funciones, cada cabeza de tribu sabía cómo y qué tenía que hacer para dirigir a los suyos contribuyendo al orden general de todo el campamento. Por ejemplo, los rubenitas acampaban en el lado Sur del Tabernáculo flanqueados por los descendientes de Simeón y de Gad y cuando la nación se tenía que poner en movimiento, en marcha… esta división de tres tribus encabeza por Rubén seguía a la división de tres tribus formada por Judá, Isacar y Zabulón. El mismo orden cuando las tribus presentaron sus ofrendas el día de la inauguración del Tabernáculo.

De igual forma, cada cristiano nombrado para servir en las congregaciones en la actualidad tiene una serie de funciones. De forma que, en primer lugar, todo el peso del trabajo de la congregación no recaiga sobre un solo hermano ya que no sería capaz de llevarlo a cabo como le pasó a Moisés. Y en segundo lugar, que se pueda concentrar en sus tareas y trabajo realizándolo de una forma óptima por su esfuerzo para que redunden en el bienestar de toda la congregación.

Todo este orden que Jehová exigía a su pueblo refleja su gran amor hacia él y que todas las cosas se hagan y salgan bien. De esta forma será un pueblo feliz, preparado para enfrentar problemas y situaciones, un pueblo unido en el que todas las personas que lo componen tienen una tarea muy importante. Jehová conoce a su pueblo, a cada uno de sus integrantes, le conoce y conoce también sus limitaciones y nunca le pedirá nada más allá de lo que pueda hacer.

De esa forma, todos nosotros nos sentimos realizados dentro del pueblo de Dios y no nos frutaremos porque se nos encomienden tareas que nos genere estrés por ser un desafío imposible para nosotros. Porque Jehová nos conoce y sabe cuál es la mejor manera de que cada uno de nosotros contribuyamos al bienestar y orden de su pueblo. Leamos Números 8:25,26:

“Pero a partir de los 50 años de edad se retirará del grupo de servicio y ya no volverá a realizar su servicio. Puede servir a los hermanos suyos que tienen responsabilidades en la tienda de reunión, pero no debe realizar el servicio allí. Eso es lo que debes hacer en lo relacionado con los levitas y sus responsabilidades”.

Números 8:25,26

Jehová toma en cuenta las limitaciones de cada uno de nosotros y así lo demostró distribuyendo las funciones y puestos del servicio de los levitas por consideración de su edad. Los hombres mayores se les apartaba del servicio obligatorio para dar paso a los siguientes levitas que han cogido experiencia en su periodo joven. No obstante, ni mucho menos eran apartados estos levitas mayores sino que podían seguir ofreciéndose para ayudar a los otros levitas. Nos enseña mucho que aunque la edad puede que no nos ayude a soportar ciertas responsabilidades, seguimos siendo muy útiles y tendremos otras obligaciones en las que participar en el servicio a Dios.

Jehová organizó a la nación de Israel y también organiza hoy a su pueblo. Un campamento en un espacio reducido con unas 3 millones de personas es un reto y desafío muy grande y un ejemplo de organización cívica, en paz y en orden para todas las civilizaciones actuales. La obra de Dios en la actualidad es también muy compleja y con grandes desafíos. El nombre de Dios y su testimonio cruza fronteras y llega a todos lugares de la Tierra tal como su propósito dice.

Esto es posible gracias a la gran organización que Jehová provee en la actualidad, en nuestra organización terrestre, sino ¿cómo sería posible todo esto? El mismo alimento espiritual que estamos analizando hoy en esta reunión se está haciendo en cientos y miles de lugares. No solo en nuestro país, sino en el otro lado de la Tierra. Es impresionante ver cómo se organizan los recursos mediante los hombres que han sido asignados para ello y cómo gracias a esto se pueden beneficiar cada uno de nuestros hermanos, sin importar dónde viva.

Jehová está pendiente de cada uno de nosotros y ve el esfuerzo que hacemos por servirle. Nuestros hermanos nombrados por espíritu santo para llevar la delantera en la congregación cristiana permite que exista orden y que se haga la voluntad de Dios como estamos haciendo por todo el mundo. Velan por el bienestar de la congregación y su salud espiritual, abordando todos los aspectos que puedan ser indicador de debilitamiento de la fe de la congregación.

Nuestros hermanos nombrados dirigen la predicación para que sea haga de forma eficiente y con orden. De esta forma es posible transmitir el mensaje de Dios y su nombre a las personas para que lo conozcan y se hace de la forma debida, pacífica y sin problemas, respetando a las personas que viven en el vecindario y velando también por el bienestar y seguridad de nuestros publicadores.

Y como hemos dicho, Jehová conoce nuestras limitaciones y todos, absolutamente todos somos muy importantes en la congregación. Aunque por la edad le hayamos dado paso a otros hermanos más jóvenes, nuestros hermanos mayores siguen siendo muy importantes y son el pilar de la congregación, su sabiduría y conocimiento son muy importantes y se ve reflejado en todo, desde oraciones, asignaciones a cómo estimulan a todos nuestros hermanos con su experiencia y conocimiento.

Un pueblo ordenado es posible a que cada uno de nosotros somos ordenados, hacemos caso sumiso a las instrucciones que se nos dan y contribuimos en lo que podemos para cumplirlas, desempeñando todas las tareas que se tienen que hacer y nos hayan asignados, como la limpieza de nuestros salones del Reino. Todas las tareas son igual de importantes, y gracias a la labor de todos, estamos dando alabanza y honra como un pueblo de Dios ordenado.

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