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Tesoros de la Biblia | Semana del 1 al 7 de Febrero 2021

Discurso preparado de demostración de 10 minutos para los tesoros de la biblia de esta semana con el tema:

¿Qué debo hacer para que Jehová me bendiga?

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Somos cristianos, y somos leales y fieles a Dios. Conocemos lo que su palabra la Biblia dice y nos vestimos de la nueva personalidad cristiana haciendo caso fiel y firme de los principios bíblicos y poniéndolos en práctica en nuestras vidas para hacer los cambios oportunos aún cuando nos bautizamos y dedicamos, ya que nuestro servicio a Jehová es constante en cada segundo de nuestras vidas y como humanos imperfectos que somos, siempre tenemos que estar haciendo cambios y esforzándonos en que nuestra adoración sea una adoración pura a Dios, como él quiere.

Esto implica que vivamos vidas muy diferentes a nuestros vecinos, a nuestros compañeros de estudios o trabajo, al resto de las personas. Estilos de vida tan diferentes que puede que muchos no comprendan e incluso nos critiquen por ello o nos lleguen a atacar como les ocurre a muchos hermanos por todo la Tierra.

Nuestro estilo de vida es muy diferente, porque nuestra meta en la vida va mucho más allá de las que proponen las personas de este sistema y nuestros objetivos también lo son. Leamos Levítico 26:1:

“No se hagan dioses que no valen nada ni levanten para ustedes mismos una imagen tallada ni una columna sagrada, y tampoco coloquen una figura de piedra en su tierra a fin de inclinarse ante ella; porque yo soy Jehová su Dios”

Levítico 26:1

Existen muchas clases de dioses o de ídolos que este sistema ha creado y que miles de millones de personas se encuentran supeditados a ellos. Por ejemplo, el dinero es uno de ellos, y de hecho, es el dios de muchas personas, muchas de ellas solo creen en el dinero y lo usan para todo, toda su vida gira entorno al dinero y las posesiones materiales.

Como hemos dicho, las metas y objetivos son diferentes para un cristiano fiel y leal que para una persona que no cree en Dios.

Mientras que nuestra meta es cultivar riquezas espirituales, la meta de muchas personas es hacerse con más dinero, hacerse más ricas y los objetivos que tienen giran entorno a esto, a obtener más riquezas y posesiones materiales, el dinero se ha convertido en su dios y domina toda su vida.

Los israelitas sabían a la perfección que Jehová exige devoción exclusiva. Una piedra es muy útil en aquella época para la construcción de casas o de infraestructuras públicas muy útiles para el pueblo, estos serían buenos usos de esas piedras. Sin embargo, si ahora la cogen para hacer alguna estatua o altar y rendirle adoración, ¿qué está ocurriendo? Están rindiendo una adoración prohibida y condenada por Dios.

De igual forma, el dinero es muy necesario para nuestro sustento y el de nuestras familias, necesitamos dinero para poder vivir. Y este sería un buen uso, ¿cuál sería un mal uso? Cuando construimos, al igual que con esta piedra, toda una vida a su alrededor, cuando teniendo lo necesario, seguimos buscando más y más dinero para tener más casas, más coches, mejorar lo que tenemos… cuando hacer esto provoca que olvidemos las riquezas importantes, las espirituales. Si ponemos por encima de nuestras actividades espirituales la obtención de más dinero estamos convirtiéndolo en nuestro dios y le estaríamos rindiendo adoración al dinero, a unos papeles con tinta que tanto deseo genera en nuestra sociedad actual, esclava del dinero.

Estaríamos desobedeciendo a Dios y mucho peor, podríamos estar incurriendo en un pecado muy grave al rendir idolatría al dinero. Por ello, debemos hacer siempre lo que se dice en Levítico 26:2:

“Deben respetar mis sábados y respetar profundamente mi santuario. Yo soy Jehová”

Levítico 26:2

Si estamos realizando nuestras actividades espirituales, nuestro servicio a Dios, y mientras lo hacemos estamos pensando en nuestro trabajo, en que tengo que trabajar más horas, en cómo puedo generar más dinero. No estaremos respetando los sábados, no estaremos respetando el santuario de Jehová, no estaremos respetando su nombre. ¿Qué es lo que realmente nos mueve?

Todo lo que nos puede ofrecer este sistema es pasajero, como dijimos al principio, somos muy diferentes y nuestra personalidad cristiana no se compara con ninguna otra. Nuestra meta y nuestros objetivos son muy diferentes y son eternos. Queremos adorar a Jehová como él quiere, y que no haya nada que pueda ofrecer este sistema de Satanás que lo pongamos por delante o le demos más importancia que a nuestro servicio a Dios.

Nuestro tiempo, fuerzas y energías están dirigidas a nuestro servicio sagrado y nada se debe interponer entre nosotros y nuestra bonita y estrecha relación con Jehová. Los israelitas que tenían fe temían respetuosamente la autoridad de Moisés así demostrado por cómo se valió para Jehová, se infundía un imponente respeto. Se daban cuenta de que Dios hablaba por medio de él. Los israelitas debían tener un temor respetuoso al santuario de Jehová y llevar a cabo una adoración como Jehová había mandado y comportarse en armonía con todos sus mandamientos.

Esto mismo implica nuestra nueva personalidad cristiana reflejada en Levítico 26:3:

“Si continúan andando según mis estatutos y obedeciendo mis mandamientos y los cumplen”

Levítico 26:3

Estudiamos diariamente la palabra de Dios la Biblia y sabemos lo que se nos pide de nosotros. Al igual que sabemos lo que conseguiremos si así lo hacemos. Jehová dijo a la nación de Israel que si así lo hacían, entonces él mismo les proveería de lluvias cuantiosas a su debido tiempo, la tierra daría todo el fruto que necesitaran al igual que todos los árboles. Además, daría paz a la nación y toda persona se acostaría por la noche sin nada que temer.

Jehová andaría en medio de ellos y ellos serían su pueblo. La nación de Israel no tendría que sentir ningún tipo de temor sino que disfrutarían de paz y abundancia material porque ponían en primer lugar el fortalecimiento de esta bonita y estrecha relación con Jehová. ¿Hacemos lo mismo cada uno de nosotros al poner la Ley de Jehová en primer lugar?

De seguro que todos nosotros nos esforzamos por ello y rendimos una adoración pura a Jehová de acuerdo con nuestras limitaciones y circunstancias personales. Los israelitas que obedecían las leyes de Jehová estaban en paz con él y tenían muchas bendiciones.

Hemos visto las muchas bendiciones que tiene el pueblo de Dios, hemos sentido muchas de estas grandes bendiciones y beneficios en nuestras propias carnes porque hemos puesto en primer lugar la Ley de Jehová. Llevamos vidas más felices, de forma individual o con nuestras familias, y evitamos muchos problemas que tiene este mundo… porque nuestra meta y nuestros objetivos son muy diferentes y se trata de mantener la vista puesta al frente, en el futuro Reino venidero de Jehová y por ello, nos olvidamos de riquezas materiales o posesiones materiales que puede provocar que nos centremos más en ellas. No lo hacemos, sino que ponemos en primer lugar el Reino de Dios.

De esta forma, como pasaba en el antiguo Israel, formamos parte de este pueblo de Dios y Jehová estará con nosotros de forma que nunca suframos temor ni temblemos por las situaciones que pasamos porque, por muy difíciles que sean, siempre está con nosotros ayudando, y proveerá lo que necesitamos en abundancia al debido tiempo.

Son muchas estas bendiciones y las hemos visto reflejadas en nuestras vidas de muchas formas, tenemos conocimiento exacto de la Biblia y esto nos permite entablar buena relación con Dios y ser sus amigos de Dios. La paz mental que tenemos y los muchos problemas que evitamos son innumerables y así lo vemos reflejado en la felicidad de nuestras familias, que aún con problemas, esta felicidad nos hace ver más allá de ello y disfrutar de las cosas importantes de la vida con la maravillosa esperanza que tenemos en el horizonte de la resurrección y la vida eterna en un paraíso con todos los que amamos.

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