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Tesoros de la Biblia | 21 al 27 de diciembre

Discurso de demostración para los tesoros de la Biblia en su semana del 21 al 27 de diciembre de 2020.

“Seamos puros al adorar a Dios”

El sistema de cosas actual de Satanás ha provocado con el transcurso del tiempo que se impongan prácticas contrarias a lo que dice la Biblia, prácticas no cristianas. No solo ha logrado que se hagan estas cosas no contempladas en la Biblia, sino que las ha convertido en algo normal y rutinario y quién no las haga o las practique resulta ser el diferente. Pero va mucho más allá, quiénes no estén de acuerdo con aceptar y participar de tales prácticas inmorales o costumbres sociales son atacados por el escrutinio social. Los Testigos de Jehová respetamos las opiniones que toman las personas, pero no podemos estar de acuerdo sobre algo que condena la Biblia y es por ello, que somos objetivos de muchos ataques.

Los cristianos fieles a Jehová llevamos vida muy felices y sin tantos problemas como el resto de la sociedad porque acatamos y obedecemos las normas divinas. Vivimos felices con nuestra familia, con nuestros hermanos y amigos. Y también vivimos en libertad y con el libre albedrío que nos ha dado Dios. En cada ámbito social al que hemos hecho referencia, nuestra familia y nuestro hermandad espiritual desarrollamos diferentes tipos de actividades, tanto espirituales como de ocio y esparcimiento.

La Biblia no impone restricciones ilógicas y un siervo de Dios puede disfrutar y divertirse tanto como cualquier persona. Cada cosa tiene su lugar, con nuestro cónyuge podemos disfrutar de los regalos que Jehová nos ha dado y que ha restringido dentro del marco del matrimonio. Con nuestra familia: hijos, hermanos, tíos, primos, sobrinos también disfrutamos de los regalos que nos ha dado Dios, este amor por nuestra familia. Con nuestros hermanos fortalecemos nuestra fe, nos animamos juntos y constituyen un verdadero soporte para todo tipo de sentimientos, otro regalo De Dios, su pueblo. Con nuestros amigos espirituales podemos desarrollar todo tipo de actividades de disfrute sano que tan felices nos hacen y tan bien lo pasamos.

Vemos, que todos los cristianos que obedecemos la Biblia y vivimos tal y los principios bíblicos somos felices, evitamos muchos problemas de este mundo como enfermedades o conflictos familiares o sociales como problemas económicos. Y lo más importante, estaremos dándole a Jehová una adoración pura, porque estamos limpios, porque no hemos cedido a las prácticas y diversiones de este sistema.

La limpieza espiritual es lo más importante en un cristiano y por ello, obedecemos los principios bíblicos aunque esta sociedad nos empuje a que no, a que están antiguados o a que eso ya no aplica dado el avance de la sociedad. Los israelitas también se tenían que mantener limpios, tanto hombres como mujeres, para poder darle a Jehová adoración pura. Habían muchos factores y razones por lo que hombres y mujeres podían ser inmundos, y en dicho caso, tenían que dejar pasar un periodo de tiempo para su purificación más una ofrenda por el pecado incurrido.

Respecto a los hombres, leamos lo que se les dice en Levítico 15:13-15:

“Cuando la secreción genital se detenga y el hombre quede limpio de ella, entonces contará siete días para su purificación, y él debe lavar su ropa y bañarse en agua de una corriente, y quedará puro.  Al octavo día debe tomar dos tórtolas o dos pichones de paloma, presentarse delante de Jehová a la entrada de la tienda de reunión y dárselos al sacerdote.  El sacerdote ofrecerá las aves, una como ofrenda por el pecado y la otra como ofrenda quemada. Y el sacerdote hará expiación por él delante de Jehová a causa de su secreción genital.”

Levítico 15:13-15

Los israelitas debían someterse a esta limpieza espiritual por ciertas razones, una de ellas es como acabamos de leer, siempre que se producía una emisión semen tenía que guardar siete días para su purificación por medio de la ofrenda por el pecado para limpiar su impureza. Otras razones por las que un hombre podía ser impuro y necesitara esta limpieza, es tras la recuperación de la lepra o todo el que hubiera tenido algún tipo de contacto, y otra razón, en relación con la primera, cuando se tuviera relaciones sexuales. También si estuviese en una tienda con un cadáver humano y lo tocase.

Tal como los hombres, las mujeres también se tenían que mantener limpias, y lavar su impureza en diversos casos. Leamos Levítico 15:28-30:

“Sin embargo, cuando el sangrado se detenga, ella contará siete días y después será pura.  Al octavo día debe tomar dos tórtolas o dos pichones de paloma y se los llevará al sacerdote a la entrada de la tienda de reunión. El sacerdote presentará una de las aves como ofrenda por el pecado y la otra como ofrenda quemada. Y el sacerdote hará expiación por ella delante de Jehová a causa de la impureza de su sangrado.”

Levítico 15:28-30

La mujer también podía verse inmunda por una serie de razones, a parte de algunas de las comentadas para el hombre. La mujer era impura durante siete días después de sus ciclos de menstruación, al igual que también era impuro todo lo que la tocara o cosa donde se acostara. Si este sangrado estaba fuera de la normalidad o durara más de los días habituales de su ciclo menstrual, sería impura durante todos los días en los que se produjera este sangrado. Una vez se detiene, tiene que contar siete días como periodo de purificación para posteriormente ofrecer la ofrenda por el pecado y la ofrenda quemada.

Hombres y mujeres debían seguir el reglamento que estaba impuesto y limpiarse sus impurezas debido a estos actos o acontecimientos, de lo contrario, Números 19:20 dice que tenía que ser eliminado de la congregación porque ha contaminado el santuario de Jehová.

Vemos, por tanto, la importancia de lavarse, de esta purificación, de mantenerse limpios y no impuros. Este uso figurado de la palabra “lavar” indica o hace referencia a una posición limpia ante Jehová, de forma que no sea cortado o apartado de la congregación y no la contamine. Leamos Levítico 15:31:

“Así pues, ustedes deben mantener a los israelitas separados de la impureza, para que ellos no mueran debido a su impureza por contaminar mi tabernáculo, que está en medio de ellos.”

Levítico 15:31

El Tabernáculo, la tienda de reunión es sagrada al igual que todas sus instalaciones como los patios, son lugares santos y los objetos que se utilizaban en ellos también. Nadie que no estuviera limpio podía entrar para no contaminar la casa de Jehová. Los curados de la lepra llevaban su sacrificio hasta la puerta del patio. Jehová exigía una adoración pura de los israelitas, la inmundicia y su relación con las cosas sagradas como la entrada al templo, al tabernáculo o a los patios estaba bajo pena de muerte.

Esta adoración pura también nos la exige Jehová a sus siervos de la actualidad. Tenemos que mantenernos limpios y ajenos a este mundo y mantener limpias nuestras congregaciones. Los israelitas se volvían inmundos por las acciones y razones que hemos visto. La sociedad ha evolucionado, y como hemos dicho al principio, ha ido en contra de muchos principios bíblicos intentando corromper a sus siervos leales con prácticas inmorales. Nos intenta convencer de cosas como que amar de cualquier manera está bien y hay que experimentar nuevas cosas, que las relaciones fuera del matrimonio son normales y que el matrimonio es una figura anticuada o toma como normales las guerras, el espíritu patriota o el orgullo nacionalista hacia un cierto territorio… son muchas las cosas por las que un cristiano en la actualidad puede ser impuro, se puede convertir en inmundo… las celebraciones paganas son muy habituales y las personas se sorprenden de porqué un cristiano no las celebra, no lo entiende y lo recrimina… argumentando que es algo normal, que no tiene nada de malo y que solo están para pasarlo bien.

Nos enfrentamos a multitud de pruebas, tentaciones y obstáculo en este mundo dominado por Satanás. No es fácil mantener la integridad y rendirle una adoración pura a Jehová, es por ello fundamental que: tenemos que bañarnos con la palabra de verdad de Jehová, simbolizada por el agua. Tenemos que lavarnos constantemente de esta agua, de este conocimiento, el único con un efecto limpiador.

Esto nos hará posible seguir al pie de la letra las normas de Jehová y mantendremos nuestra pureza física, moral y espiritual. No dejaremos que la presión de este mundo nos vaya moldeando hasta que caemos en sus trampas.

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