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Seamos mejores lectores y maestros

Semana del 3 al 9 de Febrero de 2020

TRANSCRIPCIÓN DEL VÍDEO

Destacar los puntos principales

En Hebreos 8:1, el apóstol Pablo escribió, el punto principal de lo que estamos diciendo es este: cuando enseñamos, queremos destacar los puntos principales. ¿Por qué? ¿Qué es más fácil escuchar? ¿Un discurso con un montón de datos sin conexión aparente o un discurso bien organizado en el que se conectan bien los puntos principales con el tema?

Cuando destacamos los puntos principales, el auditorio puede seguir lo que decimos, comprenderlo, y recordarlo fácilmente.

¿Cómo logrará que los puntos principales destaquen? Primero, piense en el objetivo de su discurso y en lo que quiere lograr. Si no sabe cuál es su objetivo, los demás tampoco.

¿Quiere informar? ¿Convencer? ¿Animar, motivar, u otra cosa? Por ejemplo, digamos que usted quiere hablar de la Resurrección. Si está hablando con una familia cristiana que ha perdido a un ser querido, seguramente su objetivo será animar y aconsejar.

Ahora bien, si está hablando de la resurreción con familiares no testigos que han cuestionado lo que cree, su objetivo será convencerlos.

En cada caso, los puntos principales serán diferentes porque los objetivos son diferentes. Así que al prepararse, elija solo los puntos que le ayuden a lograr sus objetivos y que pueda presentar en el tiempo que tiene asignado. Después, presente los puntos en orden lógico, pregúntese, ¿qué objeciones o preguntas sobre el tema suelen tener quienes me escuchan?.

En qué orden lógico, plantearía esas objeciones o preguntas.

Pero a menudo, recibimos un bosquejo con un tema, y los puntos principales ya están elegidos y colocados en cierto orden. En ese caso, estudie el bosquejo para tener muy claro cual es el objetivos y como los puntos principales le ayudarán a conseguir sus objetivos. Durante su discurso, es importante que el auditorio no pierda de vista el tema.

Por eso a lo largo de todo el discurso utilice las palabras clave del tema o use sinónimos. El auditorio solo recordará unas cuantos puntos. Así que no incluya muchos. Y si presenta un discurso largo, céntrese en unos pocos puntos y explíquelos bien. Cuando incluya puntos secundarios, explique la relación con el punto principal. No ayuda ideas solo porque son interesantes.

Para destacar cada punto principal, repítalo en una o dos frases y entonces pase al siguiente punto. O puede destacar todos en la introducción y mencionarlos otra vez en la conclusión. Cuando termine el auditorio debería recordar esos puntos.

Veamos a un hermano que está presentando un discurso, trate de averiguar cuál es el punto principal y cuál es el tema.

  • Leamos Proverbios 28:1. Aquí se compara a los justos con un animal muy imponente. “Los malvados huyen cuando nadie los persigue, pero los justos se sienten tan confiados como un león”. Usted y yo podemos ser como un león. Imagínese, los escritores bíblicos conocían a los leones porque habían muchos en Israel, aunque ahora ya han desaparecido, el rugido de un león se puede oír desde muy lejos, corre a 64 kilómetros o 40 millas por hora. son tan fuertes que un simple zarpazo es suficiente para romperle el cuello a un pequeño antílope. Según la obra perspicacia, el león es un símbolo apropiado de valor y justicia, por eso a Jesús se le llama el león de la tribu de Judá.

¿Pudo averiguar cuál es el tema del discurso? ¿Se trata de leones, de Jesús, de los justos? En realidad se titula: “Jehová nos ayuda a ser decididos”. ¿Cuál es el punto principal que trata de resaltar el orador? Jehová es la fuente del verdadero valor. Démosle otra oportunidad. Ahora, fíjese como resalta el tema y el punto principal.

  • Leamos Proverbios 28:1. Mientras lo leemos, piense en esta pregunta: ¿Qué personas si pueden sentirse confiadas?. “Los malvados huyen cuando nadie los persigue, pero los justos se sienten tan confiados como un león”. Entonces, ¿quiénes se sienten confiados? Los justos. ¿Y quiénes son los justos? Los que tienen fe en el rescate y se esfuerzan por obedecer a Jehová. El punto es este: el valor no depende de las capacidades, la educación, o las riquezas. La base del verdadero valor es nuestra amistad con Jehová, cuando vayamos a predicar no tengamos miedo, estamos obedeciendo a Jehová, y por eso, está con nosotros. Recordarlo nos ayudará a predicar con valor.

Esta vez el orador introdujo el texto dirigiendo la atención hacia el punto principal. Evitó llenar su discurso con detalles que no apoyaban esa idea. Se aseguró de que todos entendieran el punto al decirle: “el punto es este”. Luego, lo relacionó con el tema. Ya sea en un discurso o predicando, enseñemos de manera sencilla y clara. Si nos centramos solo en unos pocos puntos principales y tenemos en cuenta el objetivo y el tema, lo que decimos será más fácil de seguir y difícil de olvidar.

ANÁLISIS CON EL AUDITORIO

(1) Muchas veces queremos impresionar y captar la atención inicial del auditorio con grandes ejemplos o comparaciones que son tan complejas y largas que terminamos de desviarnos del tema principal confundiendo a nuestro auditorio sobre el tema y el objetivo de nuestro discurso.

(2) Si nuestro objetivo es uno u otro, o nuestro público es diferente. El hilo narrativo de nuestro discurso tiene que ser diferente. No es lo mismo, informar sobre un tema a un público que tiene fe en Dios, que intentar convencer sobre algo a alguien que no tiene fe en eso. Al igual, que la energía que debe poner un orador no es la misma a la hora de informar o convencer que para motivar.

(3) Las preguntas son muy importantes para captar y mantener la atención de los oyentes. En todos los temas y discursos hay preguntas clave, estas son aquellas que se hacen las personas por incertidumbres comunes. Si planteamos estas preguntas que todo el mundo se hace, y respondemos de forma clara y ordenada, nuestra información será verdaderamente provechosa.

(4) En toda conferencia, las personas no van a recordar la totalidad del discurso, ni mucho menos. Se recuerda una pequeña parte, aquella que más ha resaltado la atención de cada persona. Por ello, debemos dejar claro y destacar nuestro tema por medio de palabras clave, no necesariamente repitiéndolas constantemente ya que puede quedar redundante, sino utilizando sinónimos.

(5) Pueden haber muchas preguntas a responder y muchos puntos que queremos destacar con esas preguntas. Pero eso es un error. Las personas no lo van a recordar todo y lo único que creará es confusión. Debemos abordar unos pocos puntos y explicarlos de la mejor forma posible para que le quede claro a nuestro auditorio y recuerde el objetivo de nuestra disertación.

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