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¿Por qué bendijo Jehová las guerras del antiguo Israel? | 17-23 de Mayo

Discurso estudiantil de 5 minutos. ¿Por qué bendijo Jehová las guerras del antiguo Israel?

Discurso de por qué bendijo Jehová las guerras de Israel del 17 al 23 de Mayo

¿Por qué bendijo Jehová las guerras del antiguo Israel? | 17-23 de Mayo 2021. Discurso preparado de demostración para Seamos Mejores Maestros del 17-23 de Mayo.

Se está trabajando la lección 13 con: 1) pensar en los oyentes y 2) qué deben hacer los oyentes.

¿Por qué bendijo Jehová las guerras del antiguo Israel?

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Jehová bendijo las guerras del antiguo Israel, así lo podemos leer en Deuteronomio 7:1,2. Si me acompañan a leerlo dice así.

Cuando Jehová tu Dios te introduzca en la tierra a la que estás a punto de entrar para conquistarla, él te irá quitando de delante naciones numerosas: los hititas, los guirgaseos, los amorreos, los cananeos, los perizitas, los heveos y los jebuseos, siete naciones más numerosas y más fuertes que tú. Jehová tu Dios las entregará en tus manos, y tú las derrotarás. Debes destruirlas sin falta. No hagas ningún pacto con ellas ni les tengas compasión.

Deuteronomio 7:1,2

Las guerras del antiguo Israel no tienen nada que ver con las guerras actuales. Jehová le había prometido a Abrahán la tierra de Canaán. Dios es el único con derecho a tierras, y él le prometió a su pueblo esta tierra que fue ocupada sin derecho legal por los cananeos, quiénes llevaron practicas sucias e inmorales y fueron enemigos de Dios.

Recordemos que Jehová hizo un reparto de las tierras, e incluso le dijo a Israel, su pueblo, que ni los atacaran ni los invadieran porque esas tierras les pertenecía a sus hermanos y primos. Estamos hablando del caso de los ammonitas, los moabitas y los edomitas.

Cuando Israel, tras su liberación de la esclavitud de Egipto, empezaron su largo viaje por el desierto hasta llegar a la Tierra Prometida pidieron -más que ayuda-, simplemente pasar a través de estos territorios para llegar a su nuevo hogar.

Ninguno se lo permitió, ni les dejaron atravesar sus territorios, ni le dieron ayuda. Al contrario, sacaron sus ejércitos y todos intentaron que el pueblo de Dios cayera.

Por tanto, sí. Jehová autorizó a Israel que tuviera un ejército, que se enfrentara a ciertas naciones y que las destruyera sin compasión como hemos leído en Deuteronomio. Tal que así hizo Jousé, lo leemos en Josué 10:40.

Josué conquistó todas las tierras de la región montañosa, el Négueb, la Sefelá y las laderas, así como a todos sus reyes, y no dejó ningún sobreviviente. Acabó con todo lo que respiraba, tal como lo había mandado Jehová, el Dios de Israel.

Josué 10:40

A Jehová no le gustan las guerras. Es un Dios de paz, pero también es un Dios de justicia. Y ninguna de las naciones a las que se destruyó eran santas. Justo lo contrario, se caracterizaban por ser naciones despiadadas, plagadas de idolatría, donde el derramamiento de sangre y esclavitud de sus habitantes era algo normal.

Las prácticas sexuales degradantes abundaban el día a día y eran normales. Odiaban a Dios, atacaban a su pueblo. Y por si esto no fuera poco motivo de justificación de la justicia de Dios hacia estos pueblos, vamos a leer Jeremías 7:31.

Han construido los lugares altos de Tófet, que está en el valle del Hijo de Hinón, para quemar a sus hijos y sus hijas en el fuego, cosa que yo no había mandado y que ni siquiera me pasó por la mente.

Jeremías 7:31

Sí, hasta sacrificaban a sus propios hijos para una divinidad falsa y el beneficio e interés personal de sus padres.

La justicia de Dios con la destrucción de estos pueblos estaba más que justificada. Ahora bien, ¿tenían que ser destruidos absolutamente todos los habitantes? ¿No había ninguno que no estuviera de acuerdo con lo que hacían sus gobernantes y el resto del pueblo?

De hecho, Jehová tuvo en cuenta esto, algo que ningún comandante militar hubiera hecho. Dios miró el corazón de las personas y tuvieron oportunidad de cambiar, aún así no lo hicieron. No todos, o por lo menos no la mayoría.

Sin embargo, hubieron personas que se salvaron, hubieron personas a las que Jehová perdonó la vida porque realmente deseaban abandonar aquella forma de vida que tenían en estos pueblos y servir lealmente a Dios.

Las guerras actuales no están justificadas, la mayoría solo responden a motivos económicos. Jehová acabó con naciones malvadas, Jehová trajo esta sentencia de su pueblo sobre estas naciones por santidad y amor, y por justicia. Dios eliminó de esas tierras todo ápice de inmundicia y depravación humana; y aquellos habitantes que escudriñaron su corazón hacia la verdad, se salvaron como harán actualmente cuando Dios traiga su Reino si confían plenamente y lealmente en él.

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