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Personas que edificaron a los demás: Pablo

Ha participado alguna vez en una obra de edificación, quizás construyendo tu propia casa o participando en la construcción de un salón del Reino. Pues sin duda sabrá que una de las cosas que se necesita es trabajo duro, abnegación y en algunas ocasiones incluso, adaptarse a las condiciones in situ que se producen en una obra de construcción.

Pues lo mismo podemos decir que ocurre cuando edificamos a los demás, por eso vamos a considerar un ejemplo de alguien que se consideró un ejemplo en construcción en sentido espiritual, hablamos del apóstol Pablo.

¿Cómo fue Pablo un ejemplo en edificar a los demás? Y sobre todo queremos saber, ¿cómo imitar su ejemplo para edificar a los demás?. Vamos a analizar dos campos dónde Pablo nos pone el ejemplo, el primero, en el ministerio y el segundo, en la congregación.

En el ministerio fue un trabajador activo, como podemos leer en 1 Corintios 9:19-23.

Porque, aunque soy un hombre libre, me he hecho esclavo de todos para ganarme a tantas personas como sea posible. Con los judíos me hice como judío para ganarme a los judíos. Con los que están bajo la ley me hice como bajo ley para ganarme a los que están bajo ley, aunque yo mismo no estoy bajo ley. Con los que están sin ley me hice como sin ley para ganarme a los que están sin ley, aunque yo no estoy sin ley ante Dios, sino que estoy bajo ley ante Cristo. Con los débiles me hice débil para ganarme a los débiles. He llegado a ser de todo con gente de todo tipo para salvar por todos los medios posibles a algunos. Pero hago todas las cosas por las buenas noticias, para compartirlas con otros.

1 Corintios 9:19-23

¡Qué excelente ejemplo el apóstol Pablo! ¿Qué le motivó a Pablo a adaptarse a las personas, a su cultura, religión … a sus antecedentes? Pues está claro que por el deseo de edificarles en sentido espiritual a estas personas desplegando amor que le motivo a ser un trabajador incansable y como hemos visto en 1 a los Corintios, a adaptarse a todo tipo de personas.

Además, hemos notado que él se hizo esclavo de todos, lo que implica que tuvo que hacer sacrificios y tuvo que demostrar abnegación con el fin de llegar a todas las personas posibles. De hecho, un ejemplo que ilustra la abnegación leal fue cuando estuvo en Éfeso, sabemos que él estuvo allí durante 2 años y estuvo 3 meses predicando en las sinagogas judías pero debido a la hostilidad no perdió tiempo allí y se fue a otro lugar, a una sala de conferencias. ¿Qué horario escogió Pablo para llegar al máximo de personas posible? Al parecer, las 8 de la mañana y las 4 de la tarde.

¿Por qué escogió ese horario? Tal vez, ¿porque ese sería el que más le convenía?, ¿el más cómodo para él? No, de hecho, eran las horas que más calor hacía. Pero, a la vez, como era un lugar refugiado, muchas personas buscaban la tranquilidad e iban allí a comer. Así que, en ese ambiente, las personas eran mucho más receptivas. Por tanto, Pablo estuvo dispuesto a hacer ajustes en su horario, en su agenda con el fin de edificar a la Comunidad.

¿Sabéis cuántas horas estaría Pablo ocupado con esas conferencias durante esos dos años y según ese horario? Pues, aproximadamente, más de 3.000 horas dedicadas a la enseñanza.

¡Qué ejemplo de trabajador era el apóstol Pablo! Pero además de ser un trabajador arduo, era también, como hemos visto en la primera a los Corintios, adaptable. Se adaptó a las necesidades de las personas. Y por eso estuvo dispuesto a cambiar sus métodos de predicación.

Otro ejemplo que lo lustra fue cuando estuvo predicando a un auditorio no judío sino griego cuando estuvo en Atenas. Es interesante que cuando entró a la ciudad, se indignó profundamente al ver las numerosas imágenes y estatuas dedicadas a diferentes dioses.

¿Afectó esa disposición interior de Pablo al transmitir su mensaje? En absoluto, al contrario, con exquisita sutileza se adaptó a ese auditorio. Usando ingenio, marcando un terreno común con el fin de llegar a su auditorio, incluso los felicitó sinceramente por su grado de religiosidad.

¡Qué magnifico ejemplo de adaptabilidad!

¿Recuerdan el segundo campo donde Pablo nos puso el ejemplo? En la congregación.

En este campo Pablo ayudó a muchísimos hermanos, tomemos el caso de Timoteo, que por cierto, no solo llegó a ser su compañero y amigo sino que en muchos casos llegó a ser un padre para él. Pero algo que nos llama la atención de la ayuda espiritual hacia Timoteo fue que no solo se conformó con él diciendo que hiciera las cosas bien y siguiera progresando así sino más bien le dio consejo específico. Como podemos ver en 1 a Timoteo 4:11-16 allí se nos dice que sea un ejemplo en cuanto al hablar, la conducta, la castidad, se mejore en la lectura pública, en la calidad de su enseñanza … se le dice también que reflexione en estas cosas sobre como impactarían en su enseñanza y aspectos de este estilo.

Sigue dando y enseñando estos mandatos. No permitas que nadie menosprecie tu juventud. Más bien, sé un ejemplo para los fieles por tu manera de hablar, tu conducta, tu amor, tu fe, tu castidad. Mientras llego, sigue aplicándote en la lectura pública, en aconsejar y en enseñar. No descuides el don que tienes y que recibiste mediante una profecía cuando el grupo de ancianos te impuso las manos. Reflexiona sobre estas cosas; dedícate de lleno a ellas, para que todos vean claramente tu progreso. Presta constante atención a tu conducta y a tu enseñanza. No dejes de hacer estas cosas, pues así te salvarás a ti mismo y también a los que te escuchan.

1 Timoteo 4:11-16

No solamente capacitó a Timoteo sino a otros muchos hermanos y lo hizo con amor y paciencia. Fue generoso al dar encomio, nombró a casi treinta hermanos en la carta a los Romanos 16 dedicándole los primeros 15 versículos a mencionar por nombre a hermanos y hermanas. Y no solo eso, sino que los encomió por sus capacidades espirituales y por su fiel amor.

La verdad que daría gusto conocer a alguien como él. Nosotros, al igual que en el ministerio, para aplicar estas cualidades, debemos de ser trabajadores, laboriosos y adaptarnos a las capacidades, a las actitudes de las personas. Tenemos que tratar de averiguar cuáles son sus verdaderas necesidades. Por eso, cuando vamos al ministerio a tocar puerta por puerta, tenemos que pensar que vamos a predicar con las personas, no a las personas. Queremos saber lo que piensan, cuáles son sus opiniones, qué les preocupa. Incluso cuales son sus temores y prejuicios, cuando tenemos un cuadro completo de esto, imitamos a Pablo, estamos tratando de adaptar nuestro pensar de las buenas noticias a esas personas.

De hecho, también, estaríamos dispuestos a hacer ajustes en nuestra agenda. Adaptamos nuestro horario al horario de las personas, no al que nosotros podamos. Por la mañana, por la tarde … y esto lo hacemos porque amamos a las personas a que conozcan el mensaje de las buenas noticias.

Queremos encomiar al auditorio del ejemplo excelente que siempre están demostrando al tratar de llegar al corazón de las personas. A veces hay que hacer sacrificios para encontrarlas en los hogares.

¿Qué nos puede ayudar a conseguirlo? La organización de Jehová nos ha dado un sin número de herramientas. Una de ellas es la guía de actividades para la reunión vida y ministerio, qué excelente herramienta que nos da ideas para conversar, se nos pone vídeos de una manera sencilla de cómo hacer revisitas o llegar al corazón de las personas, pensar de forma similar a la mentalidad del amo de casa, y así por el estilo.

El folleto seamos mejores maestros es otra de las herramientas que nos ayuda. Tenemos muchísimas herramientas, el kit de enseñanza. Podríamos hablar de muchísimas que la organización de Jehová y el Cuerpo Gobernante pone a nuestra disposición.

La pregunta es, ¿estamos nosotros utilizando esas herramientas? ¿Tratamos de adaptar esas ideas que se nos da a las circunstancias de las personas de nuestro territorio?

En relación al segundo campo donde podemos trabajar para imitar a Pablo, la congregación, vamos a leer las palabras que él mismo escribe en Gálatas 6:10.

Por eso, mientras tengamos la oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe.

Gálatas 6:10

¿Cómo hacemos el bien al imitar a nuestros hermanos en la fe? Mostrando interés genuino y personal en el progreso espiritual de nuestros hermanos que conforman la congregación. Una manera de hacerlo es siendo generoso y verdaderamente animosos en dar encomio sincero a nuestros queridos hermanos.

Es importante que nos preguntamos, ¿suelo yo encomiar a mi hermano o hermana por su excelente trabajo y progreso espiritual? ¿somos específicos para ver en qué aspecto podemos encomiarlo? podemos fijarnos en sus buenas cualidades, en sus esfuerzos, sabemos de muchos hermanos que sus circunstancias personales les dificultan realizan ciertas actividades espirituales pero sin embargo, siguen sin desfallecer en su fe.

¿Dedicamos tiempo para hablar con nuestros hermanos?

Y, ¿qué hay de los ancianos? Los ancianos tenemos una parcela particular dentro de la congregación, tenemos la responsabilidad y la obligación de ayudar a que otros se capaciten para servir a Jehová. Así que un anciano perspicaz observa las cualidades y potencial de los hermanos para animarlos a realizar tareas para las que están preparados, dándoles las oportunas instrucciones con amor y bondad. Sin juzgarlo si comete algún error.

Los hermanos con experiencia también pueden enseñar, pueden fortalecer, animar, aconsejar a otros hermanos y hermanos más jóvenes. Podemos todos fijarnos también en los nuevos, en los recién bautizados, animándolos a salir a predicar con nosotros y enseñándoles facetas del ministerio.

Las hermanas experimentadas, pueden ser maestras teniendo un papel muy importante en la congregación con otros hermanas y hermanos, orientando a responsabilidades teocráticas y animando también con amor y bondad.

Todos, absolutamente todos los hermanos y hermanas, nos edificamos unos a otros.

Vamos a entrevistar a un hermano que recibió ayuda cuando la necesitaba.

P: ¿Cuántos años llevas de anciano?

R: Desde hace diez años.

P: Muy bien, ¿tienes familia?

R: Si, esposa e hijos.

P: Estupendo, a lo largo de estos años, hermano, puedes indicarnos cómo los hermanos mostraron interés en tu progreso espiritual.

R: Han habido muchos ejemplos. Un hermano me animó a mejorar mi enseñanza desde la plataforma, dándome consejos prácticas de cómo mejorar en mis asignaciones, y no solo consejos, estaba pendiente de cuando terminaba la asignación abordarme para encomiarme de lo bien que lo había hecho y preguntarme de cómo me había sentido. Y me menciona detalles para seguir puliendo y mejorando. Eso me ayudó mucho y me ayuda hasta hoy.

P: ¿Cómo esos hermanos te ayudaron a mejorar en tu proceso espiritual?

R: La verdad que me ayudó mucho ese esfuerzo y encomio constante hacia mi, me ayudó a llevar a cabo esta labor de anciano durante estos diez años y poder hacerlo de la mejor manera. También me ha ayudado a ponerme metas, son hermanos abnegados que trabajan mucho para Jehová y yo he hecho lo mismo. Me he puesto la meta de trabajar en todo lo posible para Jehová. He podido y participo ayudando a la organización en la construcción de salones del Reino dados mis conocimientos profesionales.

Excelente, te damos las gracias por tu gran esfuerzo que realizas constantemente.

Cuando somos trabajadores y adaptables en nuestro servicios de la predicación de las buenas noticias, tenemos un privilegio magnifico, porque estamos animando a otros a que se unan a nosotros en la senda por la vida. Si ayudamos a alguien a progresar espiritualmente en la congregación, no solo estamos ayudando a esa persona en cuestión sino que de alguna manera estamos contribuyendo a fortalecer la entera congregación. Esto supone, por otro lado, una inversión de futuro, cuando capacitamos a un hermano, estamos consiguiendo un hermano capaz de capacitar a otros. Y sobre todo, si hemos demostrado amor, paciencia y cariño por estos hermanos, ellos reaccionarán de la misma manera, lo demostrarán ayudando a otros, reflejándose el ejemplo del apóstol Pablo.

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