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Personas que edificaron a los demás: Dorcas

Dorcas, era una hermana nuestra que se describe como fiel, que vivió en la época de los apóstoles. ¿Qué se dice de ella en el registro bíblico? Vamos a analizar características de esta hermana, para ello, dirijámonos a Hechos de los apóstoles capítulo 9 versículo 36 en adelante.

En Jope había una discípula llamada Tabita, nombre que traducido es Dorcas. Ella hacía muchas obras buenas y ayudaba mucho a los necesitados. Pero, en esos días, se enfermó y murió. Así que la lavaron y la acostaron en un cuarto de la planta alta. Ahora bien, Lida estaba cerca de Jope, así que, cuando los discípulos oyeron que Pedro estaba en esa ciudad, mandaron a dos hombres para que le rogaran: “Por favor, ven aquí cuanto antes”. Pedro se levantó de inmediato y fue con ellos. Cuando llegó, lo llevaron al cuarto de la planta alta. Y todas las viudas se presentaron ante él llorando y mostrándole todas las ropas y mantos que Dorcas había hecho cuando estaba viva. Entonces Pedro los hizo salir a todos, se arrodilló y oró. Luego se volvió hacia el cuerpo y dijo: “Tabita, ¡levántate!. Ella abrió los ojos y, tan pronto como vio a Pedro, se incorporó”.

Hechos 9:36-40

¿Cuántos rasgos podemos destacar de esta lectura? Dice el versículo 36 que ella hacía muchas obras buenas y daba a los necesitados, quizás a nuestros queridos hermanos y hermanas mayores.

¿Tendría, también, celo por la predicación? La respuesta es: Por supuesto que Sí. De hecho, es la única mujer en la Biblia que se le llama discípula.

¿Nos imaginamos el celo con el que predicaba a las personas las experiencias que tendría y le servirían para establecer conversaciones edificantes dentro de la congregación con los hermanos y hermanas?.

El animar a aquellas personas que vienen por primera vez a la congregación. El celo que tendría por proclamar buenas nuevas, buenas noticias. El poder ayudar a otras personas en el territorio a conocer a Dios y su Palabra. Sin duda, este celo por todos estos aspectos, es un rasgo sobresaliente de esta mujer.

Se había ganado el cariño y el amor de la congregación en poco tiempo, tenía como afición hacer túnicas y mantas que ponía a disposición de los hermanos de la congregación. Era una hermana muy querida por sus dádivas de misericordia que continuamente ofrecía.

¿Nos hacemos una imagen de cómo era esta mujer? Por sus obras, edificaba a los demás. Esta querida hermana fallece, y como podemos leer en el relato bíblico, llamaron a Pedro, él se presenta rápidamente, sube a la planta alta y se encuentra con estas mujeres sosteniendo las ropas que Dorcas había hecho y que posiblemente no le hubiera dado tiempo de entregarlas.

¿Podemos imaginar cuántas emociones tuvo que tener Pedro cuando ve esta escena? Con razón, Pedro oró y Dios la resucitó mediante el apóstol Pedro y posiblemente Dorcas pasó el resto de su vida proveyendo ayuda fortalecedora a toda la congregación, predicando y dando alabanzas a Jehová mediante buenas obras.

¿Cómo podemos nosotros identificarnos con Dorcas? Estando atentos y atender a los hermanos necesitados dentro de la congregación, teniendo un corazón dispuesto, un corazón rebosante sabiendo dar a los demás, lleno de amor, mostrando siempre interés sincero a los hermanos. Haremos todo lo que esté a nuestro alcance en todas las oportunidades que tendremos por ayudar a nuestros hermanos en la congregación.

Mostraremos interés personal sincero por las necesidades que tiene cada uno de ellos con un corazón dispuesto lleno de amor.

Así lo vio Jesús y así lo expresó él. Veamos en el evangelio de Lucas capítulo 11 versículo 41.

Así que, más bien, den como ayuda a los necesitados las cosas que salen de adentro, y, fíjense, todo lo que tiene que ser con ustedes estará limpio.

Lucas 11:41

Así que Jesús recalcó la importancia de las dádivas de misericordia que debemos de dar de dentro de nuestro corazón. Posiblemente, Jesús se refería las cualidades espirituales interiores de cada uno de nosotros que podemos ofrecer en beneficio de nuestros hermanos. Mostremos el mismo interés sincero cristiano hacia los hermanos de nuestra congregación.

Hablemos de forma generosa desplegando las mismas cualidades que Dorcas desplegó. Las magníficas demostraciones de saber dar a los demás.

Ayudemos a los hermanos con las asignaciones y responsabilidades que tienen que ejercer en la congregación.

Un ejemplo, es una hermana que durante décadas ofrece su casa a los hermanos de la congregación y a otros hermanos que se desplazaban de lugares lejanos y no tenían donde alojarse, a parte de ese alojo, a estos hermanos necesitados les preparaba una comida y otras cosas que pudieran necesitar. Llegó un momento, que esta hermana pasó por dificultades de salud y económicas, la casa estaba deteriorada y no podía alojar a más hermanos por lo que, además, la hermana se sentía sola.

Muchos hermanos vieron y sintieron esa necesidad de su querida hermana. Así que, algunos contribuyeron de forma económica para la reconstrucción de partes de la casa, se reconstruyó el techo, las paredes y otra multitud de aspectos. Otros hermanos contribuyeron poniendo su mano de obra cualificada en la reforma de la vivienda.

¿Cuál fue el resultado? Una gran demostración de amor y unidad de nuestros hermanos y de la congregación que sintió, no solo la hermana y el resto de la congregación, sino también, toda la comunidad de personas y vecinos donde vive la hermana.

¡Qué oportunas son las palabras que Pedro cita en el capítulo 4 y que podemos notar la responsabilidad que cada uno de nosotros debemos demostrar!. Leamos, por favor, lo que nos dice, en 1 de Pedro 4:10.

Según el don que cada uno haya recibido, úsenlo para servirse unos a otros como buenos mayordomos de la bondad inmerecida De Dios que se expresa de diversas maneras.

1 Pedro 4:10

Así Pedro nos recuerda que cada uno de nosotros tenemos un don, unas habilidades … y ahora dice, úsenlos, para servirse unos a otros. Dediquemos tiempo y energía para nuestros hermanos de la congregación que están necesitados de nuestra ayuda. Aún si tenemos poco en sentido material, podemos ser generosos al ofrecer de nuestro tiempo, de nuestra energía para poder atender a cada miembro de nuestra congregación.

¿Qué podríamos hacer para no olvidarnos de mostrar generosidad? Hay cristianos que han adoptado costumbres de, siempre que recibo un regalo, doy otro regalo a otro hermano. Es una forma de mostrar el espíritu de generosidad de cada uno de nosotros.

Podemos ser generosos con nuestras palabras, con nuestras acciones, empleando nuestro tiempo y energía dando ánimos a ellos. Nunca dudemos de las capacidades que tenemos para edificar a los miembros de nuestra congregación. Hagamos todo lo que está en nuestra mano, que de seguro, fortaleceremos a nuestros hermanos y también, a nosotros mismos.

Seamos generosos a Jehová, por ejemplo, al declarar las buenas nuevas, predicando a las personas en nuestro territorio y mostrándoles interés personal revisitándolos, dirigir cursos bíblicos a las personas que muestras más interés, dedicar más tiempos a las personas, desgastemos nuestras energía a favor de ellos. Con un solo objetivo: poder edificar a otros.

Y si eres soltero o soltera, te puedes ver reflejado/a en esta hermana Dorcas que posiblemente también era soltera. En algunos casos, cuando uno es soltero puede dedicar más tiempo en alabar a Jehová, pueden desgastarse más por el servicio a Jehová.

Con estos ejemplos y pasajes bíblicos podemos aprender como destinar nuestro tiempo y energías a edificar a los hermanos de nuestra congregación, y a las personas aún no creyentes.

Queremos a continuación entrevistar a una de nuestras queridas hermanas.

P: ¿Cuándo y porqué eligieron edificar a los demás?

R: Mi marido y yo tuvimos el privilegio de asistir a la escuela de evangelizadores a principios del año pasado y se nos asignó esta zona, por lo que tuvimos que mudarnos para servir en el territorio que se nos había asignado.

P: Bienvenida, ¿qué situación te has encontrado cuando llegaron?

R: Tuvimos que dejar el trabajo que teníamos así que cuando llegábamos no teníamos esos recursos económicos. Así que tuvimos que tirar de unos ahorros que calculábamos que nos durarían unos dos meses mientras encontrábamos algo en esta zona. Pero el tiempo pasó, y no encontrábamos nada. Los ahorros se terminaron y el trabajo no aparecía. De hecho, pasaron muchos meses más después de que se terminaran esos ahorros. Este tiempo fue muy difícil.

P: Realmente tuvo que ser muy difícil, ¿cómo te ayudaron, quizás, algunos hermanos de la congregación?

R: La verdad que fueron muchos hermanos los que nos ayudaron. Ellos sin saber exactamente la situación por la que pasábamos, nos dieron todo lo que necesitábamos en cada momento. Por ejemplo, recuerdo una ocasión, justo unos días antes de la fecha en la que teníamos que pagar el alquiler, nos encontramos con un sobre que habían introducido con la cantidad exacta debajo de la puerta. Y otras veces, varias muestras de generosidad de los hermanos, con pequeñas cantidades, sumaban la cantidad que necesitábamos para el alquiler. También nos invitaban a almorzar, nos daban bolsas de llenas de alimento … Nunca olvidaremos ninguna de las muchas muestras de amor que tuvieron los hermanos hacia nosotros.

P: Una pregunta más, ¿cómo te ha motivado a hacer obras buenas y edificar y ayudar a los hermanos necesitados en la congregación?

R: Me ha motivado dar lo mejor de mi con gozo y alegría a nuestros hermanos necesitados y a las personas del territorio. Sobre todo, dar mi tiempo, mi cariño, mi interés para los hermanos. Procuro estar pendiente de las necesidades de ellos, si veo alguna hermana triste me gusta compartir con ella algún texto animador, una llamada, una visita, una notita … cosas como estas. También como matrimonio, invitamos de vez en cuando a hermanos mayores y hermanas que estañan solas a nuestra adoración en familia, aunque nuestros recursos son limitados, disfrutamos mucho con nuestros hermanos con meriendas o comidas sencillas. Estas cositas nos hacen sentir herramientas útiles en manos de Jehová para ayudar a nuestros hermanos.

Muchas gracias por contar tu experiencia.

Sigamos edificando a la congregación, pidamos ayuda a Jehová para edificar a cada miembro de nuestra congregación sin importar si son con cosas grandes o con cosas pequeñas. Esforcémonos por reflejar un corazón dispuesto, un corazón lleno de amor hacia los hermanos. Reflejemos el ejemplo de siervos de Jehová del pasado, en especial, de los tres que hemos analizado en esta serie de discurso: Bernabé, Pablo y Dorcas. ¿Te ves identificado con alguno de ellos?

Llegados a este punto, estamos en disposición de responder a la segunda pregunta de repaso de esta asamblea.

La pregunta es: ¿De qué forma podemos edificar a la congregación como lo hicieron algunos siervos de Dios del pasado? (Rom. 13:8).

Según Romanos 13:8, podemos cumplir con nuestra obligación de amar a los hermanos consolándolos, ayudándolos demostrando atención espiritual y siendo generosos con ellos.

Sin duda, queremos quedarnos con solo una idea: todos, todos edificamos, todos somos Bernabé, todos somos Pablo, todos somos Dorcas. De lo que podemos estar seguros, es que Jehová, nunca se olvida de nuestras obras ni cuáles son nuestras cualidades cristianas.

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