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Personas que edificaron a los demás: Bernabé

Seguro que si en alguna ocasión has tenido alguna deuda que cancelar o ahora mismo, comprendes mejor que nadie que solo cuando pagas, es cuando se descasa. ¿Por qué razón? Por que la deuda no es una opción donde podamos elegir, es una obligación. En sentido espiritual podemos decir que pasa de manera exactamente igual.

Los cristianos hemos adquirido una deuda moral con nuestros hermanos, si queremos llegar a sentirnos en paz con Jehová y con nosotros mismos, el propio Jehová es el que espera que paguemos esta deuda.

Por cierto, ¿a qué deuda nos referimos? Es la que se menciona en Romanos 13:8.

No le deban nada a nadie excepto el amarse unos a otros, porque el que ama a su prójimo ha cumplido la ley

Romanos 13:8

Nos hemos fijado hermanos, cual es nuestra deuda. Es la de amar a todos nuestros hermanos y esto solo podemos llegar a conseguirlo, si nosotros mostramos interés sincero en las necesidades de nuestro hermanos. Y ahora, una vez, una vez reconozcamos esa necesidad, haremos lo que esté en nuestra mano por ayudarlo.

Por eso, en esta serie de discursos, vamos a analizar el ejemplo tres personajes bíblicos. Y la verdad, que son todos un ejemplo digno de imitar, porque todos ellos estuvieron dispuestos a pagar esta deuda edificando a sus compañeros con amor.

Hablemos en primer lugar de Bernabé, cuyo nombre significa hijo del consuelo. Es curioso, pero este nombre, Bernabé, no es el verdadero nombre de él. Su verdadero nombre es José, un levita que procedía de Chipre. Entonces, ¿por qué llegó a tener este apodo? Porque era tan bueno con sus hermanos que siempre estaba presto para ayudarlo.

¿De qué manera edificó con amor Bernabé a sus compañeros? Él lo hizo, en una de las facetas, ayudando en sentido económico, en el siglo primero, la costumbre era acudir a Jerusalén a escuchar la palabra de Jehová. En cierto ocasión, debido a un discurso impactante de Pedro, se bautizaron nada más ni nada menos que 3.000 personas. Claro, ahora estas personas no querían volver, sino quedarse en Jerusalén para seguir estudiar y permanecer en los caminos de Jehová. Pero no tenían absolutamente nada.

¿Dónde iban a vivir? ¿De qué iban a comer? Aquí es donde entra en juego lo que hizo Bernabé, veamos por favor, en Hechos 4:36,37 lo que estuvo dispuesto hacer Bernabé.

Por eso José, un levita natural de Chipre a quien los apóstoles también llamaban Bernabé (que traducido significa “hijo del consuelo”), vendió un terreno que tenía y llevó el dinero y lo puso a los pies de los apóstoles.

Hechos 4:36,37

Cuando Bernabé vio aquellas verdaderas necesidades, ni corto ni perezoso cogió ese terreno que él tenía y lo vendió, no es que le sobrara el dinero Y ahora, este terreno lo pone a disposición de la congregación para cubrir las necesidades de sus hermanos. ¡Qué gesto tan bonito! ¿Verdad?

Este era Bernabé, una persona que siempre estaba presta para ayudar cuando él veía una necesidad.

Las ganas que él tenía de edificar con amor a sus compañeros no solo se evidenció por su generosidad, también se reflejó en el hecho de que se centraba en las cosas positivas de los hermanos, no en sus defectos o cosas negativas. Y posteriormente, animarlos.

Un ejemplo de esto que estamos comentando es cuando Saulo ahora, abraza el cristianismo, ¿cuál fue la primera reacción de la congregación de Jerusalén? La de rechazarlo, hasta cierto punto era comprensible. Saulo, antes de ser cristiano, era una perseguidor del esclavo. Tenía una mala fama tremenda, pero claro, esto era antes de ser cristiano. Saulo ahora había cambiado. Y Bernabé apreció estos nuevos cambios.

¿Dónde se evidenció estos buenos sentimientos que Bernabé tenía? Repasemos juntos, por favor, lo que se menciona en Hechos 9:26,27.

Al llegar a Jerusalén, él se esforzó por unirse a los discípulos, pero todos le tenían miedo porque no creían que fuera discípulo. Así que Bernabé fue a ayudarlo y lo llevó antes los apóstoles. Luego les contó con todo detalle que Saulo había visto en el camino al Señor, que este le había hablado y que Saulo había predicado en Damasco con mucho valor en el nombre de Jesús.

Hechos 9:26,27

Como se desprende de estas palabras, Bernabé hace dos cosas muy valiosas. La primera, es llevarse a Saulo con él. ¿Por qué se lo lleva con él? Por que no quería que Saulo se sintiera solo ni marginado, ya quería a Saulo, ya había valorado todo lo bueno que Saulo estaba haciendo, pero no se queda aquí, menciona el versículo 27 que ahora se dedica a hablar con los hermanos en la congregación hasta conseguir que ellos cambiaran la opinión que tenían de Saulo.

Nosotros nos preguntamos, ¿qué clase de persona es capaz de hacer esto? Una persona como Bernabé, una persona que quería sinceramente a sus hermanos, que quería La Paz y la unidad de la congregación y se sentía feliz por ver felices también a los demás.

Tal era el deseo de Bernabé de ser siempre una fuente de consuelo hacia los demás que buscaba maneras de edificar con amor a sus hermanos aún cuando las cosas no le iban bien en lo personal.

Por ejemplo, cuando Saulo adquiere mayores privilegios de servicio que él siendo más nuevo, no encontramos en la Biblia que Bernabé se sintiera celoso, todo lo contrario, se alegró por ello. Era una persona buena, pero no era perfecto. En cierta ocasión, junto con Pedro, cedió a la presión de grupo cuando dejó de lado a los hermanos no judíos Antiopía, cuando el apóstol Pablo vio lo que había hecho le dio un consejo firme.

¿Cuál fue la reacción de Bernabé? Aceptó, no solo ese consejo sino que además, cambió. Como dicen las Escrituras, Pablo y Bernabé sirvieron codo a codo, como buenas amigos para el avance de los intereses del Reino.

Así que, después de mencionar estos detalles, ¿Tenemos nosotros alguna duda de que Bernabé hizo honor a su nombre? ¿Qué de verdad significa consuelo? No tenemos duda ninguna. La pregunta es, ¿cómo podemos tanto tú como yo imitarlo? Si queremos imitar a Bernabé tenemos que esforzarnos en ser un verdadero consuelo para nuestros hermanos.

Y la mejor manera de serlo, es actuar en línea con lo que menciona la primera carta a los Tesalonicenses 5:14. Notaremos algunas sugerencias que el apóstol Pablo nos ofrece.

Por otra parte, hermanos, les rogamos que adviertan a los indisciplinados, consuelen a los deprimidos, apoyen a los débiles y sean pacientes con todos

1 Tesalonicenses 5:14

Como podemos ver, el apóstol Pablo aquí nos anima a todos, a centrarnos en especial en dos grupos de personas en la congregación. Por un lado, debemos centrarnos en los deprimidos, la pregunta es, ¿quienes son los deprimidos? son hermanos que literalmente tienen su alma rota, debido a que a veces batallan y luchan con problemas emocionales, otros también se enfrentan a la pérdida de seres queridos, a veces con la pérdida de trabajo y algunos, no solo luchan con esto, sino también con sentimientos de inutilidad.

¿Qué dice aquí el apóstol Pablo que tenemos que hacer con los deprimidos? Nos anima a hablarle de manera confortadora, de manera cariñosa, amable. Preguntémonos, ¿podemos llegar a escoger y pensar en las palabras hacia un hermano o hermana que está deprimido para que les anime? ¿Podemos llegar a dedicarles tiempo y escucharles sin que se sientan juzgados? Queremos compartir con ellos un pensamiento bíblico que les asegure que Jehová los valora de tenerlos en la congregación. ¿Podemos hacerles ver, por nuestra forma de tratarlos, que nosotros también estamos muy orgullosos y contentos de tenerlos en la congregación nuestra lado? Si nosotros logramos tratar así a nuestros queridos hermanos/as, podemos hacerles mucho bien.

Por otro lado, el apóstol Pablo nos anima a centrarnos en otro grupo de personas, se trata de los débiles. ¿Qué o quienes son los hermanos débiles? Son hermanos débiles en la fe, que por diferentes circunstancias en su vida les cuesta ser regulares en la asistencia a la reuniones, en la predicación, a veces les cuesta también leer la Biblia y como consecuencia, pues, quizás no disfrutan de una buena relación con Jehová Dios, les cuesta, hasta en ocasiones, orar.

¿Qué nos dice Pablo aquí? No dice que los hermanos débiles sean malos, para nada. Son eso, débiles, entonces … ¿qué debemos hacer? Dice que, sencillamente, tenemos que apoyarlos, aprender a ser pacientes con ellos. Hermanos, podemos dedicarles tiempo también a los débiles, invitarlos a que vengan con nosotros para hacer alguna actividad espiritual, los podemos tener presente incluso cuando disfrutamos de ratos de esparcimiento, podemos orar con ellos y a favor de ellos.

Es cierto que todos nosotros llevamos vidas tremendamente ocupadas, pero ¿podemos ponernos la meta cada uno de nosotros de pensar en alguno de estos hermanos y dedicarle nuestro tiempo y nuestro apoyo? Si cada uno de nosotros se pone esa meta, veremos como podemos ayudar a muchos de estos hermanos y a su vez, estos hermanos no solo se van a sentir bien con Jehová sino también ser una fuente de refrigerio más tarde para otros hermanos.

Queremos mostrar que esto es una realidad, entrevistando a continuación a un hermano nuestro.

P: ¿Podría explicarnos qué situación has tenido que enfrentar?

R: Hace años, estaba felizmente casado sirviendo como precursor cuando caí en desempleo, perdiendo mi trabajo. Eso, me llevó a la depresión, la depresión es como estar a oscuras, no tienes esperanza, no tienes futuro. Para mi esposa fue demasiado y me dejó.

P: Así que, debemos imaginarnos que todos en esa situación tuvo que ser muy complicado. ¿Podrías comentarnos, por favor, qué hicieron algunos de los hermanos que estaban más cerca de ti para consolarte?

R: En primer lugar, destacar el apoyo de mi madre, su excelente ejemplo me ayudó, los hermanos de la congregación también y la ayuda de los ancianos. Uno, cuando la vida te cambia tanto en ese sentido, necesitas dos cosas. 1) Un referente, que te diga yo puedo sobrevivir si imito a esa persona y, 2) un propósito, es decir, que voy hacer con mi vida. El referente me lo dio un anciano que me animó que imitara el ejemplo del hermano Russell. El hermano Russell, su esposa, también lo abandonó y él no se aleja del Señor. Este hermano se enfocó en lo espiritual e hizo de eso su vida. Entonces me vi reflejado en su ejemplo. Y otro anciano, se involucró personalmente conmigo, me daba y estaba pendiente de mi todos los días y me dio el propósito, él decía: “cuando uno no está centrado en sí mismo y se enfoca en ayudar a los demás, es feliz”. Y es más, me llegó a decir: “ahora que estás bien, tienes que hacerlo”. Él no solo lo dijo de palabra sino de hechos, yo vi que él se desgastaba por la congregación.

P: Así que nos alegramos profundamente de que tuvieras hermanos que fueran un verdadero consuelo. Una última pregunta, ¿cómo te ha motivado lo que esos hermanos han hecho por ti para que ahora tú también lo hagas por otros hermanos de la congregación?

R: Me ha ayudado mucho, Jehová estos últimos seis años ha sido muy bueno conmigo, y me ha enseñado un camino, el precursorado regular me ha mantenido enfocado en lo espiritual y me ha permitido mucho salir con los hermanos y coger más cariño con ellos. Hay un pasaje que me gusta mucho compartir con ellos de la Biblia, que es Jeremías 20:11.

Pero Jehová estuvo conmigo como un temible guerrero. Por eso los que me persiguen tropezarán y no vencerán. Pasarán una gran vergüenza, pues no se saldrán con la suya. Su humillación durará para siempre, nunca será olvidada.

Jeremías 20:11

Como podemos ver, nuestro hermano tiene que seguir todavía luchando con esos sentimientos, pero está recuperado y ahora es una fuente de refrigerio para otros hermanos de su congregación. Te deseamos de todo corazón que Jehová te siga cuidando.

En esta parte final de los días, necesitamos mucho cariño y amor entre nosotros. Así que, meditemos en esta sobresaliente cualidad que tiene Jehová y cumplamos con nuestra meta de mostrar amor a nuestros hermanos, un amor sincero desde lo más profundo de nuestro corazón.

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