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Manténganse firmes y vean cómo los salva Jehová

El pueblo de Jehová siempre ha sido perseguido. En todas las épocas de la historia humana, por gobernantes o por diferentes personalidades opuestas al Reino celestial de Dios. Por los motivos que sean, por odio, por celos, por poder…son muchos los motivos, pero el resultado es el mismo, un pueblo perseguido que ha tenido que mantenerse firme y enfrentarse a muchas situaciones difíciles… nuestros hermanos han sido encarcelados, siervos fieles de la antigüedad han sido esclavizados, muchos han fallecido.

La maldad y el odio contra el pueblo de Dios siempre ha existido y lo seguirá haciendo hasta que llegue el final de este sistema de cosas. ¿Tenemos que sentir miedo por ello? No, Jehová siempre ha acompañado, cuidado y protegido a su pueblo de las adversidades y de la persecución que ha sufrido y estamos sufriendo.

Un claro ejemplo es el que estamos analizando esta semana en las reuniones, el caso de los israelitas contenidos en Egipto bajo las leyes de un faraón egocéntrico, arrogante y que se creía el mismo un Dios, el más poderoso de todos y que tenia la libertad y el derecho de oprimir y hacer lo que quisiera sobre sus habitantes. Aún así, Moisés estaba convencido de que vencerían, leámoslo en Éxodo 14:13,14:

Pero Moisés le dijo al pueblo: “No tengan miedo. Manténganse firmes y vean cómo los salva hoy Jehová. Porque a esos egipcios que ven hoy no los volverán a ver jamás. Jehová mismo peleará por ustedes, y ustedes esperarán en silencio”.

Éxodo 14:13,14

Moisés junto con Aaron tuvieron que reunir el coraje y las fuerzas en multitud de ocasiones para hablar con este pseudo Dios del faraón, unas simples personas sin ningún tipo de poder frente al que tenía este. ¿Aunque es eso cierto? Tenían el mayor poder que pudiera existir, ya que Jehová estaba con ellos. Aún así, eran personas como nosotros, imperfectas, con sus miedos e inseguridades. Esto no les impidió hacer la voluntad de Jehová. Y no solo eso, se pusieron al frente de los israelitas siervos de Jehová, diciendo de forma firme que no tuvieran miedo, que Jehová está con todos ellos, y que no permitiría que les pasara nada a nadie.

La absoluta fe ciega de Moisés contagió y fortaleció a todos los israelitas en Egipto, dándoles el valor y la fuerza necesaria para aguantar y soportar todo lo que iba a acontecer. Una vez más, Jehová no abandona nunca a su pueblo, y siempre está con nosotros, utilizando unos medios u otros.

¿Cuál de aquellos israelitas podría haber dicho que Jehová iba a dividir las aguas para que ellos pasaran y luego las cerraría con los hombre del faraón y el propio faraón? Nadie. Igualmente, hoy Jehová usa medios para ayudar a su pueblo, y aunque no lo sepamos, en muchas ocasiones nuestros hermanos necesitan ayuda, y nosotros podemos ser el instrumento que Jehová usa en un momento determinado para ayudarlos. Por lo que, como Moisés tuvo fe ciega en Dios, nosotros también la tendremos y seremos siempre dadores y estaremos dispuestos para apoyar y ayudar en todo lo que podamos y pueda surgir.

Los israelitas estaban seguros que Jehová haría algo para protegerlos. Hoy día, Jehová, también nos protege, todos los días, de una forma u otra, a veces nos usa a nosotros, otras a su organización terrestre, otras el espíritu santo, su regalo la Biblia que nos protege y nos advierte de todos los peligros de este sistema… son tantos y tantos los medios que usa, que solo podemos agradecerlo, y la mejor forma de hacerlo es imitar a Moisés, ser fiel, leal y demostrar esta fe en su palabra en todas las acciones de nuestras vidas.

Viviremos situaciones muy difíciles, algunas de ellas serán situaciones límite. Ya las estamos viviendo, estamos viviendo los últimos días, este virus que ha sacudido y lo sigue haciendo a todo el mundo es un claro ejemplo de que las profecías bíblicas se están cumpliendo y que cada vez vendrán situaciones más adversas y difíciles de soportar y superar. Pero hermanos, recordemos que por muy difícil que podamos ver un acontecimiento o una situación, Jehová siempre proveerá una salida de auxilio.

Los israelitas se vieron acorralados entre un gran Mar Rojo y un ejército faraónico con un único objetivo, aniquilarlos a todos. No había salida, era un callejón sin salida. Un callejón en el que nosotros mismos nos hemos podido sentir en muchas ocasiones… ¿hemos salido de él? ¿hemos visto la luz al final del túnel? Muchas veces hemos podido pensar que no podemos más, que no podemos aguantarlo más y resulta, que con el paso del tiempo y/o con la ayuda inesperada de cierta persona u acontecimiento hemos salido de un fondo oscuro en el que no veíamos la salida. Muchas personas y hermanos han estado perdidos y a punto de perder su vida, y Jehová los ha salvado y ha transformados sus vidas.

Jehová salvó, como había dicho, a los israelitas. Nadie podría imaginar que dividiría las aguas, y así fue, las cruzaron y sin temor a morir ahogados. Y no solo eso, sino que terminó con los hombres que los estaban persiguiéndolos para matarlos. Jehová les dio una salida, los salvó, siempre los cuidó y los protegió.

Luego Moisés extendió su mano sobre el mar y Jehová hizo que el mar se abriera con un fuerte viento del este durante toda la noche. El fondo quedó seco y las aguas quedaron divididas. Así pues, los israelitas cruzaron el mar sobre tierra seca. Las aguas formaban un muro a su derecha y otro a su izquierda.

Éxodo 14:21,22

Una vez cruzaron, se volvieron a cerrar, con el faraón y su ejército dentro. Los israelitas ya estaban a salvo, habían sido liberados de la esclavitud que sufrieron.

Jehová también ve nuestros sufrimientos hoy día, nos conoce, nos quiere y al igual que los israelitas, nos cuida y nos protege. Y sin duda, nos da las fuerzas y el aguante que necesitamos por medio de su organización y de nuestros hermanos para superar la última gran prueba que estamos pasando, Jehová nos dará una salida a este virus que ha sacudido al mundo, nos liberará como ha hecho con los israelitas. ¿Cómo podemos ver reflejado esta protección durante el COVID-19? No hemos podido reunirnos como solemos ni predicar cómo estábamos acostumbrados… y eso ha ocurrido en todas las religiones, pero: ¿eso nos ha parado? Al contrario, el pueblo de Dios ha estado más unido que nunca, siendo ejemplar y con un comportamiento excelente que nadie ha podido imitar. Hemos cambiado nuestros salones físicos en salones virtuales, el estímulo entre nosotros nunca ha faltado, al contrario, se ha incrementado. Hemos continuado ayudando a muchas personas en el ministerio, incluso muchas personas necesitadas han buscado esperanza en estos momentos difíciles y las hemos ayudado, tal como nos hemos ayudado nosotros mismos en estos momentos difíciles.

Todo lo que hemos logrado durante esta pandemia, que si empezamos a citar cosas y experiencias no terminaríamos, demuestra que Jehová está con su pueblo amado, que lo está siempre protegiendo y cuidado, y que nos aporta todo el alimento espiritual, la fuerza, la energía, el aguante necesario para continuar siendo fieles y leales a ÉL.

*Nota personal: Es un verdadero privilegio pertenecer a un pueblo tan amoroso y cariñoso como este, que siempre está dispuesto y orientado a las riquezas espirituales. Que ante situaciones adversas como esta se levanta aún con más fuerza, que nadie abandona a nadie, que nuestra hermandad mundial, nuestra familia mundial ha estado ahora más unida que nunca, más cerca que nunca aún cuando estar cerca está prohibido y no se puede. Es un privilegio el ánimo y amor que un hermano da a otro hermano de otro país como si estuviera ahí mismo abrazándolo y diciéndole: “ten aguante, estamos todos contigo”. Debemos sentirnos orgullosos de ser Testigos de Jehová, de pertenecer a un pueblo sin igual, de tener un Padre como Jehová, que nunca nos abandona.

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