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Los hermanos de José tenían celos de él

Tenemos el privilegio de sentir multitud de sentimientos: alegría, amor, admiración, afecto, gratitud, optimismo, satisfacción… Y también tenemos la gran oportunidad de demostrar a Jehová que lo amamos haciendo nuestros estos sentimientos positivos y huyendo de aquellos sentimientos negativos, en especial, los que son contrarios a este sistema de cosas y contrarios a la palabra De Dios como la envidia, los celos, la ira, la venganza, etc.

Los celos es un sentimiento malicioso y malvado que puede llevarnos a pecar contra nuestro Padre. Solo tenemos que fijarnos en lo que este sentimiento causó en los hermanos de Jacob. les produjo el pensamiento de querer matar a su propia hermano, aunque al final no lo hayan hecho, lo habían considerado, y de forma muy seria.

Este odio se fue arraigando poco a poco en el corazón de los hermanos de José al ver las continuas muestras de amor o trato de favor hacia uno de sus hijos. Esto no quiere decir que Jacob no amara al resto de sus hijos, pero José, al ser el hijo de su vejez tenía cierta predilección por él.

Los sueños que José le contó a sus hermanos, a los que quería profundamente y quería agradar al igual que a su padre Jacob y a Jehová, ya que estos dos sueños proferían de Dios y tenía un objetivo profético, fueron el detonante final por la que los hermanos se sintieron diferentes, apartados e inferiores.

Este sentimiento negativo había corrompido el cuerpo de sus hermanos y cuando tuvieron oportunidad concentraron su ira y venganza hacia él, con el objetivo inicial de matarlo.

Este acontecimiento del pasado debe servirnos a reflexionar sobre cómo actúa nuestra mente y corazón cuando estamos solos, cuando reflexionamos sobre ciertos asuntos, cuando pensamos sobre ciertas personas… ¿lo hacemos de forma limpia o sentido algún tipo resentimiento contra ellos?

La envidia no tiene lugar en ningún cristiano. Si por algún momento notamos algún indicio de este sentimiento hacia cierta personas, sea quien sea, debemos seriamente tomar acciones para eliminarlo de raíz, si no lo hacemos, haremos daño a nuestra relación con Jehová, a las personas cercanas que amamos y hacia esa persona en especial, y nos haremos daño a nosotros mismos. Jehová detesta este tipo de sentimiento, las personas que cultivan este tipo de sentimiento no heredarán el Reino de Dios, alteran La Paz y la unidad del pueblo cristiano y de las congregaciones, dañan la salud: la nuestra propia y la de los demás, y nos impiden cultivar otros de muchos sentimientos positivos y ver buenas cualidades que tienen los demás.

¿Cómo podemos saber si tenemos celos, envidia o algún tipo de indicio de estos sentimientos sobre alguna persona?

El ritmo en el que vivimos en la sociedad puede hacernos no darnos cuenta de lo que realmente siente nuestro corazón hacia cierta persona. No tenemos tiempo de reflexionar y dedicar un tiempo a pensar en nuestros sentimientos y en cómo sentimos. Es por ello, que en muchos casos nos damos cuenta que no hemos obrado bien cuando llega una situación que se comporta como detonante de todo tipo de sentimientos que hemos ido guardando y apilando en nuestro corazón hasta que la última gota se sale del vaso y explota. Es por ello, que es bueno, que frenemos del ajetreo de la vida diaria y dediquemos un tiempo para nosotros, que reflexionemos en nuestra interacción con nuestros hermanos en las últimas semanas, que reflexionemos seriamente si ha habido alguna acciónque no nos haya gustado ni un poco, que nos haga decir: “la verdad que no lo trate de la mejor forma”, esa frase es un comienzo parad eternos y reflexionar porqué sucedió eso, ¿fue por falta de tiempo? ¿teníamos prisa por otros asuntos? o ¿realmente hay algo más con ese hermano/a que nos haga tratarlo algo diferente?

Pensemos en qué cosas nos hacen sentir celosos, y qué podemos hacer para no sentirnos así.

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