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Los altares del tabernáculo y su función en la adoración a Jehová – 26 al 1 Noviembre

Cada centímetro, cada milímetro del Tabernáculo estaba perfectamente pensado y planificado por Jehová. Le había dado instrucciones muy precisas a Moisés sobre cómo debían construir la tienda de reunión y los israelitas estuvieron a la altura donando todo lo necesario para llevar a cabo su construcción. Todo encajaba a la perfección y cada elemento y mobiliario del Tabernáculo tenía un significado, un propósito y estaba diseñado para ejercer sus funciones.

El interior del Tabernáculo se dividía en dos zonas, el santísimo y el santo. Y la zona exterior del patio con la fuente de cobre y el altar de la ofrenda quemada. Este altar tenía la función de realizar sacrificios que eran aceptados por Dios debido al sacrificio de su Hijo, Jesús. Se encontraba en frente de la entrada a la tienda de reunión, recordando que debemos tener y demostrar fe en el sacrificio de Jesús para que Dios nos acepte, además de agradecer todo lo que ha hecho por nosotros.

Otro de los altares del Tabernáculo era el altar del incienso, que era de madera de acacia. Leemos en:

También hizo el altar del incienso de madera de acacia. Era cuadrado y medía un codo de largo y un codo de ancho, y tenía una altura de dos codos. El altar y sus cuernos formaban una sola pieza.

Éxodo 37:25

Este altar se encontraba en la zona o compartimiento Santo de la tienda de reunión. En Éxodo 39:38 también se denomina como altar de oro. Sí, era de madera de acacia, pero estaba revestido de oro en la parte superior en sus lados. La altura como leímos en Éxodo 37:25 es de dos codos de altura, unos 89 centímetros teniendo en cuenta el codo mediano como medida (es decir, 44,5 centímetros). Una de las peculiaridades de este altar son sus cuatro cuernos en cada una de las esquinas superiores del altar donde se depositaba el incienso para su quema. No era cualquier incienso, sino uno especial que se debía usar dos veces al día, por la mañana y al atardecer. Este altar se encontraba delante de la cortina bordada de querubines que daba acceso a la segunda zona de la tienda de reunión, el Santísimo.

Es decir, se encontraba muy cerca del arca del testimonio que contenía las tablas que había escrito Jehová a Moisés. La importancia de este mobiliario y del significado de cada elemento y su ubicación dentro de la tienda, conlleva también que se utilice un incienso apropiado para el respeto y alabanza que Jehová merece. Por tanto, es una mezcla muy bien preparada y que no era fácil de conseguir, pero que aún así, era donada con gran bondad y en abundancia por los israelitas.

Hizo además el aceite santo de la unción y el incienso aromático puro. Eran mezclas bien preparadas.

Éxodo 37:29

Esta mezcla también estaba bien diseñado tanto en los elementos que la componían como las proporciones que debía tener para que fuera digna de la adoración que merece Jehová, así le fue dicho a Moisés cuando se le hizo conocedor de la fórmula divina de esta mezcla de gotas de estacte, uña olorosa, gálbano perfumado y olíbano puro. Cuatro elementos que debían coincidir exactamente en las proporciones que se emplearan.

Exclusivamente estos cuatro elementos puros, a los que solo había que acompañar o sazonar con sal. Estos elementos no solo habían que mezclarlos y ya está, sino que dice la Biblia y utiliza la expresión que fuera una: “obra de ungüentario” hasta convertir la mezcla en un polvo fino que era lo que se depositaba para su quema en el altar del incienso. Un ungüentario es un fabricante experto y que se dedica exclusivamente a realizar estas mezclas. Un incienso con un aroma exclusivo para la alabanza a Jehová, solo se podía usar en este altar:

Cualquiera que haga un incienso como este para disfrutar de su olor tiene que ser eliminado de su pueblo.

Éxodo 30:38

Un incienso exclusivo y único formado por una mezcla de componentes de gran valor. Así es como deben ser nuestras oraciones a Jehová, exclusivas y únicas, cada oración diferente y compuestas por elementos de gran valor, que son nuestros sentimiemtos más sinceros y puros, verdaderas oraciones que salgan de nuestro corazón y que no sean oraciones que caen en la repetición diaria sino que cada una de ellas sea única, ya que es el medio que tenemos para comunicarnos con Jehová, y es por ello, que todas y cada una de ellas tiene que estar bien preparada, tomando el tiempo que necesitemos para dirigirnos a Dios y no hacer oraciones monótonas sino exclusivas y personales con nuestros sentimientos, inquietudes y demás aspectos que queramos transmitir a nuestro Padre celestial.

Que mi oración sea delante de ti como incienso preparado; mis manos alzadas, como la ofrenda de grano del atardecer.

Salmo 141:2

Nos queda otro altar, el de la ofrenda quemada que citábamos al comienzo, se encontraba en el patio, en línea con la entrada al Tabernáculo y la fuente de cobre para la limpieza de manos y pies al realizar los sacrificios y antes de entrar a la tienda, ya que tenían que estar limpios. Este altar, parece, que también carecía de fondo, era de madera de acacia revestido de cobre totalmente y medía unos 2,2 metros de largo por 1,3 metros de alto y cuernos en las esquinas superiores como el altar del incienso, también disponía de los oportunos anillos para su transporte por medio de las barras de madera de acacia.

Además, hizo el altar de la ofrenda quemada con madera de acacia. Era cuadrado y medía cinco codos de largo y cinco codos de ancho, y tenía una altura de tres codos.

Éxodo 38:1

Estos dos altares fueron construidos, al igual que todo el Tabernáculo, con las instrucciones de Jehová y cada uno tenia un significado especial y una función muy importante. Además, este mobiliario se acompañaba con otros muebles como el arca del pacto, la mesa del pan de la proposición, el candelabro de oro o la fuente o pila de cobre. Por último se disponían de diferentes herramientas diversas necesarias para ejercer las diferentes funciones que se hacía en la tienda de reunión, muchos eran de cobre, como los recipientes, las palas para la ceniza de los altares, los tazones para recoger la sangre del sacrificio de los animales, los tenedores para manipular la carne o los braserillos.

Todo estaba perfectamente ideado y diseñado por nuestro Padre celestial, tal sutileza en toda la construcción requería que las destrezas y los materiales o consumibles que se utilizaban en la tienda de reunión también fuera de la honra y gloria de Jehová, como el pan de la proposición, los sacrificios o la mezcla de gran valor y destreza del incienso para el aroma único que producía, igualmente, queremos que nuestras oraciones provoquen en Jehová este agradable aroma al ser sinceras de corazón, humildes y exclusivas de cada uno de nosotros o de nuestras congregaciones.

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