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Lo hizo tal como él había dicho

Semana 20-26 de Enero

La maldad que existía en el tiempo de Noé provocó en nuestro amoroso Dios Jehová un profundo pesar, como bien dice Génesis 6:6,7. Fue tal dolor, que aunque todos nosotros sabemos cuál es la cualidad superior de Jehová, es amor, decidió destruir toda vida viviente que había creado de la faz de la Tierra, los océanos y los cielos.

Sin embargo, como Dios justo que es, hubo una persona que brilló en tanta oscuridad y maldad, ese fue Noé. Obtuvo su aprobación, y fue, junto con su familia la excepción en este exterminio, junto a ellos, se unieron animales de diferentes especies como bien sabemos, con el objetivo que posteriormente al diluvio, la vida pudiera continuar -de forma imperfecta-, de forma limpia y sin la corrupción constante y descarada del tiempo de Noé.

Para que se produjera esa salvación, Jehová le encomendó una tarea a Noé, ¿fue fácil? ¿cuántos fue esa tarea? En primer lugar, le advirtió de lo que iba a suceder y de su deseo que se salvara junto a su familia por su demostración leal de fe. En segundo lugar, le dijo lo que tenía que hacer para sobrevivir a dicha advertencia, el tiempo que tenía que dedicar dada su gran dificultad y el gran esfuerzo que debía empeñar. En tercer lugar, comenzó sin descansar ni desfallecer en la tarea encomendada, nunca sin perder la fe mientras pasaban los años, siempre creyendo en Dios.

En la sociedad actual la inmoralidad sexual y la violencia son noticia día sí y día también. Muchas personas están tan acostumbras que ven mensajes o anuncios sexuales en diferentes medios digitales o en papel y los ven como normales. Incluso muchas personas pueden justiciar la violencia doméstica que existe hoy día. O, ¿qué hay de las guerras? Cada bando bélico defiende la legitimidad de sus actos, defienden su contienda como si tuvieran derecho a quitar vidas para un bienestar superior. En este marco de violencia e inmoralidad sexual se puede asimilar el tiempo de Noé, incluso mucho peor.

Recordemos que durante ese tiempo, algunos hijos del Dios verdadero, es decir, ángeles -nefilim-, bajaron del cielo adoptando cuerpos humanos para establecer relaciones sexuales con las hijas de los hombres dando resultados a hombres realmente violentos y crueles. ¿Nos imaginaos lo que tuvo que ser la excepción de Noé? ¿Vivir contrario a estas prácticas y mantenerse fiel a Jehová? No fue fácil, y a eso añadimos que la tarea que se le encomendó fue aún menos fácil.

¿Cuál fue? Construir un arca. Sí, un arca. Pero no un arca para Él y su familia. Que se podría comparar a un pequeño barquito o balsa tapada. No. Un arca de tal dimensiones que pudieran entrar su familia y animales según sus géneros, en pareja y los puros de siete en siete.

¿En qué resulta esto? Resulta en un arca de 133 metros de largo, 22 metros de ancho y 13 metros de altura. Es decir, un campo de fútbol de alta competición, es decir, de Champions por ejemplo, mide entre 100-110 metros de largo. El arca es más larga. Respecto a su ancho, representa prácticamente el ancho de 3 cancha de tenis. Y la altura, estaría comprendida como un edificio entre 4-5 plantas de altura. ¿Nos imaginamos construyendo un estadio de fútbol como un edificio de 5 plantas y el ancho de 3 canchas de tenis? Ah, se nos olvidó decir que no habían herramientas eléctricas ni elevadores, ni herramientas o técnicas modernas, ni fábricas de madera para comprar todas las tablas que necesitaríamos. ¿Nos imaginamos talando una cantidad de árboles desconocida? ¿Transportando esos troncos, recortarlos y armarlos en la forma de la arca? Es espectacular.

Espectacular para nosotros, que conocemos la grandiosidad de Jehová y la veracidad de sus promesas. Una locura para el resto de las personas, que en el tiempo de Noé eran todas. ¿Qué pensarían todas esas personas al ver al pobre de Noé y su familia entregando su vida para la construcción de un arca? ¿Para qué querían un arca? ¿Realmente conseguirían construirla? ¿Y luego?

Leamos Hebreos 11:7.

Por la fe, Noé, después de recibir una advertencia divina de cosas que todavía no se habían visto, demostró temor de Dios y construyó un arca para salvar a los de su casa. Por medio de esa fe condenó al mundo y se convirtió en heredero de la justicia que se obtiene por la fe.

Hebreos 11:7

Era una locura sin precedentes, ¿porqué? Pablo dice, que jamás había ocurrido una catástrofe natural, y mucho menos del calibre que justifique la construcción de un arca. Pensemos en la mentalidad de esas personas de la época, quienes se podrían creer superiores, que lo saben todo de la vida y de cómo vivirla, donde sus acciones no tienen consecuencias. Ahora, imaginemos la respuesta si le afirmamos: “la raza humana va a morir en su totalidad por una gran lluvia”.

Una locura sin precedente, Noé tuvo que luchar contra las tentaciones y la violencia de la época, contra las dificultades técnicas de la construcción del arca que se estima que le llevo a él y a su familia entre 40 y 50 años, décadas, en la que encima tuvo que soportar el escrutinio, la crítica y las risas de todas las personas de su alrededor.

La vida de su familia era construir el arca, reunir comida para un año y forraje, reunir a los animales, dar ánimos para que su familia no desfallezca en este gran cometido, y además … predicar esta advertencia de Dios a todas esas personas que las humillaban.

Esta inmensa fe, aguante y constancia fue recompensada por parte de Jehová con la salvación. Queremos imitar estas mismas cualidades para ser salvos nosotros también al igual que Noé y su familia.

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