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La dedicación y el bautismo

Queridos candidatos al bautismo, todos nos sentimos muy alegres y orgullosos por vosotros. Y es que, para llegar hasta aquí habéis tenido que orar, estudiar, hacer esfuerzos quizás por meses o años, con el objetivo de convertiros en amigos y amigas de Jehová, y sobre todo, por esforzaros por vivir del mejor modo posible.

Por todo esto, todos nosotros queremos daros una cálida bienvenida al pueblo de Jehová.

El paso que estáis a punto de dar, es un paso muy importante y que conlleva grandes responsabilidades pero también muchas bendiciones, dos de ellas, hemos dicho que vais a ser amigos de Jehová, vais a sentir de primera mano lo que es el cuidado y la protección de nuestro amoroso pastor Jehová. Y segundo, os vais a convertir en nuestros queridos hermanos, vais a disfrutar de la hermandad internacional.

Realmente, ser parte del pueblo de Jehová en estos últimos días, es lo mejor que podemos hacer. Claro, quizás ahora estáis un poco nerviosos, es algo natural, cuando nosotros estábamos en vuestras circunstancias también estábamos nerviosos.

Quizás algunos os estéis preguntando, ¿estaré a la altura de lo que le he prometido a Jehová con mi dedicación? ¿lograré servirle para siempre? Son preguntas que quizás están ahí, en el aire. Ahora mismo ondean vuestra mente. Queremos tranquilizaros. Estamos seguros todos los presentes de que vais a poder lograrlo. De que vais a estar a la altura de vuestra dedicación y de que seréis leales a Jehová para siempre.

Y, quizás os preguntéis, ¿porque estáis tan seguros de esto? Un ejemplo, sois como un barco velero, que zarpáis del puerto viejo mundo con destino al puerto nuevo mundo de Dios, cuando un barco velero zarpa, para coger velocidad y el rumba, va izando todas sus velas. La pregunta que debéis haceros es, ¿cuántas velas vais a desplegar en vuestro servicio a Jehová? Esperamos, tanto nosotros como Jehová, que sean todas cuanto antes para coger velocidad y trazar el rumbo al servicio de Jehová y llegar al nuevo mundo.

Por lo tanto, con esta ilustración, nos permite entender que como barcos veleros que sois tenemos que seguir el rumbo trazado. ¿Y porqué decimos esto? Mirad, el apóstol Pablo, cuando escribió a los cristianos hebreos de la región de Judea, les dirigió unas palabras que son el texto temático de todo este discurso de bautismo. Hebreos 10:39.

Ahora bien, nosotros no somos de los que se echan para atrás y acaban siendo destruidos, sino de los que tienen fe y conservan la vida

Hebreos 10:39

Así que el apóstol Pablo hace aquí una distinción entre dos clases de personas, las que se echan para atrás y las que tienen fe. Claro, si os hago la pregunta de cuál de las dos queréis ser, la respuesta sería “las que tienen fe”. Y eso es lo que deseamos y lo que Jehová desea de todos vosotros.

Es interesante que el apóstol Pablo cuando dirige estas palabras a aquellas personas estaban siendo muy muy presionados para que dejaran el cristianismo. Sin embargo, él usa un tono positivo y se incluye, “nosotros no somos” de los que nos echamos para atrás. Igual, nosotros no somos de los que nos echamos para atrás.

¿Qué significa echarse para atrás? Antes veíamos el ejemplo del barco velero, y es que el apóstol Pablo hace referencia a una técnica marinera de arriar las velas, y cuando se arrían las velas, el barco se queda detenido por completo o aminora la velocidad.

El apóstol Pablo nos dice que no debemos aminorar la velocidad, cuando den el paso al bautismo, debe ser un paso sin condiciones a Jehová, tiene que ser un paso que os permita mantener velocidad constante pese a las pruebas que puedan sobrevenir.

¿Por qué decimos esto? Porque los marineros experimentados saben que cuando soplan vientos fuertes lo que se hace es desplegar todas las velas a favor del viento y mantener el rumbo.

Así que, cuando vengan pruebas o dificultades en la vida, quizás problemas económicos, familiares, de salud o enfermedades .. uno se debe parar a pensar, ¿esto me va a detener? No, no somos de los que se echan para atrás como dice el apóstol Pablo, a pensar de las dificultades, a pesar de esos vientos fuertes que nos pueden presionar en la vida, debéis de seguir sirviendo a Jehová con plenitud.

Y es interesante, que el apóstol Pablo no dice, “espero que no se echen para atrás”. No, sino que él confirmaba rotundamente a esos hermanos a los que estaba escribiendo (incluyéndose) que fueran fuertes, valientes, decididos … sirviendo a Dios y que no se iban a echar para atrás.

¿Por qué estamos tan seguros de que vosotros sois así? Por tres razones que vamos a analizar en este discurso.

La primera, que ya habéis demostrado valor y ser valientes al estar aquí sentados, al dar el paso del bautismo.

Segundo, no sois ni los primeros, ni los últimos, ni los únicos que atravesaréis pruebas. Y si otros han salido victoriosos de ellas, ¿por qué vosotros no?

Y, la tercera, prometen ayudaros.

Empezando por la primera, ya habéis demostrado vuestro valor al dedicaros a Jehová Dios. Muchos de vosotros, quizás, llevabais creencias que con vuestro estudio de la biblia os disteis cuenta que eran creencias falsas o tradiciones falsas y tuvisteis que dejarlas atrás. O quizás, mantenías hábitos o prácticas inmorales o hábitos sucios que también tuvisteis que erradicar y eliminar de vuestra vida. O participabais en actividades que violaban vuestra mentalidad cristiana. Habéis escogido un modo de vida que no es nada popular en la sociedad actual, y eso, os ha llevado a tener burlas o incluso muchos se enojaban con vosotros por lo que estáis haciendo sirviendo a Jehová. Incluso, algún familiar mostraba oposición en vuestro hogar, quizás persecución u otro tipo de circunstancia adversa. Pero, ¿sabes? Estáis aquí porque todo eso lo habéis conseguido superar, demostrando ser valientes. Nos sentimos muy felices por veros mostrar este valor que os permite ser leales a Jehová. Os permite andar por el camino que conduce a la vida.

Segundo factor que a nosotros nos inspira confianza de que seréis valientes, decíamos que todos nosotros en algún momento de nuestras vidas nos hemos tenido que enfrentar a pruebas y estamos todos muy contentos de superarlas. En especial, dice la palabra De Dios, que Jehová, Jesús y los millones de ángeles en el cielo están muy felices del paso que vais a dar; pero hay alguien que no, y ese alguien es Satanás el Diablo. Os va a poner trabas, pruebas, tentaciones, todo lo que se le ocurra para poner a prueba vuestra fe en Dios.

Al propio Jesús, poco después de su bautismo, como todos sabéis, Satanás se presentó para tentarlo, para que dejara su integridad a un lado y pecará contra su Padre. Si Satanás con Jesús, quiso conseguir eso, ¿por qué vais a ser diferentes? Sois cristianos, sois seguidores de Cristo, y por tanto, os convertís también en el blanco de Satanás. Pero es en ese momento especial, en ese momento en el que tengáis una prueba, cuando tenéis que recordar este discurso y su texto temático, que no sois de la clase que se echa para atrás. Que vais a seguir con vuestro rumbo y vuestra velocidad de servicio a Dios. Y, ¿porque? Por que eso os va a ayudar a hacer frente a las dificultades que os van a sobrevenir.

Y es en esos momentos, cuando tenemos que pensar en siervos del pasado que atravesaron pruebas pero que salieron victoriosos. ¿Por qué mencionamos esto? Hemos comentado que Pablo se interesó mucho en los hermanos, en la congregación de Judea cuando les escribió aquellas palabras, luego pensó como podía animarlos, cómo podía ayudarlos a ser más valientes, y lo que él hizo fue una lista de muchísimos siervos de Jehová que atravesaron pruebas, pruebas difíciles pero que apelando a su fe y lealtad las superaron.

Vamos a repasar algunos de esos ejemplos bíblicos que nos pueden ayudar a todos nosotros a superar pruebas.

Vamos a situarnos en la carta a los Hebreos 11:30, 32-34, 36. Y podemos seguir, ya que todo el capítulo 11 trata de testigos y testigos que sufrieron y superaron pruebas.

Por la fe, el pueblo dio vueltas alrededor de las murallas de Jericó durante siete días, y estas se derrumbaron. (…) ¿Y qué más dice? Porque me faltaría tiempo para hablarles de Gedeón, Barac, Sansón, Jefe y David, así como Samuel y los demás profetas. Por medio de la fe derrotaron reinos, hicieron justicia, obtuvieron promesas, cerraron la boca de leones, apagaron la fuerza del fuego, escaparon del filo de la espada, pasaron de estar débiles a ser fuertes, fueron poderosos en la guerra e hicieron huir a ejércitos invasores. (…) Así es, otros sufrieron la prueba de burlas y latigazos, e incluso más que eso, de cadenas y prisiones.

Hebreos 11:30, 32-34, 36

Vamos a ver como los ejemplos que acabamos de ver animaron a los hermanos del primer siglo y nos pueden animar ahora a nosotros. Vamos a ver la expresión de “los que comandaron al pueblo de camino a la ciudad prometida”, tuvieron que derrotar ciudades, como la ciudad de Jericó (Josué y Caleb) y es interesante que las instrucciones que recibieron fueron un tanto peculiares porque no lucharon la primera vez sino que dieron vueltas alrededor de la ciudad y las murallas cayeron solas. Aunque las pudieron ver como unas instrucciones un poco diferentes o peculiares, fueron obedientes. ¿Qué aprendemos de esto? Quizás en vuestra vida se puedan presentar problemas tan altos y fuertes como murallas, ¿qué los hará caer?¿vuestra habilidad, vuestras capacidades? No, vuestra lealtad y obediencia a las instrucciones de Jehová. Si sois obedientes a las instrucciones que Jehová da en su palabra y por medio de su organización terrestre, entonces los problemas, por muy altos que sean caerán por si mismo.

También nos recuerda el apóstol Pablo que hubieron hermanos que derrotaron Reinos, ¿qué aplicación podemos hacer? También podéis derrotar al Reino de este mundo, si sois leales, valientes como los personajes que hemos leído. Otra peculiaridad que el apóstol menciona, es que, hicieron justicia (quizás el más sobresaliente, Samuel). ¿Y cómo hizo justicia él? Dice la palabra De Dios que iba declarando la ley al pueblo. La aplicación para nosotros, si hoy os esforzáis por ser justo en vuestra conducta y comportamiento estaréis declarando las buenas nuevas, la ley de Jehová a las personas de vuestro territorio, estaréis siendo justos a los ojos de Jehová, y estaréis haciendo justicia, también, en este mundo. Os ayudará a seguir siendo valientes.

También se menciona que cerraron la boca de leones, pensaréis rápidamente en el profeta Daniel, quien fue puesto en el foso de los leones por permanecer fiel a Jehová. Su vida corría un profundo riesgo, pero Jehová vio la integridad de corazón de ese siervo suyo, envió a un ángel y cerró la boca de los leones, y no le pasó absolutamente nada. Esperamos que no tengáis que estar en un foso con leones, pero si tenéis un león que os perseguirá, dice la biblia, que será un león rugiente con ganas de devoraros. La aplicación es que si no abandonáis el servicio a Jehová por mucho que os cueste, si sois leales y obedientes a Jehová, podréis cerrar la boca a los que os persiguen.

Luego se habla de otros que apagaron fuegos, los amigos de Daniel. Que fueron arrojados a un horno ardiente y Jehová nuevamente fue al rescate de ellos, ni siquiera ninguna de las vestiduras de ellos olía a humo, no se les quemó ni un cabello. ¿Cuál es la aplicación para vosotros hoy día? A veces las pruebas de la vida puede ser como un fuego candente, pueden consumir y hacer mucho daño, sin embargo, este ejemplo de los tres hebreos, nos ayudan a que por muy fuerte que sea el fuego a nuestro alrededor en sentido metafórico, si seguimos siendo leales a Jehová, valientes, nada nos podrá detener.

Se habla también de unos que fueron débiles y se hicieron fuertes. Pensamos en el profeta Elías que, él pensaba que estaba solo sirviendo a Jehová, y entró en un estado emocional de mucho desánimo cayendo en una profunda depresión. Sin embargo, Dios nuevamente vio el pesar de ese profeta y le ayudó que recuperara su ánimo y fuera fuerte sirviéndole. A veces, nosotros podemos sentirnos cansada, desanimado, incluso estar en un estado depresivo, pero si nos apegamos a Jehová, si ponemos el corazón en la verdad, Él a su debido tiempo nos ayudará y nos hará fuertes.

Por último, se menciona a aquellos siervos que soportaron burlas y cadenas, y latigazos. Hay muchos de ellos, como Jeremías, encarcelado y azotado. ¿Puede ocurrir? Pues seguramente, el llevar las buenas noticias a las personas, hay quienes que no le gusta escucharlas, a veces les molesta las visitas a sus casas, puede ser que se mofen de nosotros. ¿Pero es importante? No, no es importante. Lo importante es que estamos sirviendo a Jehová, haciendo su voluntad.

Todos estos ejemplos que hemos considerado ayudaron mucho a los hermanos del primer siglo. Las congregaciones de Judea permanecieron firmes, valientes sirviendo a Jehová a pesar de la oposición que sufrían.

Estudiar, reflexionar, meditar en ejemplos bíblicos para que recobréis las fuerzas, el valor si en algunos momentos os encontréis débiles. Os ayudará a seguir manteniendo el rumbo como veleros que sois.

Hemos mencionado ejemplos del pasado, pero … ¿qué hay de hoy día? ¿Hay hermanos que nos pueden animar? Por supuesto, y podemos aprender mucho de sus ejemplos. Vamos a entrevistar a continuación a dos hermanos.

P: Hermano, ¿cómo se puso a prueba tu valor después de bautizarte?

R: Pues hermano, tuve en algunos momentos sentimientos encontrados que me ponían triste, se pusieron más intensos con la oposición por parte de mi familia. A ellos no le pareció bien que dejara un empleo que tenía para dedicarme a Jehová, ese empleo hacia que me perdiera muy de continuo las reuniones y la predicación, hasta mi propia hermana me llegó a decir que por su casa no volviera, que a mi esta religión me tenía lavado el cerebro, y que ahora, que iba hacer yo para mantener a mi familia y a mis hijos tan pequeños.

P: Circunstancias muy difíciles, ¿qué te ayudó a no detraerte y seguir mostrando valor?

R: Fueron muchas cosas, lo primero fue la oración a Jehová. Lo segundo, la asistencia a las reuniones y la ayuda tanto espiritual y material de un anciano de mi congregación, que me hizo ver lo importante que es confiar en Jehová. Esto hizo que mi fe se fortaleciera, que recobrara fuerzas para mantenerme convencido de que Jehová no me abandonaría, que él se haría cargo tanto de mi como de mi familia.

P: Gracias

P: En tu caso, hermana. ¿cómo se puso a prueba tu valor después de bautizarte?

R: En muchas ocasiones, pero … tuve un embarazo de alto riesgo, con las condiciones en el parto en que podía nacer la niña me trasladaron lejos de donde vivía y donde estaba mi familia a un hospital que estuviera preparado para esas condiciones. Efectivamente, la niña nació en delicadas condiciones luchando por su vida. Mientras mi niña luchaba por su vida y yo luchaba por sentimientos muy duros maternales hacia ella. Mi otro hijo, cayó enfermo de neumonía al que tuvieron que ingresar en el hospital donde vivimos. Yo me quería dividir y estar en los dos sitios a la vez, con mi hijo y mi hija, pero no era posible. Fue bastante duro.

P: Nos puedes explicar, ¿qué te ayudó a superar esos momentos?

R: En esta situación me aferré muchísimo a Jehová por medio de la oración. Oraba intensamente, le rogaba que por favor me ayudará porque no podía con esta situación. Oraba por mis hijos. Jehová me ayudaba a sobrepasar cada día. A parte de esto, no estuve sola, de hecho, cuando me trasladaron urgente al hospital que estaba en otra región a la mía, allí estaba los hermanos del comité de enlace apoyándome y transmitiendo mucha confianza. Por otro lado, experimenté el cariño y el amor de nuestra hermandad … no faltaron mensajes y muestras de apoyo y cariño. Cuando mi hijo ingresó por neumonía, nunca estuvo solo, siempre tuvo compañía y cariño. Gracias.

Gracias a vosotros también por vuestras experiencias.

Estas emotivas experiencias como las muchas que habrá en el auditorio nos ayuda a ver, queridos candidatos, que uno no está solo, de que pueden venir problemas, pruebas difíciles. Pero Jehová siempre está ahí, uno tiene que depender de Jehová … y el resultado ya se ha visto, el resultado es que la hermandad, Jehová responde a la oraciones, tiene multitud de herramientas para ayudarnos cuando lo necesitamos. ¿Qué hace falta? Seguir siendo valientes antes esas pruebas.

Busquemos las palabras de 1 Pedro 5:10.

Ahora bien, después de que hayan sufrido por un poco de tiempo, el Dios de toda bondad inmerecida, que los llamó a su gloria eterna en unión con Cristo, él mismo terminará el entrenamiento de ustedes. Él los hará firmes, él los hará fuertes, él los pondrá sobre una base sólida.

1 Pedro 5:10

¿Notáis? Jehová dice y sabe, que a veces, por un poco de tiempo, uno puede sufrir pruebas, dificultades, sufrimientos … pero van a ser temporales, y mientras pasen esos sufrimientos, el apóstol Pedro utiliza una expresión aquí, que dice: “terminará el entrenamiento”

¿A qué hace referencia esa expresión? Según un léxico griego, dice que es hacer que un ser humano llegue a ser adecuado para cumplir con su propósito, y para eso hay que ser, valiente. Hoy se lleva mucho lo del entrenador personal, pues Jehová se convierte en nuestro entrenador personal en esos momentos de dificultades. ¿Y qué va hacer? Pues lo que hace un entrenador personal, fijarse en nuestras capacidades, limitaciones y habilidades y lo que necesitamos para cumplir con su propósito. Y por lo tanto, primero animaros y motivaros para que os esforcéis al máximo y, segundo, mejorar y reforzar vuestras capacidades y habilidades para poder servirle de la mejor manera posible.

Jehová os ayudará en los momentos difíciles. Además, vamos a añadir tres razones sencillas y fundamentales.

1) Hoy estáis aquí sentados para bautizaros porque Jehová así lo quiere, dice Jesús: que nadie viene al Padre, si el Padre no quiere. Jehová os ha traído aquí cogidos de la mano (simbólicamente) y estáis aquí sentados para demostrarle su amistad, 2) como hemos dicho, Jehová se siente muy feliz, y esa felicidad quiere compartirla con vosotros y hará todo lo necesario para que sigáis sirviéndole y 3) tenemos que decir que le habéis costado mucho a Jehová, su propia hijo por rescate de la humanidad, ha sido un alto precio, y cuando a uno nos regalan algo muy caro o que tiene mucho valor, uno lo mima y lo protege, de igual forma Jehová hace con vosotros. Ese alto precio que ha pagado por cada uno de los que estáis aquí, él, en el mejor sentido, quiere protegeros. Jehová os dará las fuerzas necesarias para seguir sirviéndole.

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