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Jehová siempre cumple sus promesas

Sara e Isaac
https://youtu.be/UufowdIO3IA
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Tesoros de la Biblia, Semana del 24 de Febrero al 1 de Marzo

Jehová siempre cumple con sus promesas, todos sus siervos fieles sabemos eso y no dudamos en absoluto de nada de lo que se dice en su palabra la Biblia. Hemos visto el cumplimiento en el pasado de muchas profecías y de otras muchas que se cumplieron en nuestro presente y otras que están a punto de cumplirse muy brevemente.

El estudio de la Palabra De Dios nos ha permitido ver, por nosotros mismos, el gran poder y veracidad de todos los relatos y principios bíblicos. Sabemos, por encima de todo, que si ponemos fe en Jehová y sus mandamientos, viviremos una vida mucho más feliz que el del resto de personas que viven con costumbres mundanas, una vida eterna en un futuro cercano, veremos como se cumplen otras muchas profecías que están por llegar y muchas bendiciones que están por llegar en nuestras vidas.

Jehová recompensó la fe de Abrahán y Sara dándole un hijo en una edad en la que ya no podía. Recordemos que en el pasaje bíblico cuando Sara escuchó en la conversación con Abrahán que le daría descendencia por medio de su esposa, Sara. Ella ríe. No porque no tuviera fe o en forma de burla, al contrario, su profunda fe en las promesas de Jehová le permitieron darle a su hijo Isaac a Abrahán. Más bien, el gran poder De Dios le esbozó una sonrisa, una risa de asombro o incredulidad.

Jehová hizo realidad lo imposible biológicamente. Lo cual no es ningún impedimento para Él. Ya que es nuestro creador, nuestro diseñador perfecto, el mejor que nos conoce.

El momento llegó cuando Sara tenía 90 años de edad y Abrahán 100 años. Tal como Jehová había mandando, este hijo de Sara que no pudo tener antes sin la bendición De Dios lo llamaron Isaac. Sara estaría agotada pero tal era su jubilo que podemos leer en Génesis 21:6: “Y Sara dijo: “Dios me ha hecho reír, y todo el que siga esto reirá conmigo””. Fue un regalo divino que les trajo gran felicidad pero también grandes responsabilidades y dificultades como veremos.

Una de esas dificultades estuvo relacionada con Ismael y la esclava Agar, con la que Abrahán tuvo relaciones sexuales consentidas por Sara para que le diera descendencia ya que ella no podía. Sara, una vez tuvo a Isaac por bendición divina, tuvo un enorme problema y tuvo que tomar una gran decisión que molestó a Abrahán al ser padre también de Ismael pero fue necesaria.

No se debió a celos de Sara hacia su esclava y la posición de descendencia y herencia compartida entre Isaac e Ismael. Sino por los celos del propio Ismael hace el nuevo hijo que era la descendencia prometida de Abrahán.

Cuando Isaac cumple cinco años, comienzan a sucederse episodios de celos y odio por parte de Ismael. Quién comienza a burlarse de Isaac. Lo que hoy día llamaríamos bullying en las escuelas. Es más, Pablo, tiempo después, categorizó el comportamiento de Ismael como de persecución contra Isaac. Por lo que vemos, que Ismael no veía con buenos hijos a quién sería como su hermano, sino con envidia, con celos y con odio, suponiendo un verdadero peligro para la vida del pequeño Isaac, el cual con esa edad es muy vulnerable como cualquier otro bebé o niño pequeño a cualquier acción.

El miedo y temor de su madre, Sara, al bienestar y a la vida de su hijo, Isaac, le obliga a buscar una solución para preservar la vida de su hijo, que además, tenía una papel muy importante en el propósito que Jehová le había encomendado, ya que era la descendencia prometida de Abrahán.

Su decisión fue la petición a su esposo de la expulsión de Ismael y Agar de su casa. Como padre, tuvo que ser muy difícil, sigue siendo un hijo suyo, al que quería. Abrahán se sentía muy dolido, por la decisión que tomó su esposa y por la situación en la que lo dejaba Ismael y Agar, así que oró a Dios, quién le dijo en Génesis 21:12: “No te sientas mal por lo que Sara te está diciendo sobre el muchacho y tu esclava. Escúchala, porque por medio de Isaac vendrá lo que será llamado tu descendencia”. No solo Jehová le dijo eso, sino que también tuvo en cuenta a Ismael y le dijo que no se preocupara por él, en el versículo 13 leemos: “Pero del hijo de tu escalaba también haré que salga una nación, porque él es descendiente tuyo”.

Jehová le aconsejó que siguiera la decisión que había tomado su esposa, que Isaac le traería grandes bendiciones, pero también le aseguró que su otro hijo, el que a priori iba a desterrar de su casa, se encontraría bien y lo cuidaría, a Ismael y a Agar.

Abrahán obedeció, como siempre lo ha hecho, con una inmensa fe y respeto hacia Jehová y su esposa. Al igual que la fe de Sara en Dios. Fueron un matrimonio digno de ejemplo de fe, que debemos imitar en nuestras vidas. De esa forma, nosotros también demostraremos que confiamos plenamente en las promesas que Jehová nos ha hecho y que nos ayudará a soportar todos aquellas situaciones difíciles que se nos presenten y que nunca nos abandonará en situaciones que no podamos superar, sino que siempre estará ahí cuidando de nosotros y de su pueblo.

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