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Jacob y Labán hacen un pacto de paz

https://youtu.be/IFOaEDXExNU
Video ya disponible en nuestro canal oficial de YouTube

Tesoros de la Biblia – Semana del 13 al 19 de Abril de 2020

Como bien sabemos, la relación entre Labán y Jacob estuvo lleno de dificultades desde un inicio. Jacob pretendía a una de sus hijas, accedió y finalmente lo engañó entregándole a la hija mayor. Podríamos decir que este fue un inicio poco oportuno entra la familia de Labán y la futura familia de Jacob. Es por ello, que se llegó a un punto donde ambos, Jacob y Labán tuvieron que llegar a un pacto de paz para rebajar las tensiones entre sus familias.

Leamos la predisposición de este pacto en Génesis 31:44-46:

Vamos, hagamos un pacto tú y yo, y que esto sirva de testigo entre nosotros dos”. Así que Jacob tomó una piedra y la colocó como una columna. Luego Jacob les dijo a sus hermanos: “Recojan piedras”. Y ellos recogieron piedras y las amontonaron. Después comieron sobre ese montón de piedras.

Génesis 31:44-46
Estos símbolos de piedras se utilizaron en otras ocasiones, también como testigos silenciosos.

Este pacto, como otros muchos pactos que se hicieron en la época, debía contar con una serie de testigos o elementos que recordaran el pacto que se ha realizado, no quedando simplemente en unas palabras entre dos hombres que cualquiera y en cualquier momento podrían o se podría romper u olvidar.

El versículo 44, Jacob establece un elemento que sirve de testigo del pacto de paz que estaban realizando. Esta acumulación de piedras en forma de columna sería el testigo del pacto que pondría fin a las discrepancias entre ellos y sus familias. Junto a esta columna de piedras y para la formalización de pacto, Jacob mandó a sus hermanos a construir, también con piedra, una especie de mesa u otra figura similar que sirviera para usarla para comer la comida del pacto. Este lugar donde realizaron el pacto fue llamado Galeed (en hebreo). Aunque también se denominó como Atalaya.

Esto se debe a que las piedras y la columna de piedra a parte de servir como elemento recordatorio y testigo del pacto entre ambos, también serviría como prueba y testigo para todas aquellas personas que pasaron por aquel lugar y vieran este símbolo. Pero lo más importante, daba testimonio ante los ojos de Jehová del pacto que habían hecho Jacob y Labán para conservar La Paz entre sus familias.

Leamos Génesis 31:47-50:

Labán lo llamó Jegar-Sahadutá, pero Jacob lo llamó Galeed. Y Labán dijo: “Este montón de piedras es hoy testigo entre tú y yo”. Por eso fue llamado Galeed y también Atalaya, porque Labán dijo: “Que Jehová nos vigile a ti y a mí cuando no nos estemos viendo el uno al otro. Si maltratas a mis hijas o si te casas con otras mujeres además de ellas, aunque no haya ningún hombre con nosotros que lo vea, recuerda que Dios será testigo entre tú y yo”.

Génesis 31:47-50

Se prometieron mantener una paz duradera y sin remordimientos en las relaciones que entablarán y las acciones entre ellos y sus familiares. Cómo vamos a proceder a leer en Génesis 31:51-53:

Labán pasó a decirle a Jacob: “Aquí están el montón de piedras y la columna que he levantado como testigos entre tú y yo. Este montón de piedras y esta columna son testigos de que yo no pasaré más allá de este montón para hacerte daño y de que tú no pasarás más allá de este montón y de esta columna para hacerme daño. Que juzgue entre nosotros el Dios de Abrahán y el Dios de Nacor, es decir, el Dios del padre de ellos”. Y Jacob juró por el Dios a quien temía su padre Isaac.

Génesis 31:51-53

Nosotros, hoy día, no hacemos este tipo de pacto. No elegimos un cierto lugar y construimos una columna de piedras para reflejar que hacemos las paces con ciertas personas o con ciertos familiares o entre familias. ¿Es eso cierto del todo? Claro está que no construimos una figura de piedras, pero en sentido figurativo, si vamos construyendo una casa donde habite la paz, la solidaridad, el amor, entre otros muchos de sentimientos positivos. ¿Cuándo fue que hemos hecho este pacto?

Con nuestra dedicación y bautismo. En ese justo momento, el momento más feliz de un cristiano fiel. Ha prometido servir su vida, sus fuerzas y sus energías a Jehová. En ese justo momento que decidimos “abandonar definitivamente” el mundo y vestirnos de la nueva personalidad cristiana. Ese es el pacto que hemos hecho con Jehová, y delante de cientos de testigos que son nuestros queridos hermanos.

Esa nueva personalidad cristiana está compuesta por los valores y principios de la palabra De Dios la Biblia. Y la paz, el amor, el perdón y el cariño entre nosotros, nuestros hermanos y familias es fundamental y es una de los aspectos que Jehová valora mucho en nosotros. Nosotros hemos hecho ya ese pacto, hemos prometido servir a Jehová, hemos prometido -entre otras cosas- llevarnos bien con todos y que nunca haya peleas ni tensiones en nuestra mente ni corazón.

La imperfección estará siempre arraigada en nuestro interior, y en ciertos momentos puede que, sin quererlo, olvidemos el momento más feliz de nuestras vidas y pongamos nuestros sentimientos imperfectos delante de nosotros, de nuestra familia o de nuestros hermanos y sus familias; cegándonos sentimientos como el orgullo, la arrogancia u otros sentimientos no cristianos.

Hay tres cosas que podemos hacer:

  1. Hablar siempre de lo que se pasa por nuestra mente y por nuestro corazón, ser sinceros, entablar una buena comunicación y no guardar las cosas en nuestro interior, ya que se arraigará en nuestro ser como la imperfección humana.
  2. Una vez hablemos el tema con la persona en cuestión, debemos ceder y llegar a puntos comunes para que de verdad podamos perdonarnos sin reservas, no de palabra, sino humildemente de corazón y mente. Colosenses 3:13 dice “Sigan soportándose unos a otros y perdonándose con generosidad incluso si alguno tiene una razón para quejarse de otro. Jehová los perdonó con generosidad a ustedes, así que hagan ustedes igual.”
  3. Seamos pacientes, un problema o una situación tensa o un ambiente no positivo no se crea del día a la mañana, normalmente se llega a ese punto de hostilidad por una serie de cúmulos y aspectos que nunca se han hablado, se han guardado y en cierto momento, debido a una causa, acción o hecho detona ese sentimiento que se siente en ese momento más todos los que se han guardado. Es por ello, que aunque se decida correctamente hablar del asunto, puede no solucionarse sobre la marcha. Al igual que el problema no se ocasionó en un periodo breve de tiempo, el perdón sincero puede conllevar un periodo de confianza y sinceridad que hay que ir construyendo de nuevo y combatiendo ambas partes los sentimientos que hemos aprendido de este sistema de cosas actual desde que nacemos. Romanos 12:21: “No te dejes vencer por el mal, sino sigue venciendo el mal con el bien”.

Queridos hermanos, el amor del pueblo de Jehová siempre vencerá, y aunque -quizás- en cierto momento no lo veamos así, nuestra verdadera familia está en las congregaciones cristianas y en la hermandad mundial que nunca nos abandonará. Jehová siempre está con nosotros y utilizará a sus fieles cristianos como herramientas y utensilios muy valiosos para que nos ayudemos entre nosotros en momentos verdaderamente complicados.

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