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Huyamos de la idolatría – Tesoros 5 al 11 de Octubre

Jehová condena la idolatría y exige devoción única hacia Él, es el único con derecho a que le adoren, es nuestro Padre celestial y lo ha demostrado en innumerables ocasiones. Las obras que ha hecho por la humanidad son fehacientes de su gran poder, amor y misericordia. Nos dio la vida, y cuando nuestros primeros padres pecaron en contra de Él y perdieron tal privilegio eterno, nos dio a su querido hijo como rescate de toda la humanidad… por si esto fuera poco, protege a su pueblo día sí y día también, desde tiempos de la antigüedad hasta la actualidad y esto es algo que vemos reflejado en profecías que se han cumplido, en muchos ejemplos de fieles siervos del pasado o en las bendiciones que se nos produce todos los días.

¿Quién o qué ha hecho tanto por nosotros como Jehová para que alguna persona piense que se debe idolatrarlo o mostrarle un trato tan especial? Nadie.

Si buscamos la definición actual de idolatría, podemos ver dos acepciones, la primera: 1) práctica religiosa en la que se rinde culto a un ídolo y 2) amor y admiración excesivos que se sienten por una persona o por una cosa.

Los israelitas cayeron y pecaron en idolatría con esta primera acepción. Leamos Éxodo 32:1.:

Mientras tanto, el pueblo vio que Moisés tardaba mucho en bajar de la montaña. Así que todos se reunieron alrededor de Aarón y le dijeron: “¡Vamos! Haznos un dios que vaya delante de nosotros, porque no sabemos qué le pasó a este Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto”.

Éxodo 32:1

La mente humana es muy traicionera y podemos decir que para este caso actúa de dos formas: ante el miedo y ante el aburrimiento. ¿Por qué decimos esto? Los israelitas se movieron por miedo en múltiples ocasiones, es un sentimiento muy fuerte que provoca que nuestra mente empiece a darle vueltas a posibles situaciones ficticias que no se han producido pero que podría y pondría en riesgo nuestra integridad física en caso de que se produzca. Esto nos lleva a ser impacientes, precipitarnos, y a actuar por miedo y no por racionalidad.

Esto provocó que los israelitas pensarán que a Moisés le pasó algo, puede que haya fallecido por cualquier situación o que los había abandonado, ya que llevaba mucho tiempo fuera hablando con Dios. Sin Moisés, que era el intermediario entre Dios y el pueblo, ¿cómo podrían adorar a Jehová y tener su bendición y protección? Así que pensaron erróneamente en crear un becerro de oro en alabanza a Dios, al que presentarles ofrendas y adorar. Este miedo e impaciencia los impulsaron a pecar contra Jehová y muchos de ellos ni siquiera fueron conscientes de que lo que estaban haciendo estaba mal.

Este fue el principio de un camino de falsedad, en la que se fue creando múltiples imágenes y objetos de culto hacia dioses falsos.

Jehová había dado instrucciones concretas a los israelitas de cómo quería que le adoraran a Él, y nunca se mencionó que construyeran un objeto de culto. De hecho, Jehová estableció su tienda de adoración y un sacerdocio. Pero sin Moisés que estimulara al pueblo y sin una figura visible a la cuál recordar para adorar, empezaron a perder la fe y construyeron este becerro, una figura la cual veían y la empezaron a adorar, haciendo una supuesta fiesta a Jehová, arrollándose y haciendo sacrificios ante esta imagen.

Cuando Aarón vio esto, construyó un altar delante del becerro. Luego anunció: “Mañana celebraremos una fiesta en honor a Jehová”. Así que al día siguiente se levantaron temprano y se pusieron a presentar ofrendas quemadas y sacrificios de paz. Después, el pueblo se sentó a comer y beber, y luego se levantaron para divertirse.

Éxodo 32:5,6.

Decíamos que en muchos casos nuestra mente reacciona ante el miedo y el aburrimiento. El miedo ya lo hemos visto, frente al desamparo que sintieron los israelitas por la ausencia de Moisés y de una imagen visible para adorar “supuestamente” a Jehová construyeron suya propia que los protegiera y los amparara, ante posibles situaciones difíciles que promueven este miedo, como un ataque de un pueblo extranjero, aspecto que ya ocurrió y Moisés mediante el espíritu y poder De Dios los protegió.

Los israelitas sabían que la idolatría era un pecado grave y con una condena firme. Pero su mente traicionera vio con buenos ojos lo que habían construido, engañándose con que de esta forma estarían haciendo una buena adoración a Dios, ya que Moisés los había abandonado y algo tenían que hacer. Jehová estaba furioso.

Además, Jehová le dijo a Moisés: “He visto que este es un pueblo terco. Ahora déjame exterminarlos, porque estoy furioso con ellos, y haré de ti una nación grande”.

Éxodo 32:9,10

El segundo aspecto es que cuando nuestra mente no está centrada en lo verdaderamente importante (las riquezas espirituales) y le damos tiempo para la imaginación y el pensamiento incorrecto (“aburrimiento”) comienza de forma maliciosa a tomar acciones y decisiones que pueden ser incorrectas si no tenemos en cuenta la palabra de Dios, esto fue el comienzo de una adoración a múltiples imágenes y objetos de culto así como la creación de multitud de dioses falsos en los que incurrieron los israelitas.

Hoy día ocurre lo mismo, muchas personas adoran a imágenes falsas y diferentes vírgenes o accesorios religiosos que supuestamente protege contra un determinado mal. Esta forma de adoración falsa es detectable a simple vista. ¿Pero qué ocurre con la segunda acepción de esta palabra, idolatría? Si no tenemos la vista puesta en las riquezas espirituales nuestra mente se distraerá y se dejará llevar por la corriente y pensamiento de este sistema de cosas actual.

Pondremos en primer lugar otras cosas que nos pueden generar satisfacción emocional, o que pueden mejorar nuestra posición social o que nos hace sentir mejores con nosotros mismos. ¿De qué hablamos? Pongamos algunos ejemplos:

  1. ¿Llegamos tarde a las reuniones o con un cansancio excesivo porque trabajamos más horas de las debidas simplemente para ganar un dinero extra que nos ayude a vivir con mejores comodidad o caprichos?
  2. ¿Le damos más importancia a nuestro trabajo que a nuestra adoración a Dios? ¿Cómo podemos ver esto? Por ejemplo: cuando estamos predicando con nuestros hermanos en el ministerio (aspecto que esperamos volver pronto cuando se solucione esta situación del Covid-19) nos pasamos todo el tiempo hablándole a nuestro compañero o compañera de lo bueno que somos en nuestro trabajo, de todo lo que hemos hecho esta semana o de los grandes hitos que hemos conseguido? Claro, pasamos mucho tiempo juntos predicando, y no está mal hablar de trabajo de vez en cuando, pero… ¿sólo hablamos de trabajo, no somos capaces de sacar otro tema de conversación? si es así, estaríamos idolatrando a nuestro trabajo.
  3. Si somos jóvenes, ¿nos acostamos muy tarde jugando videojuegos y nos cuesta despertarnos al día siguiente para ir a predicar, incluso puede que apaguemos el despertador, sigamos durmiendo, y digamos: ya iré mañana o el próximo fin de semana? Estaríamos idolatrando a videojuegos creados por hombres imperfectos y con afán de hacerse ricos a costa de nuestro tiempo y “falso, irreal o insano (en muchas ocasiones)” disfrute. Tenemos que ser equilibrados.
  4. ¿Miramos el reloj para ver que nos falta para terminar nuestro ministerio ese día para ir a jugar? O, ¿cogemos el móvil mientras estamos predicando y aprovechamos los tiempos libres para jugar (en lo que un/una ama/o de casa nos abre la puerta, por ejemplo)? O, si vamos a desayunar con nuestros hermanos, ¿nos ponemos con algún juego en el móvil en lugar de ensancharnos y abrir con ellos? Todo estos son ejemplos y formas de idolatría a las nuevas tecnologías.
  5. Un último ejemplo que se nos muestra esta semana son las compras. ¿Puede que nuestra apariencia física sea más importante que nuestra apariencia y comportamiento espiritual? ¿Vamos a las reuniones y/o predicar o a reuniones sociales con nuestros hermanos o otros ratos de esparcimientos para divertirnos juntos y construir y fortalecer nuestra fe, o vamos para presumir? Vestir con modestia forma parte de la vida de todo cristiano y cristiana fiel a la palabra de Dios. Si pensamos más en nuestra imagen visual que en los sentimientos de nuestro corazón por Dios, estaremos idolatrando a la moda de este sistema de cosas.
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