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Una lección de humildad en la última Pascua

1. Durante la cena, ¿qué le dice Jesús a sus apóstoles para indicarles que se aproxima su muerte?

En Lucas 22:15 ya hace referencia al hecho de su muerte, cuando dice que estaba deseando comer con ellos, ya que después empezaría su sufrimiento. Su muerte queda claro con Lucas 22:17,18 cuando dice que no volvería a tomar este vino hasta que viniera el Reino de Dios. Estas fueron las palabras por la que los apóstoles debían ya tener claro que su muerte era inminente.

2. ¿Por qué sorprende que sea Jesús quien les lave los pies a los apóstoles?

Este acto les sorprende porque normalmente esto lo hacía el sirviente de la casa. En ese momento no estaba y fue Jesús, quién lo hizo, queriendo enseñarles una lección fundamental. A Jesús, lo llamaban Señor y Maestro, y sin embargo hizo lo que hizo, lo que sorprendió a los apóstoles.

3. Al lavarles los pies a los apóstoles, ¿qué lección enseña Jesús?

La lección que quería enseñar Jesús es que todos son iguales, tanto esclavos como amos. Nadie es mejor o superior a nadie, sino al contrario. Aquellos que están al frente del pueblo, de la congregación, tienen que ser los primeros que estén dispuestos a servir con humildad y sin parcialidad a su rebaño.

Comentarios adicionales a este capítulo para comentar en las reuniones:

1) Jesús, aún sabiendo lo que iba a ocurrir y aún que fuera perfecto, también tenía sentimientos y sentiría dolor. Sin embargo, esos momentos previos quería pasarlos con sus apóstoles, y no para cualquier cosa, sino para seguir enseñándoles. En este caso una lección muy valiosa. Jesús siempre estuvo dispuesto a enseñar y ayudar, más nosotros debemos hacer lo mismo.

2) Los apóstoles vieron la acción que estaba realizando Jesús. Sin embargo, ninguno de ellos se opuso completamente y se ofrecieron a lavar los pies a los demás. Quizás porque la relación entre ellos en ese momento no era muy buena. No podemos dejar que celos o rivalidad se oponga entre nuestros hermanos en la congregación, debemos ser siempre humildes y no competir con nadie.

3) La respuesta que da Jesús recogida en el pasaje de Juan 13:8-10 tuvo que sorprender y causar reflexión entre los apóstoles cuando dice que no todos están limpios. ¿Nos podemos imaginar esa situación? No solo respecto a los sentimientos de los apóstoles, sino de Jesús. Nuestro amor por él hace que recordar esta escena nos duela. Nosotros nunca queremos fallarle, ni a él ni a Jehová.

4) Todos somos personas imperfectas, eso significa que cometemos errores y no tenemos la verdad absoluta, nadie. Por lo que, nunca podemos tener toda la razón sobre algún tema. Si pensamos que sí, nos llevará a afirmar cosas que no son verdad y quizás a mostrar cierta superioridad sobre otros hermanos que dicen lo contrario. Pero como dijo Jesús, nadie es más que nadie, y es por ello, que por muchas responsabilidades que podamos tener en la congregación, la principal responsabilidad es la humildad.

5) Los que llevan la delantera en la congregación, su objetivo es mantener al pueblo De Dios en la Tierra unido y en paz, con las enseñanzas de la Biblia. Deben estar dispuestos a servir con humildad y sin parcialidad, y en ningún caso intentar que el resto de los hermanos les sigan o hagan caso a sus enseñanzas personales no fundamentadas en principios bíblicos. Los hermanos con privilegios somos los primeros que tenemos que poner el ejemplo

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