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¿Está luchando usted por la bendición de Jehová?

https://youtu.be/UCFWBr39EJo
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Tesoros de la Biblia – Semana del 20 al 26 de Abril de 2020

Jehová nos quiere, a cada uno de nosotros. Y quiero, por encima de todo que tengamos su bendición. ¿Estamos haciendo todo lo posible para ganarnos la aprobación y bendición de Dios? Vivimos en tiempos muy difíciles y cada vez lo serán más. Es por ello, que ahora más que nunca debemos de luchar por el Reino De Dios, no podemos desfallecer, debemos hacer frente a todas las pruebas que se nos presentan y resolverlas como Dios quiere. Vivamos en todo momento, incluso en aquellos detalles más pequeños o que pensemos que no son significativos según los principios bíblicos.

Sigamos siendo un ejemplo de cristianos del pueblo De Dios, tanto con nuestra familia, nuestros hermanos como en la obra de buscar discípulos, la cual es ahora más importante si cabe.

Luchemos por ser limpios en el servicio a Dios. Disponemos de muchos ejemplos del pasado que fueron leales y fieles que lucharon por la bendición de Jehová. Uno de ellos, fue Jacob.

Leamos Génesis 32:24. Dice:

Finalmente, cuando Jacob se quedó solo, un hombre se puso a luchar con él hasta el amanecer.

Génesis 32:24

En esta ocasión Jacob luchó contra un ángel materializado de Dios, y lo hizo de forma constante y sin parar. De hecho, en Génesis 32:26 en adelante, cuando Jacob ya estaba herido debido a que el ángel al ver la insistencia y perseverancia de Jacob le tocó la cavidad de la cadera de forma que se la dislocó quedando cojo para que así terminara la lucha y que fuera un recordatorio de ésta y de que prevaleció, Jacob continuó hasta que ya estaba por amanecer. Llegados a este punto, fue el ángel quién dijo que lo soltara que ya estaba amaneciendo, pero, si fuera por Jacob, malherido, seguiría luchando todo lo necesario para obtener la bendición de Dios, sin importar cuán pocas energías y fuerzas tuviera.

Tal fue así que podemos leer en Génesis 32:28 cuando el ángel le preguntó cómo se llamaba. Allí leemos: “Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con hombres, y por fin has vencido”. Jacob obtuvo la bendición que buscaba porque nunca se dio por vencido, por muy difíciles que fueran las expectativas o las situaciones. Aunque estuviese malherido, o aunque su edad fuera un obstáculo, ya que este acontecimiento transcurrió cuando ya tenía una edad avanzada para aquel tiempo, de 97 años.

Leamos Génesis 32:25,26:

Cuando ese hombre vio que no lograba vencer a Jacob, entonces le tocó la cavidad de la cadera. Así que a Jacob se le dislocó la cadera mientras luchaba con él. Después, él dijo: “Suéltame, porque ya está amaneciendo”. Pero Jacob le respondió: “No te voy a soltar hasta que me bendigas”.

Génesis 32:25,26

Jacob fue bendecido por su perseverancia. Al igual que Jacob luchó con un ángel mucho más poderoso e invencible para Él, fue bendecido al ver Dios la constancia y la dedicación plena y exclusiva de Jacob en obtener dicha bendición.

Las situaciones a las que nos enfrentamos hoy día pueden ser muy difíciles hasta el punto de muchas de ellas ser invencibles o insuperables. Por ejemplo, la obra de buscar nuevos discípulos no es nada fácil. Las persona, por lo general, cuentan con una personalidad propia irrefutable sobre sus creencias y puede ser muy difícil o casi imposible que vean las bendiciones bíblicas y se adapten a un estilo de vida cristiano. Este resultado negativo que podemos obtener en el ministerio debido a este hecho, un hecho que depende de las decisiones de otros, de estas personas, donde nosotros, por muy buenos maestros que seamos, no podemos cambiar.

Podríamos decir, pues, que los frutos de nuestro trabajo en el ministerio son negativos y eso que nos lleve a bajar los brazos o rendirnos por momentos. Recordemos a Jacob. Puede que no logremos los resultados que nos gustaría lograr, puede que no ganemos, pero sí seremos perseverantes, esta es una cualidad que Jehová ve y valora mucho, si lo somos, de seguro nos bendecirá, a nosotros y a nuestro ministerio.

Otras formas de demostrar este espíritu de perseverancia es preparándonos bien para las reuniones dando lo máximo que podamos de nosotros mismos, la regularidad del ministerio como hemos dicho, y esforzándonos profundamente por ayudar a nuestros queridos hermanos en todo lo que necesiten y siempre que sea posible.

Pidamos a Jehová que nos ayude constantemente a afrontar todas las situaciones que se nos presentan en el día a día, si así lo hacemos, bendecirá nuestros esfuerzos, nuestra perseverancia.

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