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El Rey entra en Jerusalén montado en un burrito (Capítulo 102)

Semana del 3 al 9 de Febrero de 2020

Al día siguiente, el domingo 9 de nisán, Jesús y sus discípulos salen de Betania y se dirigen a Jerusalén. Cuando llegan a Betfagué, en el monte de los Olivos, Jesús les encarga algo a dos de sus discípulos.

Les dice: “Vayan a la aldea que ven allí. Apenas lleguen, encontrarán una burra atada y un burrito con ella. Desátenlos y tráiganmelos. Si alguien les dice algo, contesten: ‘El Señor los necesita’. Enseguida dejará que se los lleven” (Mateo 21:2, 3).

En ese momento, los discípulos no se dan cuenta de que estas instrucciones de Jesús están relacionadas con una profecía bíblica. Sin embargo, tiempo después comprenden que así se cumplen las palabras de Zacarías. Él predijo que el Rey prometido por Dios llegaría a Jerusalén de manera “humilde” y “montado en un burro, en un burrito, la cría de una burra” (Zacarías 9:9).

Cuando los discípulos entran en Betfagué y desatan a la burra y al burrito, algunos de los que están por allí les preguntan: “¿Qué están haciendo desatando al burrito?” (Marcos 11:5). Pero, cuando se enteran de que los animales son para el Señor, les dan permiso para que se los lleven. Los discípulos ponen sus mantos encima de los dos animales, y Jesús se monta en el burrito.

A medida que Jesús se acerca a Jerusalén, cada vez se encuentra con más gente. Muchos ponen sobre el camino sus mantos, y otros, ramas de los árboles o “de los campos”. La multitud grita: “¡Salva, rogamos! ¡Bendito el que viene en el nombre de Jehová! ¡Bendito el Reino que viene, el Reino de nuestro padre David!” (Marcos 11:8-10). Al oír estas palabras, los fariseos que están entre ellos se enojan y le dicen a Jesús: “Maestro, reprende a tus discípulos”. Él les responde: “Les digo que, si ellos se quedaran callados, las piedras gritarían” (Lucas 19:39, 40).

Al ver Jerusalén, Jesús empieza a llorar y dice: “Si tú, tú misma, hubieras percibido en este día las cosas que tienen que ver con la paz… Pero ya han sido escondidas de tus ojos”. Jerusalén tendrá que sufrir las consecuencias de haber desobedecido a propósito. Jesús predice: “Tus enemigos levantarán a tu alrededor un cerco de estacas puntiagudas; te rodearán y te asediarán por todos lados. A ti y a tus habitantes los derribarán al suelo, y no dejarán en ti piedra sobre piedra” (Lucas 19:42-44). Esta profecía de Jesús se cumple cuando Jerusalén es destruida en el año 70.

Cuando Jesús entra en Jerusalén, la ciudad entera se alborota, y la gente pregunta: “¿Quién es este?”. Las multitudes responden: “¡Es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea!” (Mateo 21:10, 11). Las personas que vieron a Jesús resucitar a Lázaro les cuentan a otros el milagro que realizó. Pero los fariseos se lamentan porque no están consiguiendo nada en absoluto. De hecho, se dicen unos a otros: “¡Miren cómo todo el mundo se ha ido detrás de él!” (Juan 12:18, 19).

Tal como hace siempre que está en Jerusalén, Jesús va al templo a enseñar. Allí cura a los ciegos y a los cojos. Los sacerdotes principales y los escribas se ponen furiosos cuando ven lo que hace y cuando oyen a los niños gritando en el templo: “¡Salva, rogamos, al Hijo de David!”. Así que le preguntan a Jesús: “¿Oyes lo que están diciendo?”. Y él les contesta: “¿Es que ustedes nunca leyeron esto: ‘Hiciste que de la boca de los pequeños y de los niños de pecho saliera alabanza’?” (Mateo 21:15, 16).Jesús le echa un vistazo a lo que sucede en el templo. Pero, como ya es tarde, se va con los apóstoles. Antes de que empiece el 10 de nisán, regresa a Betania, donde pasa la noche del domingo.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

¿Cuándo y de qué manera entra Jesús en Jerusalén como Rey?

Jesús y sus discípulos se dirigen hacia Jerusalén el domingo 9 de Nisán entrando de una forma humilde cumpliendo con la profecía de Zacarías, subido en un burrito que obtuvieron en una aldea en Beftagué.

¿Cómo se siente Jesús al ver Jerusalén? ¿Qué profetiza sobre ella?

Jesús siente una profunda tristeza, tal es, que dice que empieza a llorar. ¿Nos lo imaginamos? Luego profetiza que al no encontrar la paz, sino la continua violencia y maldad, y es por ello, que será destruida y reducida a ruinas.

¿Qué sucede cuando Jesús va al templo?

Ocurre que los sacerdotes principales y los escribas se ponen furiosos por la envidia y odio que siente hacia Jesús. Que fue al templo -como de costumbre- a enseñar y curar a ciegos y cojos. Las personas le siguen y los niños lo alaban, lo que no gusta nada a estos sacerdotes y escribas.

COMENTARIOS ADICIONALES SOBRE EL ESTUDIO Y PASAJES BÍBLICOS

(1) Cuando Jesús mandó a los discípulos a la aldea en busca de los burritos, ellos no entendían para qué quería que hicieran eso. Fue después cuando se dieron cuenta del cumplimiento de una profecía. Igualmente, muchas veces, nosotros, quizás no entendemos alguna situación en un momento determinado, pero nuestra fe y obediencia a Dios hará que actuemos conforme como él quiere y veremos reflejadas sus bendiciones posteriormente.

(2) El Hijo de Dios, un ser humano perfecto fue humilde. Entró a la ciudad en un burrito, sin darse aires de grandeza. Las personas hoy día se creen superiores a los demás. El único humano que ha pisado la tierra con derecho a sentirse superiores a los demás, no lo hizo, sino que fue humilde en todo momento. Nosotros debemos seguir su ejemplo de humildad, con nuestros hermanos y con el resto de personas.

(3) Los fariseos se enojan con los discípulos de Jesús y le piden a él que los reprendan por alabarlo. De igual forma, el sistema actual de cosas nos perseguirá como está haciendo con muchos hermanos en países donde la obra está proscrita. Pero seguimos firmemente alabando a Jehová y su Hijo, a su Reino y a su Palabra, sin importar lo mucho que se enojen los dirigentes políticos actuales ni las medidas que tomen contra nosotros. porque sabemos y confiamos en las promesas de nuestro Dios.

(4) Mateo 21:15 refleja el celo y la envidia de los sacerdotes y escribas hacia las maravillas que hacia Jesús y cómo él atraía por su humildad y amor a las personas. Los testigos de Jehová somos personas felices, amorosas y dadores alegres con todas las personas. Toda esta felicidad que esbozamos puede ser motivo de envidia por parte de personas malas que intentarán hacernos daño.

(5) Al igual que Jerusalén fue destruida. Este sistema inicuo actual también será destruido por toda la maldad que existe en él. Vivimos tranquilos y felices porque conocemos la promesa que tiene Jehová con nosotros, pero no solo con nosotros, sino con toda persona con corazón dispuesto a escucharle y seguir sus normas divinas, es por ello que no podemos desfallecer en la búsqueda de la salvación de estas personas.

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