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El Juez de toda la tierra destruye Sodoma y Gomorra

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Todos sabemos las consecuencias que tuvo el pecado de nuestros primeros padres. La tierra entera se llenó de humanos imperfectos dominados por deseos malvados que actuaban continuamente en favor de sus propios intereses y deseos sin importar los demás. Es más, apartaban a quién hiciera falta para complacer sus deseos terrenales. La tierra se llenó de violencia, de inmundicia. Tanto fue así que Jehová trajo un diluvio que acabó con casi toda vida viviente.

Prometió que no volvería a acabar con la vida de la forma que ocurrió con Moisés. Ya que él y su familia fueron personas justas que se salvaron por vivir en rectitud con la Palabra De Dios. La maldad domina el mundo, pero siempre habrán unos pocos merecedores. Jehová, a partir de ese diluvio, juzgaría y destruiría la maldad de ciertas personas o, en este caso, de ciertas ciudades enteras.

Sodoma y Gomorra fueron ciudades donde la maldad se respiraba en el aire, un ambiente impuro donde la inmoralidad sexual era su forma de vida. Se llevaron a cabo prácticas deplorables y contrarias a todo lo que se había visto antes.

Jehová sabía lo que estaba ocurriendo. De hecho, tiempo después envió a una serie de hombres -enviados- para confirmar los gritos y las quejas de los ciudadanos de esa ciudad por las malas prácticas, la corrupción, la suciedad en la que vivían.

Si es cierto que Jehová podía haber puesto final a esa situación mucho antes de que ocurrieran muchas de esas sucias prácticas. Pero como bien sabemos, Dios es justo y siempre nos ha otorgado libre albedrío. Quizás, personas que vivían en esa ciudad podían darse cuenta, realmente de lo que estaban haciendo, y arrepentirse profundamente; pero eso no ocurrió.

No había nadie justo de la fe De Dios en esas ciudades a excepción de Lot y parte de su familia. Él lo sabía, y aún así, hizo caso a las preocupaciones de Abrahán, prometiendo que si encontraba a 10, 25, 50 hombres justos les salvaría la vida, y así fue. Tal como dice Abrahán en Génesis 18:25, Jehová nunca, sería incapaz de matar al justo con el malvado.

Abrahán estaba seguro de la justicia de Jehová, al igual que todos los cristianos fieles sabemos que es un Dios de justicia y que hará lo oportuno en el tiempo señalado para con todos. Son nuestras las palabras de Deuteronomio 32:3, donde dice que “Él es la Roca, todo lo que hace es perfecto, porque todos sus caminos son justos (…) nunca comete injusticias”. Sabemos que si seguimos sus sendas de rectitud, sus caminos escritos por medio de principios bíblicos en su palabra la Biblia, siempre será justo con nosotros y nuestras acciones.

Puede que no siempre actuemos de forma justa, somos humanos imperfectos y es por ello que todos los días oramos a Jehová pidiendo un perdón por nuestras faltas y pecados. Y quizás, muchas de ellas las hemos repetido un día si o otro también sin quererlo. Pero somos conscientes de ello y nos esforzamos por mejorar y ser cada día mejores personas con nuestra familia y nuestros hermanos. Jehová es paciente, tardo para la cólera. Él nos perdona constantemente porque nos quiere, y quiere que seamos personas justas a sus ojos para cuando traiga el final de este sistema de cosas actual.

Abrahán le rebatió lo que Jehová tenía pensado hacer, y muchas veces. A él le preocupaba que Dios hiciera algo que no fuera justo, y se lo repitió muchas veces. ¿Cuál fue la reacción de Jehová? Lo escuchó, y le aseguró que no haría nada que lo defraudaría. Jehová escucha nuestras plegarias, pacientemente, nos perdona y quiere que no le defraudemos, porque el fin esta cerca; y queremos ser muchos hombres y mujeres justos, más de los 50 que dijo Abrahán, de hecho, el pueblo De Dios en la Tierra es muy numeroso, y no para de crecer mientras esperamos el fin de la maldad.

Al igual que Sodoma y Gomorra, ciudades muy parecidas a las actuales de nuestra sociedad, que están dominadas por la maldad y la ejecución constante de actos sucios, violentos y muerte, llegará a su fin. Jehová no tolera indefinidamente a los inicuos. El fin de de esta sociedad está muy cerca, el juicio final acabará con todas las personas malvadas de este sistema. Estamos seguros de ello, y por tanto, todos los Testigos estamos volcados en la obra de las buenas nuevas y noticias, predicando como dice Mateo a todas las naciones, en todos lugares y territorios distantes y lejanos, buscando a los últimos merecedores de salvación.

Ya que el resto de la humanidad, que ha estado continuamente atacando a nuestros queridos hermanos, y faltando, sobre todo, al nombre de Jehová y su sublime personalidad limpia, serán destruidos igual que los habitantes de Sodoma y Gomorra.

Los cuáles, como dice Lucas 17:20-30: “También sucederá como en los días de Lot: la gente comía, bebía, compraba, vendía, plantaba, construía… Pero el día en que Lot salió de Sodoma llovió del cielo fuego y azufre y acabó con todos. Así también será en el día en que el Hijo del Hombre sea revelado”. Por ello, no queremos dormirnos o dejarnos llevar por la corriente de naturalidad de este mundo, somos contrarios a muchas prácticas que llevan a cabo y queremos demostrarles que para nosotros, lo más importante, es hacer la voluntad de nuestro Dios Jehová, de esa forma seremos justos.

Juan 12: 25. “El que ama su vida la perderá, pero el que odia su vida en este mundo la conservará para la vida eterna”.

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