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Dos historias sobre viñas – Capítulo 106

https://youtu.be/Qh_HvA7lVLo
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Semana del 2 al 8 de Marzo de 2020

La historia de un hombre que tenía dos hijos

La historia de los agricultores de una viña

En el templo, Jesús acaba de dejar sin palabras a los sacerdotes principales y a los ancianos del pueblo, quienes habían cuestionado la autoridad con la que hace las cosas. Ahora, les cuenta una historia que deja al descubierto la clase de gente que son.

Jesús empieza diciendo: “Un hombre que tenía dos hijos se acercó al primero y le dijo: ‘Hijo, vete a trabajar hoy en la viña’. El hijo le respondió: ‘No quiero ir’. Pero después se arrepintió y fue. Luego el hombre se acercó al otro hijo y le pidió lo mismo. Y este le respondió: ‘Sí, señor, yo voy’. Pero después no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?” (Mateo 21:28-31). La respuesta es obvia: el que finalmente la hizo fue el primer hijo.

Entonces Jesús les dice a sus adversarios: “Les aseguro que los cobradores de impuestos y las prostitutas van delante de ustedes al Reino de Dios”. Hay cobradores de impuestos y prostitutas que al principio no servían a Dios. Sin embargo, como el primer hijo, luego se arrepintieron, y ahora sí le sirven. Por el contrario, los líderes religiosos son como el segundo hijo: afirman servir a Dios, pero no lo hacen en realidad. Jesús menciona: “Juan [el Bautista] vino y les mostró el buen camino, pero ustedes no le creyeron. En cambio, los cobradores de impuestos y las prostitutas sí le creyeron. Y ustedes vieron esto, pero ni siquiera así se arrepintieron y creyeron en él” (Mateo 21:31, 32).

Después de esa historia, Jesús les cuenta otra. Esta vez, muestra que el problema de los líderes religiosos va más allá de haber descuidado su servicio a Dios. La realidad es que son malvados. Les dice: “Un hombre plantó una viña y la rodeó con una cerca. Además, excavó un lagar y construyó una torre. Luego les alquiló la viña a unos agricultores y viajó al extranjero. A su debido tiempo, envió un esclavo a los agricultores para recibir de ellos su parte de los frutos de la viña. Pero ellos lo agarraron, le dieron una paliza y lo mandaron de vuelta con las manos vacías. Y el dueño les envió otro esclavo, y a este lo golpearon en la cabeza y lo humillaron. Luego envió otro, y lo mataron. Y envió muchos más; a algunos les dieron una paliza y a otros los mataron” (Marcos 12:1-5).

¿Entenderán la historia los que están escuchando a Jesús? Bueno, tal vez se les vengan a la mente las palabras de censura de Isaías: “La viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel; los hombres de Judá son la plantación que él amaba. Él esperaba justicia, pero resultó que hubo injusticia” (Isaías 5:7). La historia de Jesús es parecida. El dueño de la viña es Jehová, y la viña es la nación de Israel, que está protegida por “una cerca”, la Ley de Dios. Jehová mandó a sus profetas para enseñar al pueblo y ayudarlo a producir buen fruto.

Sin embargo, los agricultores maltrataron y asesinaron a los esclavos que les habían enviado. Jesús explica: “[Al dueño de la viña] todavía le quedaba alguien más: un hijo amado. Así que en último lugar lo envió a él, porque decía: ‘Respetarán a mi hijo’. Pero los agricultores se dijeron unos a otros: ‘Este es el heredero. Vamos, matémoslo; así la herencia será nuestra’”. De modo que lo agarraron y lo mataron (Marcos 12:6-8).

Entonces, Jesús les pregunta: “¿Qué hará el dueño de la viña?” (Marcos 12:9). Y los líderes religiosos responden: “Por ser tan malos, acabará por completo con ellos y les alquilará la viña a otros agricultores, quienes le darán los frutos a su debido tiempo” (Mateo 21:41).

Sin darse cuenta, acaban de sentenciarse a sí mismos, ya que ellos se cuentan entre “los agricultores” de “la viña” de Jehová, la nación de Israel. Jehová tiene el derecho de esperar que estos agricultores produzcan fruto, lo que incluye que pongan su fe en su Hijo, el Mesías. Jesús mira directamente a los líderes religiosos y les pregunta: “¿Es que nunca leyeron este pasaje de las Escrituras: ‘La piedra que los constructores rechazaron, esa ha llegado a ser la principal piedra angular’? ¿Y no leyeron: ‘Esta ha venido de Jehová y para nosotros es maravillosa’?” (Marcos 12:10, 11). A continuación, deja claro lo que quiere decir: “Por eso les digo que el Reino de Dios se les quitará a ustedes y se le dará a una nación que produzca los frutos esperados” (Mateo 21:43).

Los escribas y los sacerdotes principales se dan cuenta de que Jesús les ha contado esta historia “pensando en ellos” (Lucas 20:19). Sus ganas de matar a Jesús, “el heredero” legítimo, son más intensas que nunca. Pero temen a la gente, que considera a Jesús un profeta, así que no intentan matarlo en ese momento.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

¿A quiénes representan los dos hijos de la historia que cuenta Jesús?

1) Jesús utiliza esta historia para diferenciar a dos grupos. El primer hijo representaría a los cobradores de impuestos y prostitutas. Y el segundo hijo a los lideres religiosos. Aunque el primero no quería hacer lo que le dijo su padre, terminan arrepintiéndose y haciéndolo. Mientras que el segundo, dice que si lo hará pero al final no lo hace ni se arrepiente de ello.

2) Los líderes religiosos dicen de seguir a Dios, de servirle … pero en realidad no lo hacen. No creen a Juan el Bautista y de hecho, quieren y persiguen al Hijo De Dios hasta finalmente acabar con Él. Mientras que los cobradores de impuestos y prostitutas que no sirven a Dios, si creen a Juan el Bautista.

3) Jesús pone esta comparación ya que este grupo de cobradores de impuestos y prostitutas, que a priori, están en contra de Dios en el sentido que no hacen su voluntad, son los que se arrepienten de sus acciones y terminan sirviendo a Dios. Mientras que el grupo de religiosos son un grupo de falsos y mentirosos que solo sirven a Dios de palabra, pero no de hechos.

4) Jesús termina diciendo, que aunque los religiosos vieron a Juan el Bautista y como hasta los cobradores de impuestos y prostitutas creyeron, ellos no lo hicieron ni se arrepintieron de ello. Es por lo que, este primer grupo, este primer hijo va por delante del segundo hijo, egoísta y sin capacidad de arrepentimiento por lo que está haciendo mal.

En la segunda historia de Jesús, ¿a quiénes representan “el dueño de la viña”, “la viña”, “los agricultores”, los “esclavos” y “el heredero”?

El dueño de la viña es Jehová, la viña es la nación de Israel, los agricultores serían los líderes religiosos que maltrataron a los esclavos: los profetas enviados por Jehová para enseñar al pueblo y ayudarlo a producir buen fruto, aunque el maltrato y asesinato incluso, fue más allá al querer matar al mismo heredero de la viña, el mismo Hijo de Jehová, Jesús.

¿Qué futuro les espera a “los agricultores”?

El futuro que les espera a estos agricultores, es el que ellos mismos predicen. Es decir, no serán merecedores del Reino de Dios, se les expulsará terminando con ellos y siendo merecedores de la vida eterna aquellas personas que ponen fe en Jehová proveyendo así, verdaderos frutos.

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