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Discurso – ¿Por qué deben los cristianos ser celosos de Dios?

Los efectos de los celos son devastadores, hemos estudiado en profundidad éstos con la situación de los hijos de Jacob con su hermano José. El amor especial que sentía sobre el hijo que había tenido en su vejez ocasionó grandes problemas en el seno familiar, hasta el punto que que invadió los corazones de los hermanos de José de tal forma que, cuando tuvieron una oportunidad, pensaron en matarlo. Es impresionante lo que puede provocar los celos, la envidia y en consecuencia, la ira acumulada.

Los hermanos de José eran imperfectos, por eso cultivaron estos tipos de sentimientos tan negativos y potencialmente perjudiciales para ellos, para su familia y para la relación con Jehová. Nosotros somos personas imperfectas iguales, y podemos llevarnos por estos mismos sentimientos, quizás no hasta el punto de querer matar a alguien, pero si hasta el punto necesario que nos lleve a cometer un pecado grave contra nuestro Padre y nuestra congregación cristiana.

Debemos alejarnos de todo comportamiento relacionado con estos sentimientos. Y una forma de hacerlo, es siendo celosos, pero en el buen sentido, en el mejor de los sentidos. El celo piadoso. El celo que nos lleve a sentir lo que dice juan 2:17: “Sus discípulos recordaron que está escrito: “La devoción que siento por tu casa arderá en mi interior””.

La palabra piadosa significa que inspira, implica o denota devoción. Por tanto, si somos celosos en nuestro ministerio y relación con Jehová obtendremos grandes bendiciones, nuestra relación con Él y nuestra comunicación en oración será mucho más abierta y estrecha. Y lo más importante, estaremos haciendo su voluntad, por lo que, nuestro Padre se sentirá especialmente contento y alegre. Nosotros estaremos ocupados en la obra que es vida, no solo porque nos sentimos íntegros y eso nos acerca la gran promesa de vida eterna, sino que también nos protege en esta vida material. Al ser celosos en nuestro servicio a Dios, estaremos huyendo de un servicio a este mundo, estaremos rechazado las prácticas y costumbre de este mundo que lleva a acciones y sentimientos tan nocivos como la envidia o los celos por la vida material, por tener más posesiones, más dinero o más poder.

El celo piadoso no solo hará que nos acerquemos a nuestro Padre Jehová y que nuestra relación sea mucho más estrecha siendo un verdadero amigo íntimo. Sino que nos estará protegiendo a nosotros mismos, nos estaremos vistiendo de la armadura que nos proporciona la Biblia. Una armadura completa, un caparazón macizo que no permitirá que lo traspase ningún sentimiento inicuo a nuestro corazón ni ni ninguna idea sucia a nuestra mente.

Pero es que además, estaremos edificando, fortaleciendo y protegiendo a muchos de nuestros hermanos y personas queridas cercanas, por medio de nuestro fiel y limpio ejemplo. El celo piadoso hará que nos vistamos de la nueva personalidad cristiana a tal punto que todas nuestras acciones, palabras, sentimientos y comportamiento sea cristiano, limpio, respetuoso, amoroso y cariñoso, sin un vislumbre de maldad.

Eso hará que nuestros hermanos quieran imitar nuestro ejemplo, quieran compartir tiempo con nosotros y los estaremos protegiendo, ya que seremos un gran compañía, una compañía de verdad, no una mala compañía como dice 1 Corintios 15:33. Todo lo que hagamos con ellos, será fortalecedor, y con hermanos más fortalecedores, más fuerte, poderosa y unidad será la congregación. Por lo que, el celo piadoso es una gran cualidad que si cultivos, que si todos cultivamos, haremos que Jehová se sienta muy orgulloso, lograremos una congregación limpia, vestiremos al salón del Reino de un escudo protector como el que tenemos cada uno de nosotros. Un pueblo unido, incorruptible, una gran familia que vive en paz y felicidad ajena a este sistema de cosas hasta que llegue el tiempo señalado, un tiempo señalado para el que estaremos aún más preparados y unidos.

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