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Dios puso a prueba a Abrahán

https://youtu.be/EoOdjC3a2DQ
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Abrahán era un hombre de fe inquebrantable. Sin embargo, Jehová lo somete a una gran prueba. Esa prueba era sacrificar a su único hijo con Sara, al que tanto tuvieron que esperar y que recibieron bajo bendición del propio Jehová.

No obstante, ahora Dios le pide que vayan a la tierra de Moria, y que le presente a su único hijo al que tanto ama como sacrificio en alabanza a Él.

No podemos imaginarnos los sentimientos de Abrahán ante esa situación. Jehová mismo sabía lo que le estaba pidiendo, lo difícil que es y sería para él. Dios sabía lo mucho que lo amaba, se refirió hacia Isaac como el único hijo al que tanto amas, y esta solicitud, que leemos en Génesis 22:1,2 se la pide a Abrahán: “por favor”; consciente de lo mucho que representaba para él esta difícil situación.

Abrahán sintió un profundo dolor y gran penar al imaginarse la muerte de su hijo, que el mismo llevaría a cabo, aunque confiase plenamente en Jehová y creyera en el inmenso poder de nuestro Dios y en la Resurrección, siguió siendo muy difícil y aún así, no se negó ni se mostró contrariado, sino que obedeció al mandato de Jehová.

Los mismos profundos sentimientos que debió sentir Abrahán fueron similares o los mismos a los que sintió nuestro amoroso Dios cuando dio la vida de su hijo en sacrificio por todos nosotros.

La diferencia con la situación de Jesús y de Isaac, es el amor de nuestro Dios en comparación con el odio existente en los hombres malos de aquella época. Dios no permitió que Abrahán realizara el sacrificio, sino que lo detuvo al ver que la enorme fe y el corazón sincero y puro de Abrahán estaba dispuesto a sacrificarlo por Jehová.

Vamos a leerlo en Génesis 22:12. Entonces dijo: “No le hagas daño al joven, no le hagas nada. Ahora sé de veras que eres un hombre que teme a Dios, porque no te has negado a darme a tu hijo, tu único hijo”.

La obediencia de Abrahán, su fe y lealtad plena en Jehová salvó la vida de su hijo, Abrahán fue justo a los ojos de Dios y es por ello que Jehová prometió que lo bendeciría.

Todas las promesas que Jehová nos ha hecho se han cumplido y confiamos plenamente en su Palabra la Biblia de que será así. En la Biblia se registran más de cuarenta juramentos que nuestro Padre ha hecho. Y uno que nadie olvida, son las promesas que le hizo a Abrahán.

La promesa de la descendencia prometida, que vendría de parte del único hijo de su matrimonio que tanto les costó tener y que tantas bendiciones y dificultades les trajo, la de su hijo Isaac. Es por medio de él, que Jehová los bendice.

Tal y como podemos leer en Génesis 22:15-18.

El ángel de Jehová llamó a Abrahán por segunda vez desde los cielos y dijo: “Juro por mí mismo —afirma Jehová— que, por haber hecho esto y por no haberme negado a tu hijo, tu único hijo, de veras te bendeciré y de veras haré que tu descendencia sea tan numerosa como las estrellas de los cielos y como los granos de arena que hay a la orilla del mar. Además, tu descendencia conquistará las ciudades de sus enemigos. Y todas las naciones de la tierra conseguirán una bendición para ellas mismas mediante tu descendencia, porque tú has escuchado mi voz”.

Génesis 22:15-18

El dolor que sintió Abrahán con lo que estaba a punto de hacer, nos ayuda a entender el dolor que sintió Jehová cuando dio la vida de su Hijo por todos nosotros. Este profundo amor De Dios por nosotros podemos leerlo en Juan 3:16. “Porque Dios amó tanto al mundo que entregó a su Hijo unigénito para que nadie que demuestre tener fe en él sea destruido, sino que tenga vida eterna”.

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