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Busquemos perlas escondidas | Semana del 8 al 14 de Febrero 2021

Perlas escondidas para esta semana del 8 al 14 de Febrero con la lectura semanal de Números y los capítulos 1 y 2, y con la pregunta:

¿Por qué se hacían censos en Israel?

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“Hagan un censo de todo el pueblo de Israel, uno a uno según sus familias, según sus casas paternas, anotando en una lista los nombres de todos los varones. Tú y Aarón deben registrar por grupos a todos los que tengan 20 años de edad o más y que puedan servir en el ejército de Israel.”

Números 1:2,3

Los censos tienen mucha importancia en cualquier sociedad y territorio para llevar un control y orden sobre diferentes asuntos, y en Israel no fue diferente. Se hacían censos porque son necesarios para llevar una organización de la población, como leemos en el versículo, se anotaba uno a uno según sus familias. El propósito de estos censos, eran para Israel con motivos diversos también, como la recaudación de impuestos, el servicio militar o los nombramientos del santuario en el caso de los levitas.

Comentarios adicionales sobre las perlas de esta semana de los capítulos 1 y 2 de Números sobre Jehová, el ministerio y demás aspectos importantes y relevantes.

1) Números 1:2. Jehová mandó a Moisés a hacer un censo de todo el pueblo de Israel. Se hizo un censo de los varones para el ejército. Con este mandato de hacer un censo, que tendría como vimos con la pregunta de las perlas de esta semana, varios propósitos, muestra una vez más que Jehová es un Dios de orden y aprendemos a que tenemos que llevar vidas y familias organizadas en todos los ámbitos, de esta forma, estaremos mejor preparados para todo lo que se nos pueda presentar.

2) Números 1:3-4. Vemos que no fue simplemente hacer un censo de todos los varones que habían, sino que fue hecho siguiendo una serie de criterios muy claros y útiles para el propósito de ese censo. Vemos reflejada la sabiduría de Jehová y aprendemos a vivir y decidir con criterio en nuestra vida y sobre aspectos que afecten a nuestra familia como cabeza de familia o como miembro de la misma.

3) Números 1:46. Este versículo nos da el número total después del censo que hicieron contados por Moisés, Aarón y los 12 jefes de Israel, y dio un número muy alto, son más de 600.000 hombres “de guerra”. Vemos lo numeroso que eran las tribus, a los que hay que sumar sus familias y las personas impedidas para la guerra y los levitas. Este gran volumen poblacional tiene sus desafíos en su organización, sin embargo, con las instrucciones de Jehová, siempre hubo orden y se realizó todo como él quiere. Jehová es un Dios de orden, y debemos imitar el mismo orden como pueblo de Dios.

4) Números 1:49,50. Los levitas no fueron contados para el ejército ya que tenían sus propias funciones y muy importantes en todo lo relacionado con el tabernáculo y su cuidado. Notamos que todo tenia un propósito y una finalidad. Cada cosa, cada persona tenía un función, al igual que la tenemos nosotros hoy, respecto a nuestra familia, a nuestros hermanos, a la congregación, a nuestra vida. Y tenemos que ejercer esta función como a Dios le gustaría, con orden y con criterio.

5) Números 1:51. Podemos leer que “cualquier persona sin autorización que se acerque (a las funciones que eran solo de los levitas) debe morir”. ¿Qué es lo que aprendemos? A cada uno de nosotros se nos ha asignado unas tareas, unas funciones, una responsabilidad y a otros, pues otras. Sea cual sea nuestro papel, debemos esforzamos al máximo por hacerlo bien y no inmiscuirnos ni entrometernos en aquello sobre lo que no tenemos autoridad o no sea asunto nuestro.

6) Números 1:52. Un campamento de la magnitud que tendría este, solo con el número de varones es grandísimo, si sumamos los 22.000 levitas más las familias de estos varones “de guerra” como vimos en semanas anteriores, puede que hayan sido más de 3 millones de personas. ¿Cómo había orden en un campamento de estas dimensiones? Porque lo puso Jehová, estableció una serie de criterios como que cada israelitas debía montar su tienda en su campamento asignado. El pueblo de Dios hoy día es muy numeroso, y nuestra organización terrestre nos asigna tareas y funciones en base de una serie de criterios, para que siga existiendo el orden que Jehová quiere.

7) Números 1:54. Tal como el pueblo de Israel hizo como Jehová le había mandado a Moisés. Las asignaciones que nosotros tengamos dentro del pueblo de Dios, en nuestras congregaciones y en nuestro trabajo para la organización terrestre lo haremos tal y como se nos dice, siguiendo los criterios que se nos han asignado, así lo quiere Dios.

8) Números 2:2. “Cada hombre al lado del estandarte de su casa paterna”. Los terrenos del campamentos fueron asignados y estaba perfectamente representados por tribus y casas paternas. De esto, podemos extraer un pensamiento hacia nosotros y nuestra familia, y es que, las acciones que podemos hacer como cabeza de familia o como integrante de la unidad familiar puede manchar el buen nombre de toda la familia y traer mucho dolor y sufrimiento a todos. Queremos vivir todos en armonía a los principios bíblicos, por amor a nuestro Creador y por amor y respeto a la integridad de nuestra familia.

9) Números 2:3-8. Si intentamos hacernos una imagen mental de esos hombres viviendo en sus zonas marcadas y los que leemos en los versículos posteriores y ahora pensamos en los conflictos sociales que existen hoy día, aprendemos a mostrar amor por el prójimo, y no anteponer nuestro ego u orgullo al de otra familia u otro cabeza de familia. Sino vivir como lo debe hacer el pueblo de Dios, en paz, en armonía, sin resentimiento ni egos por mucho que unas personalidades puedan chocar con otras, si cultivamos verdadero amor al prójimo, viviremos todos juntos como iguales sin creernos mejores que otros.

10) Números 2:16-17. Vemos que Jehová tuvo en cuenta hasta el último detalle, organizó la forma en la que el campamento tenía que recogerse en caso de que se tuvieran que mover. ¡Qué previsor es nuestro Dios! Que tantas personas se muevan juntas a la vez puede ser un caos y rozar la tragedia, nosotros también tenemos que ser supervisores, ordenados y disciplinados. Un ejemplo es el plan de evacuación de nuestras asambleas -que esperamos volver a hacer cuánto antes nuevamente de forma presencial- si ocurriera algo, ¿cómo actuaría el pueblo de Dios?, siendo disciplinados, siguiendo las indicaciones y evacuando en orden y manteniendo la calma… si todos saliéremos corriendo o saltando de nuestros asientos sería un caos y una tragedia para todos.

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