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Busquemos perlas escondidas – Semana del 20 al 26 de Julio

Busquemos perlas escondidas de Éxodo 10 Y 11

Pregunta 1. ¿Qué pueden aprender los padres en estos versículos?

Entonces Jehová le dijo a Moisés: “Preséntate ante el faraón, porque he permitido que su corazón y el de sus siervos se hagan insensibles a fin de que yo pueda realizar mis señales delante de él. También lo he permitido a fin de que tú les cuentes a tus hijos y a tus nietos cómo castigué a los egipcios y qué señales realicé entre ellos. Y ustedes de veras sabrán que yo soy Jehová”.

Éxodo 10:1,2

1) En muchas ocasiones utilizamos la palabra todopoderoso para referirnos a Jehová. Y así lo hacemos no como un adjetivo más sino por ser una verdadera cualidad que ha demostrado en muchísimas ocasiones en la antigüedad. Este poder reflejado en el trato con el faraón y las 10 plagas es un claro ejemplo de demostración del poder de Jehová que nuestros hijos nunca olvidarán.

Pregunta 2. ¿Qué quiso decir Jehová cuando dijo: “Ni siquiera un perro les ladrará a los israelitas”?

Pero ni siquiera un perro les ladrará a los israelitas, ni a ellos ni a su ganado. Así sabrán ustedes que Jehová puede hacer distinción entre los egipcios y los israelitas’.

Éxodo 11:7

1) Jehová siempre hizo distinción entre la zona donde habitaban su pueblo, los israelitas respecto a los egipcios. Una señal más de que las plagas que remetían contra el país no eran aleatorios o fortuitas sino que venían directamente de la mano de Dios, ya que solo afectaba a los egipcios que los tenían esclavizados, no solo ninguna plaga afectó a esta zona, ni una parte de alguna de ellas, sino que ni siquiera había un perro que ladrara a estos israelitas. Sin duda, las plagas sobre Egipto fueron para el bienestar del pueblo de Dios ante tales injusticias.

Comentarios adiciones sobre las perlas escondidas de Éxodo 10 y 11 sobre el ministerio cristiano, Jehová y demás aspectos.

1) Éxodo 10:1,2. Jehová le dice a Moisés que el faraón se seguiría negando a hacer lo que Dios le estaba mandando por medio de él. El tener esto presente pudo producir dos efectos en el propio Moisés, el primero, que el faraón se negase vez tras vez lo que estaba resultando es en el cumplimiento del propósito de Dios y no que fuera un problema de comunicación de Moisés o similar, y segundo, estos hechos y profecías cumplidas, estas señales servirían de experiencia para sus hijos y nietos, del gran poder de Jehová.

2) Éxodo 10:3,4. La terquedad del faraón provocó que siguieran viniendo plagas sobre Egipto, a cada cual diferente e incluso más potentes que las anteriores. El egoísmo y la arrogancia del faraón lo condujo a la muerte junto a los que le siguieron. Por lo que vemos que son sentimientos maliciosos de los que debemos de huir a toda costa.

3) Éxodo 10:7. Los fieles seguidores del faraón llegaron a un punto en el que vieron el actuar de su gobernante y perdieron la fe en él. Esto nos alienta a seguir predicando las verdades bíblicas, a modo como hicieron Moisés y Aarón, nosotros proclamamos la voluntad de Dios cada día. Y cuando llegue el tiempo señalado, toda persona verá la veracidad de nuestras palabras y nadie podrá decir que no fue avisado.

4) Éxodo 10:10,11. Los gobernantes de este mundo siempre han querido ejercer y mantener un cierto poder sobre la población sobre la que gobierna imponiendo sus criterios y leyes. Muchas veces podemos sentir situaciones de presión, pero estas han sido soportadas con éxito antiguos siervos leales al igual que haremos nosotros hoy día, siendo siempre fieles a las leyes superiores, las que provienen de Dios.

5) Éxodo 10:14. La plaga de langostas fue de tal magnitud que nunca se había visto algo igual, tampoco ahora dada la descripción que da la Biblia, llegó a ocupar todo rincón de la ciudad. Esto muestra una vez más el magnifico y el grandioso poder de nuestro Creador inigualable a cualquier otro.

6) Éxodo 10:17. En este versículo notamos el ruego del faraón con énfasis en la expresión “aparta de mí”. No dijo que acabara con esta plaga por las personas de la ciudad o por la misma ciudad, sino por él mismo. El faraón en su arrogancia y ego habitual solo buscaba sus propios intereses, estamos acostumbrados a que los líderes mundiales actuales hagan lo mismo, es por ello, que debemos imitar a aquellos israelitas, vivir de forma neutral en una zona apartada de la gran ciudad que es nuestro pueblo cristiano en las congregaciones y servir a Dios en busca de sus intereses y el de nuestros hermanos.

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