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Perlas semana del 19 al 25 de Octubre

¿Qué aprendemos de la ley del sábado?

Más tarde, Moisés reunió a todo el pueblo de Israel y dijo: “Esto es lo que Jehová ha mandado hacer: pueden trabajar durante seis días, pero el séptimo día será santo para ustedes; será un sábado de descanso completo dedicado a Jehová. Si alguien trabaja en sábado, tiene que morir. No enciendan fuego en ninguna de sus casas el sábado”.

Éxodo 35:1-3

1) La ley del sábado nos recuerda que este mundo materialista nos absorbe mucho tiempo para satisfacer nuestras necesidades físicas y personales y con muchas tentaciones que nos llevan a trabajar más para conseguir mejorar nuestro nivel de vida. Este consumismo nos puede entrampar y eventualmente darle más importancia a estas cosas materiales que a las riquezas espirituales, pudiendo dejarlas descuidadas. La ley del sábado nos recuerda darle prioridad a los asuntos espirituales y dedicarles el mayor tiempo posible.

2) Al igual que los israelitas, nosotros no debemos dejar que este mundo nos absorba nuestra tiempo y energías. Sino al contrario, tenemos que poner en primer lugar los asuntos espirituales y dedicarle el mayor tiempo posible a nuestras actividades espirituales, al igual que los israelitas con el sábado de adoración a Jehová o las asambleas santas.

¿Cómo podemos imitar la generosidad de los israelitas?

Luego todos los que se sintieron motivados por su corazón y su espíritu empezaron a llevar su contribución para Jehová. Se usaría para construir la tienda de reunión, para equiparla con todo lo necesario para el servicio que se haría en ella y para hacer las prendas de vestir santas.

Éxodo 35:21

1) Los israelitas no olvidaron que Jehová los había liberado de la esclavitud que tuvieron que sufrir y que por tanto, todas las riquezas que tienen ahora es gracias a la provisión de Jehová. Donaron y cedieron todo lo que hacía falta y solicitaba Jehová, nunca tuvieron una mala respuesta y siempre fueron dadores de buena gana. Sin duda, es un ejemplo a imitar, todas las bendiciones y posesiones que tenemos en la actualidad, ha sido gracias a Dios, y es por ello que debemos imitar la generosidad y bondad de los israelitas.

2) Vivimos en un mundo malvado con problemas sociales, económicos y políticos graves en muchos lugares del mundo. Si comparamos nuestra situación con otros lugares del mundo, sentiremos una profunda tristeza con lo que están viviendo muchas personas en ciertos lugares de la Tierra. No debemos quejarnos sino al contrario, dar gracias a Jehová por todo lo que tenemos, ya que toda nuestra vida se la debemos a Él, y por ello tenemos que ser generosos y cultivar esta gran cualidad como siervo de Dios para con todos.

Comentarios adicionales sobre la lectura bíblica de esta semana del capítulo 35 y 36 de éxodo sobre Jehová, el ministerio y demás aspectos importantes.

1) Éxodo 35:1,2. En estos versículos iniciales podemos ver dos aspectos. El primero de ellos, dice que pueden trabajar seis días a la semana si quieren, para satisfacer sus necesidades físicas y personales. Y el segundo aspecto dice que: el sábado es santo. Con esto queremos notar, la comprensión hacia el trabajo y la situación personal de las personas. Jehová solo pide un día de adoración completa… como Creador y Padre podía exigir mucho más tiempo, pero por lo menos, solo pedía un día y el resto podrían trabajar. Vemos la gran comprensión y misericordia De Dios.

2) Éxodo 35:2. Aquí leemos que: “pueden trabajar seis días a la semana”. No dice que deban trabajar los seis días y descansar solo uno para su adoración a Dios. Este mundo y nuestros jefes nos exige trabajar cada vez más y más horas, para ganar más y más y poder tener más cosas o hacer frente a nuestros compromisos económicos. Nos absorbe nuestro tiempo y nos aleja de nuestra familia carnal y de nuestra familia espiritual. Jehová es todo lo contrario a los líderes actuales, es más, nos insta e insiste en dar importancia a las riquezas espirituales, a sacar el mayor tiempo posible para vivir y disfrutar de la adoración a Él y de toda la creación de la Tierra que nos ha dado.

3) Éxodo 35:4-9. Jehová pide una contribución, que “todo el que lo desee de corazón traiga una contribución”. En ningún momento exige una determinada cosa o cantidad o todo, quién con más derecho que nuestro Padre y Creador para exigirnos lo que tenemos. Pero no es así, Jehová pide al dador alegre, que la contribución sea de corazón y de forma alegre y no por obligación. Esta gran bondad, misericordia y generosidad de Jehová nos refleja el gran amor que siente por nosotros y es por ello que nos sentimos motivados a contribuir con la obra de Dios en todo lo que podamos.

4) Éxodo 35:10 en adelante. A parte de nuestras contribuciones que podamos hacer, la obra de Dios es tan inmensa que hay una multitud de necesidad y cosas en las que podemos ayudar. No solo con aportaciones dinerarias sino con nuestras habilidades o capacidades personas, nuestra profesión laboral y seglar puede ser de gran ayuda y aportar un gran valor a la obra de Dios en ámbitos de mucha necesidad y que son imprescindibles para el bienestar de nuestros queridos hermanos, como la construcción de salones del Reino en lugares de necesidad o por ejemplo, con la gran idea de Jw Box para lugares distantes menos conectados.

5) Éxodo 35:21. Vemos que los israelitas se sintieron motivados de “corazón” y su espíritu le llevó a realizar las contribuciones y hacerse prestos para los diferentes trabajos que había que hacer. Imitemos el entusiasmo de los israelitas y seamos dadores bondadosos y de corazón, y aún cuando estemos cansados, motivémonos a estar disponibles siempre que se necesite de nosotros.

6) Éxodo 35:25,26. Todos nosotros tenemos habilidades y capacidades especiales y singulares. Toda ayuda siempre es útil y Jehová lo agradece y le agrada. Todos podemos aportar nuestro granito de arena en la obra de Dios desempeñando diferentes tareas, y todas ellas, son igual de importante.

7) Éxodo 35:27. En este versículo podemos leer que los jefes del pueblo también participaron con contribuciones y con los trabajos que se la han pedido. En el pueblo de Dios todos somos hermanos y buscamos el bienestar de ellos y de la hermandad mundial. El hecho de tener privilegios o posiciones de responsabilidad es con mayor razón un motivo para sentirnos motivados y trabajar codo a codo con nuestros queridos hermanos en diferentes tareas y trabajos y contribuyendo en todo lo que podamos.

8) Éxodo 36:1. Jehová nos provee todo lo necesario para hacer su voluntad, su Obra alrededor de toda la Tierra. Y no estamos solos, no solo lo tenemos a Él, sino que nos brinda un maravilloso pueblo de hermanos y hermanas repartidos por todo el mundo con los mismos valores y cualidades espirituales que las nuestras. Supone un gran apoyo poder pensar y contar con la ayuda de miles de hermanos con la misma fe que la nuestra luchando por declarar el nombre de Jehová a este mundo.

9) Éxodo 36:3. Los israelitas a parte de la contribución que se había solicitado, no pararon ahí sino que fueron entregando numerosas ofrendas voluntarias. Imitemos la generosidad de este pueblo, y demos lo máximo de nosotros. Todos contribuimos periódicamente y constantemente con la obra, pero habrá momentos que podremos hacer un esfuerzo extra y participar en actividades que haga falta una mayor ayuda, así estaremos demostrando nuestra generosidad y voluntad dadora de corazón.

10) Éxodo 36:6. Notamos que se le tuvo que ordenar al pueblo israelitas que no trajeran más cosas porque había más que suficiente e iban a sobrar. ¡Qué gran muestra de generosidad! Todas las aportaciones que hacemos a la obra de Dios es para el bienestar de todo el pueblo de Dios, glorificamos a Jehová con nuestro esfuerzo y esto conlleva enormes bendiciones. Seamos como estos israelitas para que a nuestra obra nunca le falte nada.

11) Éxodo 36:8 en adelante. Podemos notar que la construcción que estaba realizando era digna para la adoración de Jehová. Humilde (sin lujos excesivos) pero digna y respetuosa para lo que Jehová exige. Al igual, nuestra hermandad mundial construye salones del Reino en lugares de necesidad sin incurrir en lujos que cree un fuerte contraste con el nivel adquisitivo del país pero sí son salones dignos de adoración y humildes, donde nuestros hermanos y hermanas pueden contar con todo lo necesario para refugiarse y llevar a cabo sus actividades espirituales.

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