Saltar al contenido

Busquemos perlas escondidas – 30 al 6 de Diciembre

Busquemos perlas escondidas para la semana del 30 de noviembre al 6 de diciembre para los capítulos de Levítico 8 y 9.

¿Qué aprendemos del mandato de que los sacerdotes estuvieran limpios en sentido físico?

Así que Moisés hizo que se acercaran Aarón y sus hijos, y los lavó con agua.

Levítico 8:6

1) Los sacerdotes no podían ejercer sus funciones sin estar limpios, tanto físicamente como en su corazón y mente. Jehová exige y merece que se le sirva con rigurosidad y con el respeto debido por todo lo que ha hecho con nosotros. Los sacerdotes fueron un ejemplo, al igual que sirve de ejemplo nuestros hermanos por su aspecto físico, actitud y comportamiento que tanto asombra a las personas de nuestro ministerio.

2) Los testigos de Jehová no solo damos testimonio cuando predicamos de la Biblia en el ministerio. Aunque no logremos entablar una conversación mientras predicamos, las personas se fijan en cómo vamos vestidos, el estar limpios físicamente es una forma de testimonio y alabanza a Jehová.

3) Los testigos de Jehová por una de las cosas que nos caracterizamos es por no obedecer a modas, vestimos con modestia y bien arreglados, estamos limpios físicamente, nuestro comportamiento es ejemplar en todos los ámbitos, nuestras palabras y acciones no están fuera de lugar y siempre están medidas. Todos estos aspectos son muy importantes y dan testimonio de la adoración limpia y pura que damos a Jehová.

4) No solo la vestimenta es un aspecto de alabanza a Jehová. También lo es el mantenimiento en buenas condiciones, tanto por dentro como por fuera de nuestros salones del Reino. Así ocurría con el Tabernáculo, el lugar sagrado a donde los israelitas acudían a adorar a Dios. Nuestros salones del Reino son un ejemplo en nuestra comunidad, y un buen estado de ellos refleja el amor y gloria que damos a Jehová.

¿Por qué fue Moisés y no Aarón el que ofreció los sacrificios durante la ceremonia del nombramiento de sacerdotes?

Luego hizo que le llevaran el toro de la ofrenda por el pecado, y Aarón y sus hijos pusieron las manos sobre la cabeza del toro de la ofrenda por el pecado.  Moisés mató el animal y puso con el dedo un poco de sangre en todos los cuernos del altar, y purificó de pecado el altar. El resto de la sangre lo derramó al pie del altar a fin de santificarlo para poder hacer expiación sobre él.  Después él tomó toda la grasa que había sobre los intestinos, la membrana grasa del hígado y los dos riñones con su grasa, y Moisés los hizo humear sobre el altar.  Entonces hizo que el resto del toro —la piel, la carne y el excremento— se quemara en el fuego fuera del campamento, tal como Jehová le había mandado a Moisés.

Levítico 8:14-17

1) Se debe a la posición íntima que mantuvo Moisés con Dios, a la que no se iguala cualquier otro humano, a excepción de su Hijo. Jehová lo había nombrado mediador del pacto de la Ley con Israel, un pacto entre Dios y el pueblo de Israel. Este gran privilegio solo lo tuvo Moisés y le permitió supervisar todos los aspectos en la construcción del Tabernáculo, sus utensilios, la vestimenta de los sacerdotes así como la instalación del sacerdocio aarónico y del sumo sacerdote Aarón.

Comentarios adicionales sobre la lectura de esta semana de Levítico 8 y 9 sobre Jehová, el ministerio y otros temas y aspectos interesantes a comentar.

1) Levítico 8:3. Todo estaba preparado, era una ocasión especial para todo el pueblo de Israel y de ahí el mandato de: “haz que todo el pueblo se reúna a la entrada de reunión” y así fue. De igual forma, nuestras asambleas son un acontecimiento especial que ningún siervo De Dios debe perderse así como la conmemoración de la muerte de su Hijo, pero no solo eso, nuestras reuniones son nuestros encuentros de alimentos espiritual semanal y tampoco nos queremos perder ninguna, disponemos de muchos medios para no perdernos ni una sola reunión. Hagamos todo lo que está en nuestra mano para no perdernos ninguna de nuestras actividades espirituales.

2) Levítico 8:5,6. Cuando asistimos a nuestras reuniones, asambleas, salidas del campo, etc. Jehová también espera de nosotros que hagamos una serie de cosas, no solo que estemos físicamente en estos lugares, sino que también estemos en corazón y mente. Nuestra participación activa, que es declaración pública de nuestra dedicación, testimonio y alabanza a Jehová, también fortalece la fe de nuestros hermanos. Por lo que es muy importante que seamos activos en todas las facetas de nuestro servicio a Dios.

3) Levítico 8:6-9. Nuestra apariencia física supone un gran testimonio para las personas que nos ven, siempre limpios y en buena condición. También es una muestra de respeto a Jehová, Dios ve que nos esforzamos y que su adoración es importante para nosotros al arreglarnos debidamente y vistiendo con modestia. También es una muestra de respeto para nuestros hermanos.

4) Levítico 8:28. Nuestra buena preparación en las reuniones y participación pública en las diferentes partes, ya sea dirigiéndolas, dando un discurso público o comentando en las diferentes partes, toda esta participación supone este “aroma muy agradable” cuando Moisés hizo humear la ofrenda sobre el altar. Toda la información que disertamos, que recibimos y que compartimos en nuestras reuniones es gracias a Jehová, y estamos muy agradecidos por ello.

5) Levítico 8:31,32. Moisés dio instrucciones de cómo hervir la carne y dónde comerla y con qué. Estas instrucciones las dio Moisés a Aarón y sus hijos, era un momento sagrado y todo se tenía que hacer de la forma correcta. Cuando acudimos a nuestras asambleas, por ejemplo, durante la dedicación de nuestros nuevos hermanos, se nos dice que no comamos, ya que se trata de un momento especial y sagrado para ellos y para todos nosotros. Debemos seguir las instrucciones que se nos da, al igual que respetar nuestros salones del Reino en este respecto.

6) Levítico 8:33-35. “No se alejen de la entrada de la tienda de reunión durante siete días”. Si pensamos en nuestras diferentes asambleas, estamos hablando de acontecimientos especiales que hacemos periódicamente unas pocas veces al año y que cuesta mucho esfuerzo por parte de nuestra organización prepararlos, algunas se han reducido a 1 día especial, otras siguen los 3 días. Son solo 3 días cada cierto tiempo del año, no siete como vemos en estos versículos. Queremos aprovechar al máximo el programa que nuestros hermanos han preparado y no estar deambulado por los aledaños de las instalaciones o fuera del recinto.

7) Levítico 9:2-4. Jehová ya no nos pide que ofrezcamos una serie de ofrendas como leemos en este pasaje. De hecho, todas las contribuciones que presentamos las hacemos de forma voluntaria, sin que nadie nos obligue y también son anónimas, ponemos lo que podemos en las cajas de contribución. No tenemos que ofrecer ofrendas, pero si tenemos que recordar que nuestra obra mundial tiene un coste, así funciona este sistema de cosas, aportemos de forma voluntaria y de corazón sincero lo que podamos, Jehová ve nuestros corazones y nuestras situaciones socioeconómicas personales y agradece profundamente el esfuerzo que estamos haciendo.

8) Levítico 9:7. La expiación de pecados exigía una ofrenda por el pecado para que Jehová perdonara la culpa de las acciones que se habían hecho. La condición de imperfección humana no ha cambiado, y cometemos fallos y errores con los habitantes de la antigüedad, y por ello tendremos culpa de nuestros errores. Es por ello, que debemos pedir un perdón siempre por oración de nuestros pecados y reflexionar en nuestro comportamiento y acciones.

Cookies