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Andemos junto a Dios con humildad y modestia – Atalaya 5 al 11 de Octubre

Él te ha dicho, oh, hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que Jehová espera de ti? ¡Solo que practiques la justicia, ames la lealtad y andes con modestia junto a tu Dios!

Miqueas 6:8

¿Qué dijo David sobre la humildad de Jehová?

En el Salmo 18:35, David dijo sobre Jehová que Él le daba su escudo, su mano derecho lo sostenía y su humildad lo hace grande. David era el menor de ocho hermanos, y aún así fue el escogido para sustituir al rey Saúl de Israel. El profeta Samuel, bajo la guía y las instrucciones de Dios, le confió este desempeño a David, lo que le hizo sentir que Jehová lo protegía y le demostraba gran humildad al no escoger a un hermano más mayor.

En el siguiente párrafo podemos leer Salmo 113:6-8 que dice:

Él se agacha para observar el cielo y la tierra, para levantar del polvo al humilde. Alza al pobre del montón de cenizas8para sentarlo con nobles, con los nobles de su pueblo.

Salmo 113:6-8

¿De qué hablaremos en este artículo?

En este artículo analizaremos diversas situaciones en las que Jehová mostró humildad y qué aprendemos de esas situaciones, además veremos los ejemplos del rey Saúl de Israel, del profeta Daniel y también hablaremos de la modestia de Jesús.

¿Qué aprendemos del ejemplo de Jehová?

¿Cómo nos trata Jehová, y que demuestra esto?

Jehová nos trata con amor y cariño. No somos simplemente seguidores o discípulos, sino que nos considera amigos, es nuestro Padre celestial y nos quiere. No solo acepta que lo adoremos, sino que demostremos el amor que Él tanto nos tiene a nosotros como para dar la vida de su hijo para salvación de la humanidad y perdón de nuestros pecados, no hay mayor muestra de compasión, amor y humildad.

¿Qué nos ha dado Jehová, y por qué?

Una de las muchas cosas que nos ha dado es el libre albedrío. Él podía habernos creado sin capacidad de elegir o que nos ordenara lo que tenemos que hacer siempre. Pero no fue así, quiere que nosotros decidamos cómo vivimos nuestra vida, y quiere profundamente que elijamos alabarlo y amarlo como nos ama a nosotros. Jehová nos ha dado todo, quiere que seamos felices viviendo nuestras vidas y esto es algo muy humilde al ser nuestro Creador.

¿Cómo nos enseña Jehová a ser humildes?

La mejor forma de enseñar algo es dando ejemplo primero. ¿Y qué mayor ejemplo de humildad que el de Jehová? Es perfecto pero acepta sugerencias con gusto y muchas veces ha cambiado su parecer, como con el ejemplo de Moisés o dejó que Jesús le ayudara en el creación de todas las cosas. Por otro lado, no tiene necesidad de hacerlo pero delega responsabilidades con gusto en otros y les deja libertad para decidir sin intervenir o controlar lo que puedan hacer. Al igual nosotros, debemos saber confiar en otros hermanos en la congregación y delegar con libertad responsabilidades además de aceptar sugerencias y estar siempre abiertos a nuevas opiniones o diferentes perspectivas y más nosotros, que a diferencia De Dios, somos humanos imperfectos.

En la imagen podemos ver como Jehová que ha nombrado Rey a su hijo, delega completamente su labor de reinar sin intervenir 0 interferir en ninguna de sus decisiones. Jehová ha delegado en Jesús acompañado de los 144.000 para desempeñar sus labores y misiones.

¿Cómo pueden imitar a nuestro Padre celestial quienes tienen cierta autoridad?

En este párrafo se nos habla de dos aspectos en los que podemos imitar a nuestro Padre celestial. La primera es delegando responsabilidades, tareas y otros aspectos a otros hermanos. Pero una delegación completa… el hermano debe poder realizar la tarea encomendada sin que el hermano que la delegó le esté diciendo constantemente qué hacer. Esta delegación completa muestra confianza plena en la capacidad de decisión de nuestros hermanos, una capacidad de decisión que nos dado Dios a todos nosotros.

Si tenemos responsabilidades en la congregación no significa que ahora tengamos que controlarlo todo, de hecho, tener ciertas responsabilidades no significa ser más que nadie, al contrario, cuántas más responsabilidades se tiene, mayor tiempo y en mayor medida tenemos que estar a la disposición de nuestros hermanos en todo lo que necesiten, eso nos llevará mucho esfuerzo, energía y tiempo que quizás no podemos tener siempre… esto unido a nuestra imperfección y a un mundo material que nos absorbe mucho tiempo para poder sobrevivir y mantener a nuestras familias, se hace imprescindible la ayuda de otros hermanos, es por ello, que debemos aprender a delegar responsabilidades y tareas.

Otro segundo aspecto donde demostramos humildad e imitamos a Jehová es escuchando, aceptando y cambiando de parecer por las opiniones de otros hermanos. Si Jehová, muchas veces reflexionó y cambió de parecer, con cuánta más razón tenemos que hacerlo nosotros, que muchas veces nos encontramos dominados por los deseos de este mundo que nos lleva a pensar, quizás, en beneficios o intereses más personales. Muchas veces, podemos pensar que nuestra perspectiva es la más acertada, pero eso es porque no hemos escuchado los diferentes puntos de vista de otros hermanos, si así lo hacemos, podemos ver, si somos sinceros y humildes, que quizás nuestra forma de pensar no era la más acertada y la del hermano sí. Así que seamos flexibles, sinceros y humildes aceptando lo que piensan los demás, y así también estaremos imitando a Jehová.

En la imagen podemos ver dos situaciones en la que el hermano encargado delega responsabilidades. En la primera parte de la imagen un anciano dedica humildemente tiempo para enseñar a un hermano más joven y posiblemente con menos experiencia en este ámbito. Posteriormente, una vez preparado este hermano joven, le delega la responsabilidad sin estarlo corrigiendo o controlándolo en todo momento. Por lo que vemos varias cosas: 1) la humildad del anciano tanto en dedicar tiempo a capacitar a otros como en delegar sinceramente responsabilidades, 2) el amor y disposición del hermano joven a hacer frente a nuevas asignaciones que pueden suponer un reto hacerlo de una forma correcta, y 3) la humildad del hermano que recibe el territorio al escuchar atentamente las instrucciones de un joven sobre cómo debe abordar el territorio.

¿Cómo le mostró Jehová paciencia a Abrahán y a Sara?

Abrahán cuestionó la decisión de destruir Sodoma y Gomorra, y Sara se rió al escuchar que tendría un hijo siendo tan mayor. Pero Jehová no se enfadó ni segundo en ninguna de las dos situaciones, ni en otras muchas con otros siervos fieles. Al contrario, fue compresivo, compasivo y paciente con todos ellos. En las dudas de Abrahán accedió y les dio una oportunidad a las personas que quisieran tomarla de Sodoma y Gomorra, y en el caso de Sara fue tratada con dignidad y cumplió con lo prometido para el gran deleite de Sara.

¿Qué pueden aprender del ejemplo de Jehová los padres y los ancianos?

Al igual que hace Jehová, los ancianos y los padres no deben recurrir al enfado para intentar imponer su punto de vista, sino que se tiene que abrir un diálogo y razonar sobre las razones de una decisión u otra, se tienen que comprender todos los puntos de vista y así, es la mejor forma de solucionar cualquier tipo de situación, además, estaremos siendo pacientes como Jehová y tarde para la cólera.

¿Qué aprendemos del ejemplo de Saúl, Daniel y Jesús?

¿De qué manera nos enseña lecciones Jehová?

Una de las formas que nos enseña Jehová es por medio de lecciones de siervos que fueron leales y fieles en la antigüedad y se enfrentaron a multitud de pruebas y situaciones. Todos estos personajes reflejaron las cualidades que agradan a Jehová como la modestia. También tenemos contra ejemplos de lo que sucede si las personas desobedecen los mandatos bíblicos.

¿Qué aprendemos del mal ejemplo de Saúl?

Saúl cuando no tenía nada era modesto e incluso tímido para aceptar mayores responsabilidades pero una vez se creyó que tenia poder sobre los demás fue cambiando y se convirtió en un hombre arrogante que al final hizo lo que quizo sin la aprobación De Dios como ofrecer un sacrificio quemado cuando no estaba autorizado para hacerlo, perdió el favor de Jehová y también su trono. Como hemos dicho en esta Atalaya, las responsabilidades que nos pueden dar en la congregación u en otro ámbito no significa que tengamos poder sobre los demás, es todo lo contrario, estamos a disposición del bienestar de los demás, hemos de ser incluso más mucho más humildes que lo que podríamos ser antes.

¿Qué buen ejemplo de modestia nos dejó Daniel?

En Daniel 2.26-28, concretamente en el 26, el rey le pregunta a Daniel que si realmente puede revelarle la interpretación de su sueño. Él no dijo que si para ganarse su aprobación o tener una posición reconocida y mejorar su vida con el rey. No, dijo que nadie podía, pero si Dios. Daniel no se atribuyó ningún mérito, fue modesto y le dio siempre toda la honra a Jehová. Ya que si podemos hacer algo, dar un discurso, prepararnos las reuniones de esta forma concienzuda o cualquier otra cosa, es porque tenemos a Jehová y nos ayuda a que todo esto sea posible. Por lo que la honra no es nuestra, sino de Jehová.

¿Qué nos enseñan sobre la modestia las palabras de Jesús registradas en Juan 5:19,30?

Vemos que Jesús no hace nada sin que el Padre lo sepa. Jesús era perfecto y podría llegar a considerarse igual que Dios, con poder y con las mismas decisiones correctas dadas su perfección. Sin embargo, no hizo esto y nunca se puso al nivel de su Padre, sino que todo lo que hacía, no lo hacía por su cuenta, sino que solo hace lo que le ve hacer a su Padre.

¿Cómo reaccionó Jesús cuando le pidieron algo que no tenía autoridad para hacer?

Jesús está en sujeción a su Padre, sabía lo que podía hacer y la autoridad que Él tenía y la que tenia Jehová su Padre. Así que cuando sus discípulos le pedían algo que Él sabía que no le correspondía, inmediatamente dejaba claro que no tenia autoridad para hacer eso, sino que Él único que la tenía era Dios, y por ello, no iba a decidir quién iría a su derecha e izquierda, porque esa decisión no le correspondía a Él. Jesús conocía y respetaba los límites de su autoridad como refleja la imagen.

¿Cómo podemos poner en práctica el mandato de 1 Corintios 4:6?

Somos personas imperfectas, y por mucha experiencia y años que podamos llevar en la verdad, nuestra palabra no es la verdad, la única verdad es la Biblia. Si damos consejos, o hablamos de ciertas cosas la única forma de defender nuestro punto de vista es con la Biblia y si ella lo avala. No demos opiniones o consejos personales, porque eso no es lo que dice la Biblia. Nosotros no tenemos la verdad, la verdad la tiene la Biblia. Hemos de hablar por medio de la Biblia y no por lo que pensemos que es correcto.

Beneficios de ser humildes y modestos

¿Por qué son felices las personas humildes y modestas?

De esta forma conocemos nuestras limitaciones y también cualidades. En ser humildes y modestas nuestra aptitud al recibir consejos y ayuda cambia, no lo vemos como una recriminación sino como lo que es, una persona preocupada en nuestro bienestar que nos intenta aconsejar o decirnos algo que le preocupa.

También seremos personas más agradecidas, como el ejemplo del único leproso que fue posteriormente a darle las gracias por curarlo, era consciente que por si solo nunca iba a curarse de esa terrible enfermedad. Esta persona era consciente de todos los males que estaba pasando debido a la lepra y lo que supone ahora su cambio de vida con la curación de Jesús, le agradeció profundamente y le dio gloria a Dios.

¿Cómo nos ayudan la humildad y la modestia a llevarnos bien con los demás?

Nos ayudan porque aceptamos y valoramos las buenas cualidades de los demás y confiamos en ellos. Nos alegramos y nos gusta que les vaya bien a los demás, les felicitamos, les honramos, vemos reflejadas grandes y buenas cualidades en los hermanos con las que nos sentimos identificados.

¿Por qué motivos debemos evitar el orgullo?

El orgullo solo conlleva a un camino, y es la destrucción o autodestrucción. Destrucción por envidia de todo lo que tienen lo demás, lo que lleva a la persona a ser competitiva y ganar en todos los aspectos a los demás. Y autodestrucción cuando ya esa persona piensa que no tiene ninguna competencia pero él quiere más y más cosas para sí mismo. El orgullo solo es un camino que lleva a la amargura y que Dios condena.

¿Por qué debemos ser humildes y modestos?

Jehová, nuestro Padre, es el primero que nos ha enseñado humildad, su hijo Jesús también. Nuestro amor por ellos nos lleva a imitar sus cualidades, la humildad y modestia son algunas de ellas, queremos que nuestros actos les den gloria y se sientan orgullosos por nuestro comportamiento ya que los amamos profundamente. Más aún, nosotros somos imperfectos, y no tenemos ningún derecho a ser diferentes, además, el orgullo y la arrogancia no conlleva a nada, sino a una vida con problemas y estaríamos desarrollando un comportamiento no grato a los ojos de Dios.

¿Qué contestaría?

¿Cómo pueden imitar a Jehová quienes tienen cierta autoridad?

Los hermanos con responsabilidades en la obra de Dios deben imitar su ejemplo, cómo Jehová delegó abiertamente, cómo escuchaba a todo aquél que le hablaba con respeto y reflexionaba en sus palabras, llegando incluso a cambiar su punto de vista o decisiones en muchas ocasiones aún siendo Dios y siendo perfecto. La humildad, la paciencia, la modestia son algunas de las muchas cualidades que deben imitar los que llevan la delantera en la obra de Dios en la Tierra.

¿Qué magnífico ejemplo nos dio Jesús?

Jesús siendo el hijo De Dios y siendo perfecto nunca tomó una decisión por sí solo o adoptó una postura de autoridad tomando decisiones solo pensando en Él. Todo lo que hizo estaba en armonía con los deseos de su Padre, respetaba en todo momento la autoridad del Padre, conocía la autoridad que él tenía y cuáles eran sus límites. Nunca se excedió en sus palabras.

¿Cómo nos benefica ser humildes y modestos?

Ser personas humildes y modestas nos traerá grandes bendiciones: 1) estaremos dando honra a Jehová, 2) tendremos vidas más felices, 3) nos alegraremos mucho más por todo lo que logren nuestros hermanos, 4) valoraremos las grandes cualidades que tienen nuestros hermanos y nos identificaremos con ellos, y es por ello, que entablaremos grandes amistades. Las personas con cualidades amables y humildes se encuentran y entablan grandes amistades duraderas y muy fuertes.

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